Con el paso del tiempo, la dentadura atraviesa transformaciones que pueden comprometer su resistencia, apariencia y funcionalidad. La retracción de las encías, el desgaste del esmalte y el desplazamiento de las piezas son algunos de los problemas que pueden aparecer a partir de los 50 años . Su evolución suele ser gradual y, en determinadas situaciones, las primeras señales pasan inadvertidas hasta que requieren atención odontológica. La acumulación de placa bacteriana, los empastes antiguos, el bruxismo y la exposición frecuente a sustancias ácidas intervienen en el deterioro de la salud bucal . El odontólogo Martin Wanendeya explicó en The Telegraph cuáles son los seis cambios que pueden afectar a los dientes durante la mediana edad y qué medidas ayudan a controlar sus consecuencias. También señaló que los avances de la odontología permiten conservar las piezas naturales durante más tiempo y tratar alteraciones que antes podían terminar en extracciones. 1) La retracción de las encías expone las raíces dentales Una de las transformaciones más visibles es la recesión gingival, que hace que los dientes parezcan más largos . Esto ocurre porque el tejido que rodea las piezas se desplaza y deja expuesta una parte de la raíz que antes permanecía cubierta. Esa superficie tiene un tono ligeramente más amarillento que el esmalte y es más susceptible a las manchas, la erosión y la sensibilidad. Aunque cierto grado de retracción puede acompañar al envejecimiento, también puede indicar periodontitis, pérdida ósea o consecuencias de un cepillado demasiado enérgico . Para determinar su origen, es necesario realizar una evaluación odontológica. Si existe una técnica de higiene agresiva, el uso de un cepillo eléctrico puede ayudar a limpiar sin ejercer tanta presión. Cuando el problema responde a una afección periodontal, el tratamiento puede incluir limpiezas profundas, cepillos interdentales y atención especializada. 2) Bolsas periodontales alrededor de los dientes La acumulación de placa bacteriana junto al margen de las encías puede desencadenar una respuesta inflamatoria. Como consecuencia, el tejido comienza a separarse de la superficie dental y aparecen pequeños espacios conocidos como bolsas periodontales . Estas cavidades favorecen la entrada de más bacterias y la formación de sarro debajo de las encías . Su aparición suele pasar inadvertida, especialmente en las zonas ubicadas entre los molares. El odontólogo explicó que la detección temprana permite retirar los depósitos acumulados y controlar la inflamación . Las consultas con higienistas dentales, los controles periódicos y una rutina que incluya cepillado dos veces al día y limpieza interdental contribuyen a reducir la acumulación de placa. 3) Caries secundarias en empastes antiguos Una restauración dental no elimina la predisposición a desarrollar caries. Con los años, pueden aparecer lesiones alrededor de un empaste existente, una condición conocida como caries secundaria o recurrente. Los materiales también experimentan modificaciones después de décadas en la boca. Los empastes de amalgama pueden desarrollar irregularidades por la degradación o expansión del material, mientras que algunas restauraciones blancas pueden contraerse ligeramente . Estas alteraciones favorecen la aparición de pequeños espacios donde se acumula placa. La limpieza entre los dientes adquiere especial importancia en quienes tienen varias restauraciones. Las radiografías digitales y las cámaras intraorales permiten identificar problemas que todavía no producen molestias. 4) Desgaste y fracturas que modifican la estructura dental El bruxismo , caracterizado por apretar o rechinar los dientes, ejerce presión sobre las piezas y puede provocar daños acumulativos. Después de décadas de exposición a estas fuerzas, algunas personas comienzan a notar que sus dientes tienen bordes más planos, irregulares o una apariencia más corta . Las piezas con restauraciones extensas también pueden presentar mayor debilidad estructural y fracturarse en alguna de sus partes. Entre las señales asociadas al rechinamiento figuran el dolor mandibular al despertar, las roturas reiteradas de empastes y el desgaste de los bordes incisivos . Según el odontólogo, los profesionales pueden reconstruir parte de la forma original mediante resina compuesta . Para deterioros más extensos existen alternativas como carillas, coronas y recubrimientos parciales . En determinados casos, una férula nocturna ayuda a proteger las piezas. También resulta importante moderar el consumo de bebidas azucaradas y ácidas , incluidos los jugos de frutas. 5) El esmalte pierde espesor sin posibilidad de regenerarse El esmalte dental es la capa externa que protege cada pieza. Cuando se desgasta, deja expuesta la dentina , un tejido más poroso que transmite estímulos hacia el nervio. Por esa razón, las personas pueden experimentar molestias repentinas al consumir alimentos o bebidas frías y calientes . Wanendeya advirtió que el esmalte perdido no puede regenerarse . La remineralización permite fortalecer zonas que presentan daños iniciales, pero no significa que el organismo pueda producir nuevamente el tejido desaparecido. Las pastas formuladas para dientes sensibles pueden reducir las molestias al bloquear la transmisión de estímulos hacia el nervio. La protección del esmalte restante también requiere controlar las caries, evitar el cepillado agresivo y tratar el bruxismo. 6) Desplazamiento dental y apiñamiento en la adultez La posición de las piezas dentales continúa modificándose durante la adultez. Las fuerzas de la masticación, la deglución y la presión ejercida por la lengua, los labios y las mejillas intervienen en esos movimientos. A partir de los 50 años, los caninos inferiores pueden acercarse gradualmente entre sí y generar apiñamiento en los incisivos . Ese desplazamiento también puede influir en la posición de los dientes superiores. La alteración tiene consecuencias funcionales: las piezas amontonadas dificultan la higiene y favorecen la acumulación de placa . Para corregirla, los tratamientos de ortodoncia pueden utilizarse durante la mediana edad y en etapas posteriores. El especialista relató que recurrió a alineadores colocados detrás de los dientes durante aproximadamente 18 meses para corregir su propio apiñamiento.

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Con el paso del tiempo, la dentadura atraviesa transformaciones que pueden comprometer su resistencia, apariencia y func