El Instituto Geofísico del Perú (IGP) mantiene una vigilancia sísmica continua en todo el territorio nacional para entregar información técnica a la población y a las autoridades responsables de la gestión del riesgo. Esta cobertura reúne los reportes oficiales más recientes sobre los movimientos telúricos registrados, con detalles de magnitud, profundidad, epicentro e intensidad en las zonas donde fueron percibidos. Por su ubicación dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, Perú registra actividad tectónica asociada al contacto de placas frente al litoral y a fallas geológicas presentes en otras regiones. El Centro Sismológico Nacional (Censis) actualiza los datos de cada evento luego de analizar las señales recogidas por su red de monitoreo, mientras el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) difunde pautas de preparación y respuesta ante emergencias. Coordinación interinstitucional del COEN El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) es la entidad encargada de consolidar la información técnica del IGP y articular la respuesta operativa con los ministerios, municipios y Fuerzas Armadas. Su labor se activa de forma inmediata tras un evento sísmico de consideración. Mediante esta red de monitoreo unificada, el Estado gestiona el envío de ayuda humanitaria , la evaluación de daños en carreteras o servicios públicos y la instalación de albergues temporales. Consultar los reportes del COEN garantiza información oficial y verificada en momentos de crisis. Dos sismos de magnitud 4,6 fueron registrados en Ucayali e Ica Uno de los reportes difundidos por el IGP corresponde a un sismo de magnitud 4,6 ocurrido a las 03:17 del jueves 29 de octubre. El movimiento tuvo su referencia a 27 kilómetros al sureste de Pucallpa , en la provincia de Coronel Portillo, región Ucayali. La profundidad fue de 125 kilómetros y la intensidad alcanzó los grados II-III en esa ciudad. La profundidad del evento explica que la percepción haya sido moderada en la zona urbana. Los sismos profundos pueden sentirse a grandes distancias, aunque suelen producir una sacudida menos intensa en la superficie que aquellos cuyo foco se encuentra cerca del terreno. Reporte: IGP/CENSIS/RS 2026-0757 Fecha y hora local: 29 de octubre de 2026, 03:17:32 Magnitud: 4,6 Profundidad: 125 kilómetros Referencia: 27 kilómetros al sureste de Pucallpa, Coronel Portillo - Ucayali Intensidad: II-III en Pucallpa Horas después, el Censis informó otro movimiento de magnitud 4,6 , registrado a las 07:04 del mismo jueves frente a la costa de la región Ica. El epicentro se ubicó a 43 kilómetros al suroeste de San Juan de Marcona, en la provincia de Nasca, y tuvo una profundidad de 26 kilómetros. La intensidad fue de grado III en esa localidad. Reporte: IGP/CENSIS/RS 2026-0758 Fecha y hora local: 29 de octubre de 2026, 07:04:03 Magnitud: 4,6 Profundidad: 26 kilómetros Referencia: 43 kilómetros al suroeste de San Juan de Marcona, Nasca - Ica Intensidad: III en San Juan de Marcona La actividad sísmica también alcanza zonas de la sierra y la selva La ubicación de Perú dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico explica la recurrencia de los movimientos telúricos. Una parte importante de los eventos está relacionada con la interacción entre las placas tectónicas frente a la costa, aunque los epicentros también pueden localizarse en la sierra, la selva y zonas próximas a fallas geológicas locales. Los reportes de Ucayali e Ica muestran que la actividad sísmica puede presentarse en áreas de características geográficas distintas. Mientras el movimiento de Pucallpa se produjo a gran profundidad, el sismo de San Juan de Marcona tuvo un foco más superficial y se localizó en el océano Pacífico, frente al litoral sur. La profundidad, la magnitud y la distancia al epicentro determinan cómo se percibe un temblor. Un evento de menor magnitud puede sentirse con mayor claridad si ocurre cerca de una localidad o si su foco está a pocos kilómetros de profundidad. A su vez, un sismo de mayor energía puede pasar desapercibido en poblaciones alejadas. El IGP difunde sus reportes iniciales después de procesar la información de sus estaciones de vigilancia. Las cifras pueden cambiar si el análisis técnico incorpora señales adicionales, por lo que se recomienda consultar los canales oficiales antes de compartir datos sobre un temblor o una supuesta alerta. Las familias deben identificar zonas seguras antes de una emergencia El Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) recomienda que las familias reconozcan con anticipación los lugares de menor riesgo dentro de sus viviendas, oficinas, colegios y centros de trabajo. Estas zonas deben estar alejadas de ventanas, mamparas, repisas, bibliotecas, estanterías y otros objetos que puedan caer. También resulta necesario establecer rutas de evacuación y definir un punto de encuentro fuera de la estructura. Cada integrante de la familia debe conocer el trayecto previsto, las salidas disponibles y las responsabilidades que tendrá si ocurre una emergencia. La preparación previa reduce la desorientación durante los primeros minutos. Los simulacros permiten comprobar si los pasadizos se encuentran libres, si las puertas pueden abrirse sin obstáculos y si las rutas son accesibles para todos. La planificación debe contemplar las necesidades de niños, adultos mayores, personas con discapacidad y quienes requieren medicación o asistencia permanente. La mochila de emergencia debe permanecer en un sitio de fácil acceso. Entre los elementos recomendados figuran agua potable, alimentos no perecibles, una linterna, pilas, radio portátil, botiquín, medicamentos personales, abrigo, artículos de higiene, copias de documentos, cargador portátil y dinero en efectivo. Durante un sismo se debe evitar correr hacia las salidas Ante un movimiento telúrico, las autoridades aconsejan mantener la calma y ubicarse en una zona segura. Si no es posible evacuar de inmediato, corresponde proteger la cabeza y el cuello, alejarse de objetos que puedan desprenderse y buscar resguardo junto a elementos estructurales resistentes. No se debe correr hacia puertas, escaleras o patios mientras el suelo está en movimiento. Tampoco se recomienda utilizar ascensores, debido a que un corte de energía o una falla en el sistema puede dejar a las personas atrapadas. La evacuación debe comenzar cuando termina el sismo y realizarse de forma ordenada. Al salir de una vivienda, edificio u oficina, las personas deben evitar permanecer cerca de fachadas, muros, postes, cables eléctricos y estructuras que presenten daños visibles. No se aconseja regresar para recoger teléfonos, documentos u otras pertenencias personales. Después de un sismo, corresponde verificar si existen personas heridas y brindar primeros auxilios de acuerdo con las posibilidades del lugar. También conviene revisar fugas de gas, daños en las instalaciones eléctricas o filtraciones de agua. Los Bomberos atienden emergencias en el 116 y el Sistema de Atención Móvil de Urgencia (SAMU) en el 106.
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