Si llegase a perder la Cámara de Representantes, no sería algo que lo tomará por sorpresa. Trump y su equipo han pasado meses preparándose para el caso de perder el Congreso a manos de los demócratas. Esto, desarrollando planes para seguir impulsando aspectos clave de su agenda mediante el uso de facultades ejecutivas, al tiempo que se preparan para enfrentar investigaciones sobre su administración. Altos funcionarios, entre ellos el subjefe de gabinete Stephen Miller y el director de presupuesto Russell Vought, han estado trabajando con la Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca desde abril para identificar medidas ejecutivas que Trump podría implementar sin necesidad de la aprobación del Congreso. Estas acciones estarían enfocadas en materia de inmigración, aranceles, costos de vivienda y gasto federal. El asesor jurídico de la Casa Blanca, Will Scharf, y su equipo también están analizando “qué puede hacer Trump legalmente por su cuenta, hasta dónde podría ampliar los límites de su autoridad y cómo defender esas decisiones ante los tribunales”, según indicó a Reuters el funcionario de la Casa Blanca. Esta planificación da cuenta de la paradoja central de las elecciones de mitad de mandato del martes: hacerse con el control del Congreso otorgaría a los demócratas la capacidad de investigar a Trump, bloquear leyes y limitar sus prioridades de gasto. Sin embargo, Trump conservaría amplias facultades ejecutivas en materia de comercio, política exterior y burocracia federal. Los demócratas necesitan obtener, en términos netos, cuatro escaños tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado de Estados Unidos para revertir las ajustadas mayorías republicanas: de 218 frente a 214 en la Cámara, y de 53 frente a 47 en el Senado. Las encuestas de opinión apuntan a una victoria demócrata en la Cámara de Representantes, mientras que, en el caso del Senado, el resultado sigue siendo demasiado incierto. Durante el último mes, Trump ha celebrado mítines por todo el país con el fin de preservar el control republicano del Congreso, incluso mientras sus asesores se preparan, en privado, para un panorama político muy distinto en 2027. Las encuestas llevan meses dando por perdida la Cámara de Representantes, y la popularidad del presidente empeora cada vez más. El índice de aprobación pública de Trump aumentó ligeramente hasta el 32%, un punto porcentual por encima del mínimo histórico registrado la semana pasada, según una encuesta de Reuters/Ipsos. La contienda por el Congreso gira en torno a la percepción de la inflación, la cual se ha disparado desde que Trump ordenó ataques militares contra Irán en febrero. Alrededor del 73% de los votantes encuestados señaló que su costo de vida está evolucionando en la dirección equivocada. Antes del inicio del conflicto, las encuestas de Reuters/Ipsos indicaban que los votantes consideraban a los republicanos, por encima de los demócratas, como mejores gestores de la economía estadounidense. El sondeo más reciente reveló que el 37% de los votantes considera que los demócratas tienen un mejor enfoque en materia económica, frente al 33% que optó por los republicanos en este aspecto. A pesar de las preocupaciones de los votantes declaradas en las encuestas, la campaña desde los mítines ha ido en otras direcciones. Mientras los demócratas prometen exigir responsabilidades a Trump, los republicanos advierten sobre “los peligros del socialismo”, y el presidente habla de todo lo demás: desde las renovaciones en la Casa Blanca hasta el aspecto físico de sus aliados y rivales. Se refirió al trasero y a las enormes manos del senador republicano Jon Husted, ha elogiado a Robert F. Kennedy Jr. por tener el cuerpo de una persona de 30 años y ha hecho comentarios sobre el cuerpo de la rapera Nicki Minaj. El martes, se mostró menos impresionado por el candidato al Senado por Texas, Ken Paxton, bromeando con que su cuerpo tal vez no “calificaría” para una inspección. En un mitin celebrado el sábado en Georgia, Trump restó importancia a las preocupaciones sobre el aumento de los precios de la gasolina, provocado por la guerra en Irán, argumentando que el encarecimiento del petróleo estaba enriqueciendo al país: “Me importa un carajo. Lo voy a decir: estamos ganando una fortuna”. En total, habrá realizado 28 mítines en lo que llamaron desde la Casa Blanca el “midterm blitz” Los últimos ocurrieron en Carolina del Sur, Florida, Iowa y Kansas. Al menos en sus versiones oficiales, los republicanos mantienen la fe en no perder las cámaras. La Casa Blanca rechazó la posibilidad de que los republicanos sufran pérdidas y acusó a los medios de comunicación de promover una narrativa falsa. “Esta administración y los republicanos que actúan con sentido común seguirán asegurando nuestras fronteras, restableciendo la ley y el orden, devolviendo más dinero a los bolsillos de los estadounidenses trabajadores y logrando victorias para el pueblo estadounidense”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Lauren Bis. Entre las medidas ejecutivas que se están considerando figuran nuevos aranceles a la importación de minerales críticos y turbinas eólicas, normas más estrictas para los visados ​​de estudiantes internacionales y trabajadores extranjeros temporales, así como medidas destinadas a reducir los costos de la vivienda y la construcción, señaló la funcionaria de la Casa Blanca. Las agencias federales han presentado propuestas y análisis jurídicos sobre las medidas que la administración podría adoptar de forma unilateral, según una persona al tanto de los planes aseguró a Reuters. Desde que regresó al cargo en enero de 2025, Trump ya ha puesto a prueba el alcance del poder presidencial, utilizando su autoridad ejecutiva para imponer aranceles generalizados, intensificar la aplicación de las leyes de inmigración, reducir la plantilla federal y perseguir objetivos de política exterior, incluida la guerra contra Irán, sin la aprobación del Congreso ni la promulgación de nuevas leyes. Una excepción importante fue el paquete masivo de recortes fiscales y de gasto de Trump, que fue aprobado por un Congreso bajo control republicano y promulgado por el presidente en julio de 2025. “En los últimos dos años, el presidente Trump ha ignorado prácticamente al Congreso y ha intentado hacer todo lo posible mediante órdenes ejecutivas y el ejercicio de su poder ejecutivo”, señaló Nathan Gonzales, editor de Inside Elections, una organización que ofrece análisis políticos apartidistas: “Creo que seguirá haciéndolo si se da el caso de que haya mayorías demócratas”. Un Congreso con mayoría demócrata aún podría plantear obstáculos significativos para Trump. El control del Senado permitiría a los demócratas bloquear los nombramientos del presidente para el poder judicial y el ejecutivo, incluidos los candidatos para la Corte Suprema. “Preveo que se mostrarán muy reacios a aprobar cualquiera de los nombramientos del presidente”, afirmó Andrew Busch, profesor de políticas públicas en la Universidad de Tennessee, Knoxville, y autor de un estudio histórico sobre las elecciones de mitad de mandato. Los demócratas también podrían negarse a aprobar la legislación respaldada por Trump. No obstante, Trump podría vetar cualquier iniciativa legislativa demócrata que no sea de su agrado, y es poco probable que los demócratas cuenten con los votos suficientes en la Cámara de Representantes para anular dicho veto. Sin embargo, hay un desafío que no puede eludirse mediante una acción ejecutiva: las investigaciones del Congreso. Reuters informó que destacados demócratas de la Cámara de Representantes, junto con asesores de comités, han debatido el uso de audiencias, citaciones y solicitudes de documentos para examinar si Trump ha utilizado su poder presidencial en beneficio propio, de sus aliados o de sus donantes. Los colaboradores de Trump llevan meses preparándose para esa posibilidad. Una de estas fuentes citadas por Reuters señaló que los abogados de la Casa Blanca han estado instruyendo a los funcionarios designados por motivos políticos y a los directores de agencias sobre cómo gestionar las investigaciones del Congreso, las solicitudes de documentos y las citaciones. Asimismo, han aconsejado a dichos funcionarios que sean cautelosos con lo que ponen por escrito.

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Si llegase a perder la Cámara de Representantes, no sería algo que lo tomará por sorpresa. Trump y su equipo han pasado