Luis Majul habla de resetearse. Él, que es periodista, escritor, conductor y productor, que trabajó en diarios, radios y televisión, que escribió columnas, artículos y libros, que habló en radios, que presentó en televisión, que lleva 45 años de trayectoria, habla con conocimiento de causa de la necesidad de resetearse. Resetearse como la metáfora de volver a empezar, de reconfigurar los valores originales, de retirarse de un camino para reiniciarse desde otro lado. Hoy, dice, afronta otro proceso de reseteo personal y profesional. Está en la víspera de presentar a su nuevo hijo: Reset , una multiplataforma que se concibió hace un año y que saldrá a escena en público y por primera vez, el martes 3 de noviembre en el teatro Astros . Por primera vez eligió no ocupar el centro de la escena y asumir un rol de productor general, como líder de equipos que desarrollan contenidos y convocan a expertos para discutir cómo vivir mejor en una etapa marcada por la extensión de la expectativa de vida y los cambios en los hábitos cotidianos. “El gran desafío que propone Reset es llegar enteros, lúcidos y con autonomía, hasta el último día de nuestras vidas”, define. Y coincide con su propia valoración personal. Después de tanto andar, presume disponer de la misma energía para seguir andando. “ Supongo que hasta el último día de mi vida no me voy a considerar hecho y eso va a estar bien ”. La disciplina, la infancia y el paso del tiempo; el matrimonio, la crianza de sus hijos y las amistades; el equilibrio entre el trabajo y el ocio; la salud mental como nuevo paradigma social. Un Majul por fuera de la vorágine política que cuenta, entre risas, que se convirtió en periodista porque no pudo ser futbolista, y que ahora a los 65 años suele engañar a su cuerpo y sacrificar sus rodillas para jugar un ratito al fútbol, otra forma de resetearse. “La última vez que hablamos -recuerda- te había mencionado más de una vez una palabra que es el concepto del nuevo proyecto que tenemos que se llama Reset. Reset fundamentalmente es apretar el botón del reinicio en una parte de la vida donde mucha gente como yo, no solamente yo, creemos que hay que apretarlo y reiniciar. Más allá de la pura realidad que indica que todos los años la expectativa de vida se prolonga por lo menos durante tres meses, entre tres y cuatro meses, y nosotros formamos parte de ese fenómeno real y de todos los cambios que está teniendo el mundo. Yo creo en la decisión de resetearse, pero de una manera completa . Aunque supongo que la gente que me escucha y que me ve todos los días le va a parecer que está hablando otra persona, soy eso: los proyectos que me salen de las entrañas, desde escribir un libro hasta armar una radio o producir una obra de teatro o un documental de cine, me hacen bien. Yo estoy en pleno proceso de reseteo personal y el proyecto tiene que ver con eso, con resetearse”. —Ahora vamos a ir de lleno al proyecto que sé que te tiene muy entusiasmado y que no estás al frente, sino en todo el armado... —Bueno, eso para mí es nuevo y es el gran desafío. He hablado con grandes periodistas de mi generación y otros emprendedores de mi generación sobre este tipo de cosas, con Mario Pergolini, con Daniel Hadad, y yo creo que para mí no ser la cara de algo, aunque sea el productor general y esté detrás, es un avance en mi mundo . Dejar que haya equipos que piensen, dejar de controlar todo, aunque sea lo último, el más pequeño detalle, para mí en mi mundo de persona controladora, es hacerlo bien. Lo que no significa no tener una perspectiva y saber de qué se trata. Hay, no quiero exagerar, cientos de expertos especialistas que están comprometidos con el proyecto pero que no necesitan de mi aprobación para formar parte. Desde Conrado Estol hasta Claudio Zuchovicki, pasando por Mariana Arias o Gabriel Corrado , que van a ser de alguna manera los anfitriones de esta iniciativa. La charla del próximo 3 de noviembre en el Teatro Astros donde Gabriel y Mariana van a ser los anfitriones y Conrado Estol, el neurólogo, Claudio Zuchovicki como un experto en finanzas pero en un vínculo más real con el dinero, Fiorella Vitelli, una nutricionista que no es experta en dieta sino en cómo vincularse con la comida y los alimentos. Y el gran Daniel Tangona, que es un motor de movimiento físico y de transformación y de liderazgo, van a ser los protagonistas de la primera charla Reset, que tiene una rima con las charlas TED. Y la diferencia entre las charlas TED y esta primera charla Reset es que son charlas encadenadas y que van a expresar un montón de intereses . Y de hecho el proyecto no se queda solamente en el bienestar, en lo que comúnmente se llama el bienestar de la salud física y mental, sino en la educación financiera, el bienestar animal, el vínculo familiar, el nuevo mundo del trabajo, todo eso que se discute hoy y que genera muchísima curiosidad y búsqueda de respuestas en la mayoría de la gente. —¿Cuándo entendiste que había que aprender a vivir distinto? —Si los años no te lo hacen aprender… el estómago, el corazón, lo aprendés de ninguna manera. —Lo avisó el cuerpo. —A mí siempre me avisa el cuerpo. Y por supuesto que hago cuentas y calculo. Con Reset y otros proyectos que tenemos ya hicimos una inversión bastante más grande que cualquiera que haga cálculos pegados a la pura rentabilidad o el puro retorno. Y yo creo que vale la pena hacerlo. Mayor calidad, una llegada más profunda a decir lo que queremos decir. —Uno de los puntos que hablan muchas veces los profesionales, y que seguro va a estar en Reset de alguna manera, tiene que ver con la vida social, aprendemos que tenemos que hacer actividad física a partir de determinado momento. —Que no es optativo sería el dato, ¿no? Hay una palabra que es una palabra que tiene mala prensa. La palabra hábito es la correcta, pero la palabra disciplina es la que yo creo que va. Si vos sos disciplinado ganás mucho . Para eso o para algo que me cuesta mucho y que todo el tiempo me digo que lo tengo que hacer que es el aprendizaje de idiomas. Obviamente, lo que le tenés que pedir al cerebro para aprender idiomas es mucho más y mucho más complejo y mucho más exigente que, para mí, levantar pesas o hacer un par de flexiones. —Recién te mencionaba la vida social, que es otro factor muy importante para la calidad de vida. ¿Cómo es tu vida social? ¿Hay lugar para la vida social? —Debería haber más. Es algo que tengo que corregir y estoy trabajando para eso. Me cuesta porque tiendo a quedarme con el grupo pequeño, que hay una discusión ahí. Yo hago terapia: debo compartir mi tiempo con gente que quiero de verdad y que me genere en principio ni la más mínima toxicidad o debo ser más social y sonreír cuando no tengo ganas de hacerlo. Tengo un pájaro que me dice “tenés que pasar esa barrera” y tengo otro pájaro que me dice “acá utilizá bien el tiempo, tratá de no estar con gente tóxica, tratá de no perder tiempo en eso y tratá de sumar en lo que puedas sumar”. Yo estoy cambiando en ese sentido. Diría que soy una persona naturalmente con pocos filtros, tengo más filtro en las convivencias personales, cara a cara, pero no porque me esté cuidando sino porque espero ganar más en ese tipo de vínculo. Si yo genero más empatía voy a ganar más. Y cuando no se puede, no se puede. —¿En alguno de esos momentos con poco filtro qué pasó? —Tengo cada vez menos momentos. Nosotros, vos como yo, somos muchas cosas. Yo tengo poca paciencia sobre los argumentos reiterativos, por ejemplo, en política. Cuando me vuelven a decir lo que me decían hace 20 años, hace 30 años y me hablan de consignas, yo soy poco paciente para eso. Ahí mi mirada es que yo tengo una responsabilidad, formo opinión y divulgo, pero cuando escucho algo que ya me suena viejo, reiterativo, sin contenido, interesado, ahí reacciono . No digo que esté perfecto, pero tampoco me parece mal. Cuando la veo venir, no me gusta. Y si me quieren imponer ideas o consignas menos todavía. No importa lo que piense, sea kirchnerista, derecha, de izquierda, el presidente de la nación o el artista más amado y querido. —¿Quién consigue de vos lo que quiera? ¿Con quién tenés el sí fácil? —Mis hijos primero. Mi hija Victoria, mi hijo Octavio. Mi mujer también. Y la gente que trabaja conmigo si me da los argumentos correspondientes lo consigue. Pero tengo que escuchar los argumentos. —¿Y sos fácil para escuchar? —Más o menos. Más o menos. Tengo que empezar a organizar mejor el tiempo porque para escuchar tenés que tener tiempo. En muchas ocasiones sé a dónde quiero ir y cómo quiero ir. En la producción de los programas de televisión o de radio, de la construcción de Reset, o de otro proyecto que tenemos por ahí, que se llama Argentina 2030, por supuesto que escucho lo que me dicen aunque yo sé dónde quiero ir. Y si hay una idea mejor que la mía la proceso y la pongo en marcha. Quizá le pongo la carga al que se le ocurrió de decirle “che, está recontra buena, hacela, hagámoslo, o hagámoslo juntos”. Y eso también está bueno porque en la discusión de las ideas hay algo que no es muy parejo. En una organización que invierte dinero, energía, tiempo de las personas, si uno levanta el dedo con una buena idea y dice “hagamos esto” y no dice cómo hacerlo, no dice qué es lo que va a poner de su parte para hacerlo, es como una propuesta media gratuita. Las personas que ponen en juego cosas y aportan ideas y las hacen para mí son mucho más valiosas que las que dicen “hagamos esto, se me ocurrió una gran idea”. —Me quiero quedar en el Luis papá. ¿Te acordás el primer día en tu casa con los chicos cuando nacieron? —Voy a ser muy sincero: trataba de molestar lo menos posible. Yo he sido criado en una familia de mi generación donde las madres son poderosas, toman decisiones, no dudan, y nosotros andamos por ahí. Yo trataba de andar por ahí lo menos posible y trataba de ayudar. Les tengo que agradecer, y les voy a agradecer toda mi vida a mi mujer, a mis hijos y todas las personas que trabajaron alrededor nuestro, porque yo durante gran parte del tiempo me levantaba a las cuatro y media de la mañana para ir a la radio y mi mujer no solamente aceptando sino colaborando en ese equipo de dos. Es algo que uno lo puede decir pero hacerlo es una enormidad, una enormidad, y yo lo recuerdo lindo. —¿Y qué fue lo que más disfrutaste de hacer con los chicos de chiquitos? ¿Cuál era tu momento? —Mi momento es para dormirlos. En el caso de Victoria siempre recuerdo que le ponía algunas canciones de Tom Waits o de Leonard Cohen. Y hay otra que hace música celta, creo que se llama Alice McKeelan, o algo parecido, porque a mi hija le costaba mucho dormir, y Octavio no, era más natural. Pero recuerdo esos momentos, sí, sí, sí. Octavio fue durante unos cuantos años el único y el más mimado, y la irrupción de Victoria hizo que nos repartamos más en los cuidados de los niños. Pero lo recuerdo con mucho amor. Soy muy físico, ¿sabés? Entonces yo los sigo besuqueando y abrazando, y bueno, no solamente a mi mujer, a mis hijos, sino a la gente que quiero, me gusta abrazarlos, besuquearlos y apretarlos un poco. —¿Hace cuántos años estás en pareja? —Muchos. En el 91 nos casamos, así que 30 y pico de años largos. Y por supuesto que pasamos por muchísimos problemas. Nunca fuimos la familia perfecta. —¿Te fuiste alguna vez? —Sí, hace muchos años. Estuvimos un año separados, sí. —Y volvieron, así que el amor fue más fuerte. —Sí, el amor, los años, el proyecto. El que te diga que después de 30 y pico de años no pasan un montón de cosas o no cambian un montón los vínculos es porque no aprendió nada o sigue viviendo de la melancolía. —¿Cómo se hace después de, o con 35 años de pareja para que no te lleve puesta la logística, la organización de la diaria y de la vida? —Te lleva puesta la logística y la organización de la diaria y de la vida. Bueno, prestar atención a eso. —¿Te sale? —Hago terapia y trato de identificar esos momentos. —Porque uno se vuelve socio del proyecto familiar de alguna manera. —Sí, sí. Pero la verdad que son todas cosas que tengo que aprender yo, que tengo que apretar el botón del reinicio. Los viajes, por ejemplo. Hace poco viajamos con unos amigos, divinos todos. Los que nos esperaban en España todo organizado. Los otros planificando el viaje muy entusiasmados. Mi mujer también. Y yo soy una especie de transportado. Y uno de mis amigos, Miguel, me decía, “metete en el proceso, vas a ver que es lindo”. Y es lindo, es lindo. —Es parte del viaje. —Sí, sí, es parte del viaje. Lo tengo que hacer de a poquito porque yo vengo reseteado y formateado. Debe haber mucha gente como yo que es hiperactiva y adicta al trabajo. Pero, ¿tres días de vacaciones? Al cuarto día tengo que empezar a organizarme porque… Hace muchos años me fui de vacaciones con mi hija, estábamos en Ámsterdam y yo empecé a hablar de trabajo, a agarrar el celular, y mi hija, mucho más chica que ahora, decía “uh, ya empezaron con los platillos los monitos que tenés”. Esos monitos son buenos para la productividad, no siempre son buenos para la vida. Como tampoco es bueno para la vida decir “ahora que estoy hecho me voy a hacer un viaje al mundo de 60, 70, 80 días”. A mí hoy no me haría bien. —Recién dijiste “ahora que estoy hecho”, ¿estás hecho? —No, no. Una vez hablando con mi hijo hace mucho tiempo me decía “vos estás hecho”. Empecé a mencionar las figuras de mi generación, que estos están hechos. Yo no siento que esté hecho, tengo ganas y curiosidad por hacer nuevas cosas . Para mí estar hecho es un concepto de estar jubilado, retirado, y mirando pasar la vida como si no existiera. Supongo que hasta el último día de mi vida no me voy a considerar hecho y eso va a estar bien . —Eso desde la curiosidad intelectual. ¿Desde lo económico estás hecho? —Para mis pretensiones sí. Para lo que yo necesito y ansío sí. Yo funciono diferente a la mayoría de los emprendedores de la Argentina. Si ingresa más dinero del que sale, y generalmente es así, yo de verdad lo reinvierto. Pero no digo que lo reinvierto, vos lo ves. Supongo que hay gente, y no está mal, que prefiere cambiar el modelo de auto o comprarse una casa más linda y más grande, pero yo, en esta etapa de mi vida, prefiero reinvertir en proyectos y en activos. Además de la educación, además de los departamentos o las casas que le pudimos dejar a cada uno de mis hijos, yo creo que lo mejor que podemos hacer es dejarles activos, cosas que estén funcionando . Ni deudas ni problemas, cosas que estén funcionando. Las cosas que están funcionando tienen problemas, problemas que hay que enfrentar. Bienvenidos a la vida. —¿Los pudiste ayudar a los chicos en el arranque? —Ellos nunca pidieron y nunca necesitaron de nosotros para funcionar. Las pocas cosas que nosotros hicimos se dieron naturalmente. Y los dos son personas muy orgullosas que de ninguna manera aceptarían que una ayuda de la mamá y el papá les solucione la vida. Octavio es músico, es doctor en ciencia política. Lo contratan en diferentes empresas y la rompe toda. Y Victoria es psicóloga y tiene un vínculo con la gente que trabaja con ella, que con los pacientes es amoroso, de seguimiento, de empatía, que va más allá del vínculo inercial médico paciente. Eso me hace sentir no orgulloso, híper, mega orgulloso. —¿Cuando te pelea Octavio te da un poco de orgullo de papá? —No me pelea. Es muy saludable la discusión. Defiende sus ideas. No, no peleamos. —Pero por eso digo, hay un orgullo papá en que tenga una ideología y la sostenga. —Es una persona muy evolucionada Octavio. No es consignista. Defiende sus ideas, me hace pensar en mis ideas. Hay ideas que tiene él que me hacen cambiar y me hicieron cambiar mi manera de ver algunas cosas . Y yo no cuento cómo mis ideas le hayan cambiado su manera de verlo porque no ando contando, pero supongo que a esta altura de mi vida él no necesita que yo diga algo para pensar como yo o no pensar como yo. Sí siento que respeta lo que yo soy y lo que yo hago con la vida, y eso para mí es suficiente. —¿Gabriel Corrado es la persona que tiene más anécdotas que te podrían avergonzar? —No, nosotros con Gabriel y Sergio (Frenkel) más que avergonzar contamos las mismas anécdotas y le ponemos IVA a todo. A esta altura no me avergüenza nada. No cometimos ningún delito. Bueno, estuvimos al borde de cometer algunos delitos pero éramos muy chiquititos. —Te llevaron detenido alguna vez —Sí, sí, nos llevaron detenidos a los tres en Punta del Este por ser sospechosos de consumo de estupefacientes . Pero la historia real dice que no teníamos nada que ver y que nos divertimos mucho con eso. —¿Son amigos de la escuela? —Sí, con Sergio éramos amigos de la escuela y Sergio era amigo de Gabriel desde los 12, 13 años, sí. Gabriel es otra persona enorme, es una de las caras de Reset y es otro ejemplo de cómo se reconvirtió, se reinició. Vos decís Gabriel Corrado y decís Perla negra , y vos lo ves entrevistando a gente en el canal público y es un enorme entrevistador. —La próxima vez que venga Gabriel le voy a pedir la lista de momentos para traértelos. Porque alguna vez me dijiste que vos sos un hombre divertido, que te gusta el momento lúdico. —Bueno, claro, yo tengo la ventaja y la contra de haber estado en los medios durante muchísimo tiempo. Pero la mayoría del tiempo el material con el que estoy en los medios es un material necesario y a veces tóxico. La política en el mundo es tóxica, en Argentina es tóxica. Y nosotros trabajamos con ese material. Por supuesto que yo no soy eso. Por supuesto que soy una persona que trata de ser divertida. —Me voy un fin de semana con vos y con tu mujer a la costa. ¿Con qué Majul me encuentro? —A mí me gusta vincularme con el tema de la actualidad. Por ejemplo, yo aprendí a ser, aprendí a escuchar. No hablar porque no me gusta hablar mal de las personas que no están presentes. Me parece que eso es algo medio tóxico. Pero si hay un ambiente de chisme y el tono es de chisme vamos con los chismes y nos divertimos. Pero de una manera divertida e irónica. —¿Hay un Majul que juega las cartas ponele? ¿Sale la generala? —Para los juegos de mesa soy aburrido. Prefiero leer o estar ahí metiendo un chiste cuando juegan al bingo familiar. Siempre estoy metiendo un chiste. O poniendo música, sí. En un ambiente donde hay mucha gente a mí me gusta elegir la música. Además estoy todo el tiempo renovándome porque el hecho de manejar Berlín 107.7 hace que... —Hace un oído actualizado. —Claro. Y de vez en cuando me obsesiono con algunos personajes y con algunas canciones. Por ejemplo, estoy escuchando bastante Harry Style porque detrás del chingui chingui de Harry Style hay algo bastante poderoso. O me estoy obsesionando cada vez más con Elvis Presley. Durante un tiempo lo tuve ahí congelado mirándolo de lejos y ahora no dejo consumir hasta las más pequeñas o grandes anécdotas de Elvis. —¿En qué momento sentiste por primera vez orgullosos a tus papás de vos? —Yo a mi mamá desde siempre la sentí orgullosa. Porque desde muy chiquitito, cuando trabajaba en radio, en televisión o cuando presenté mis primeros libros, siempre mi mamá por teléfono aparecía y teníamos un diálogo muy repetido que deben tener muchos hijos que trabajan en radio, en televisión o en el streaming. Y mi mamá llamaba y le decía “de uno a diez mami ¿cómo estuve?“. ”Diez puntos, once puntos". Nunca bajaba de diez. Mi mamá siempre fue un gran motor de aliento. —¿Cariñosa? —Sí, sí, cariñosa, cariñosa. —¿Corporal como vos? —Sí, sí, mi mamá más corporal que mi papá. Y los silencios de mi papá eran como caricias. Hablaba poco, pero... Yo siempre digo que mis dos papás me educaron diferente a como se educaba en esa época, con muchísima libertad . Ellos de alguna manera, sin decírmelo explícitamente, todo el tiempo me estaban diciendo vos podés ser cualquier cosa que quieras ser. Y si la hacés con pasión y con disciplina y con coherencia la vas a hacer bien. —¿Y la adolescencia cómo fue? —Bueno, yo siempre la siento divertida. Me debatí entre ser un jugador de fútbol profesional y empezar a escribir y ser abogado o periodista. Y no es que le ganó el abogado o el periodista, es que el fútbol me dejó antes. No, no, mentira. Y ganó lo que requería más pasión, ¿no? Igualmente yo sigo muriendo por jugar al fútbol. No debería decirlo esto porque es un poco melancólico, pero bueno, no estoy en condiciones de jugar como me gustaría jugar, pero de vez en cuando le hago trampas a mi cuerpo y juego al fútbol . Y necesito dos días de hielo por las rodillas. —Lo que decíamos: los años se van, vivimos más, hay que irnos notificando de que el cuerpo no es el que era. —Pero en movimiento, en movimiento. Fuerza, fuerza, peso y aeróbico y natación y bicicleta. Yo ando mucho en bici, nado cada vez que puedo. Y ahora juego al pádel un poco también. Me divierto mucho. El fin de semana pasada nos divertimos mucho con nuestros hijos. —¿Quién gana? —Y yo creo que el que está en mejores condiciones de ganar es Octavio porque jugó mucho al pádel, al tenis. Después está mi mujer, después está peleando con Victoria. Y a mí poneme último siempre. —¿Qué nos encontraremos el 3 de noviembre? —Vas a encontrar a personas que saben mucho de lo que hablan y que vinculan su especialidad con la vida real. Va a abrir seguramente Mariana Arias y Conrado Estol explicando cuál es el concepto de Reset, por qué abarca mucho los aspectos de la vida. Va a estar Conrado Estol diciéndote cosas como, por ejemplo, que el ejercicio físico no es optativo, que los vínculos sociales tampoco lo son, que es mucho mejor prevenir y usar todo lo que haya que usar para dormir bien que pelear para dormir una hora más con vos mismo, incluso usar los medicamentos correctos. Reset va a servir para eso. Hay mucha chantada alrededor de influencers, redes sociales y la validación científica. —Insoportable y peligrosísima. —Claro. Y la validación científica y las respuestas correctas sin dar recetas todo el tiempo va a ser una característica de Reset. — Conrado es una maravilla escucharlo. —Sí, sí. Y muy responsable y muy profesional. Y diferenciando los mitos de las verdades. Claudio Zuchovicki, porque no te habla solamente de finanzas, te habla, por ejemplo, del cálculo que muchas personas tenemos que hacer para ver si nos pasamos haciendo dinero con un objetivo que nunca va a llegar o si disfrutamos de lo que tenemos que disfrutar. Hay un dicho que cada tanto repite Claudio Zuchovicki, que se lo dice un taxista, pero que en realidad es un economista, matemático, un gran pensador, que dice que si vos trabajaste toda la vida y te sobra mucha plata, alguna cuenta mal hiciste . Después está Fiorella Vitelli que cada vez que habla de nutrición no solamente habla de nutrición consciente y saludable sino que la vincula con la vida real. Vos no podés plantearte una dieta que se te haga imposible hacer y tenés que negociar con tus propios hábitos y al mismo tiempo la tenés que pasar bien. Y tenés que tener un vínculo con la comida mucho más rico y más sano que el que tenemos la mayoría de las personas. —Habla de no de hacer dieta para adelgazar sino para vivir mejor. —Exactamente. Y esa charla encadenada, a diferencia de las charlas TED que te hablan de un tópico determinado y te transmiten con mucha pasión y mucha precisión lo que vos querés, te va a permitir tener una mirada más integral. Ya tenemos las entradas a la venta y se van vendiendo muy rápido, probablemente la segunda charla Reset la hagamos con algunos de nuestros agentes de la primera y mucha otra gente que forma parte de nuestra comunidad. —Hay una comunidad que se está armando, hay un proyecto grande atrás de Reset. —Sí. Y muchos expertos se comunicaron con nosotros para decir “yo quiero formar parte”. Y nosotros les decimos nos parece bárbaro, para formar parte de esto nosotros queremos plantear y debatir la manera de comunicar, la manera en que lo hacemos, cómo lo presentamos y la validación científica y editorial que tenga esto. Estamos generando mucha comunidad. Todavía no salimos a decir “somos nosotros”. Eso también es una manera de resetearse en mi caso. No te salgo a decir “vamos, tenemos el cartel”. Ya lo estamos construyendo hace mucho tiempo. Tenemos contenido ya preparado para sacar al aire las cápsulas del Minuto Reset. Están muy bien curadas. Y además muchas marcas ya vinieron a vernos porque dijeron queremos estar ahí. En este lugar de validación científica, de divulgación responsable y de conciencia sobre cómo se debe reiniciar la vida en todos los aspectos, nosotros queremos estar. —Nos encontramos ahí, nos encontramos el 3. —Dale, invitadísima. En el Teatro Astros el martes 3.
Luis Majul habla de resetearse. Él, que es periodista, escritor, conductor y productor, que trabajó en diarios, radios y





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