En abril de 2019, un puñado de periodistas de tecnología rompió el futuro con las uñas. Samsung les había enviado las primeras unidades del Galaxy Fold, el primer teléfono masivo que se abría como un libro, y algunos de ellos, convencidos de que la capa que cubría la pantalla interior era un protector de plástico, la despegaron . Era la pantalla . Samsung tuvo que postergar el lanzamiento . No fue todo: las bisagras de esa primera generación atrapaban arena y polvo , las pantallas parpadeaban al abrir y cerrar el equipo, y el pliegue central partía la imagen en dos como una cicatriz. Hoy, las cajas y pantallas de bienvenida de plegables como el Motorola Razr o el Huawei Mate X advierten que no se debe retirar la película protectora de fábrica, porque hacerlo puede dañar la pantalla y anular la garantía. Es la huella de aquel episodio fundacional. Después de tres años probando estos equipos, cuando era difícil recomendar algo tan caro con lo que, además, había que andar con cuidado, los últimos meses han venido acompañados de un revitalizado optimismo para la categoría. Mejor que primero Por si no ha quedado claro todavía, Apple esperó . Hay una idea que la empresa ha hecho suya por décadas: ser la mejor, no la primera. Y la historia la respalda. El iPod (2001) no fue el primer reproductor de MP3, el iPhone (2007) no fue el primer smartphone y el Apple Watch (2015) llegó cuando ya había varios relojes inteligentes en las vitrinas. En los tres casos, la compañía dejó que otros pagaran el costo de los errores y después entró con un producto pulido y un ecosistema detrás . Con los plegables, esa estrategia tenía más sentido que nunca. Cuando Apple decidió entrar, las bisagras ya resistían más ciclos de apertura, las pantallas eran más duras y Google había demostrado con su Pixel 10 Pro Fold que un plegable podía tener certificación IP68 contra polvo y agua. El Duo la tiene. Y para quienes dejamos el teléfono con música en el baño mientras nos duchamos, es una muy buena noticia. Pero hay más. Donde el iPhone Duo se separa de la competencia es en el software. En el Galaxy Z Fold, Razr Fold y Huawei Mate X -los otros plegables disponibles en Chile-, el paso de una app desde la pantalla exterior a la interior viene con un pequeño parpadeo. En el iPhone, la transición se resuelve con un desenfoque propio de Liquid Glass , el lenguaje visual de iOS. Es la más fluida que hayamos visto en la categoría. La bisagra es firme : el equipo se puede dejar a medio abrir sobre una mesa, como una carpa, para hacer una videollamada o revisar, por ejemplo, un calendario. Otro detalle es el dock de apps, que se trasladó al costado derecho: aporta una visualidad interesante al conjunto, pero complica a los zurdos hasta que llegue una actualización de accesibilidad. Un punto alto del Duo es su pantalla interior . Este panel mate hace maravillas a la hora de reducir reflejos, superando a cualquier otro teléfono plegable que haya usado hasta la fecha, y desde la actualización iOS 27.2 funciona con el Apple Pencil (solo el modelo USB-C) con un tacto parecido al papel. Hace que leer, navegar por Internet y ver videos sea especialmente agradable a la vista. Disimula muy bien el pliegue, que sigue siendo sensible al tacto pero no resulta molesto. Es tenue y fácil de ignorar, aunque la hendidura suele acentuarse con el tiempo en los teléfonos plegables de la competencia, así que habrá que tenerlo en cuenta con el Duo. La forma de un pasaporte A primera vista, acaso lo más interesante del iPhone Duo sea su silueta. Tiene el tamaño de un pasaporte , el mismo formato corto y ancho que Samsung adoptó con su Galaxy Z Fold8 (que todavía no llega oficialmente a Chile), y las dos marcas estrenan ese diseño este año. Cerrado, es un teléfono pequeño que se usa con una mano (adiós, pop socket). Abierto, es una tablet con proporciones de libro. Hasta hace poco, un viaje de unos cuantos días al otro lado del mundo suponía andar con teléfono, iPad y además Kindle. Una buena manera de pensar al iPhone Duo es como la unión de esos tres dispositivos . Ahí está, me parece, el argumento de fondo sobre el futuro de la categoría: el plegable de libro funciona menos como un teléfono más grande y más como la fusión de los aparatos que llevamos en la mochila o una maleta de cabina. Estos días de prueba, a la mayoría de mis colegas les ha sorprendido su proporción corta y ancha, la sensación de firmeza y lo cómodo que es su agarre. Lo he usado entre Outlook , Slack y Google Docs , con dos apps abiertas al mismo tiempo, o para conectar con una reunión por Teams o Webex entre una oficina y otra, sin sacar el computador. Edits también luce muy bien en el formato, sobre todo al ampliar la línea de tiempo al editar un video, Sonos para escuchar música en casa y controlar más de un dispositivo de audio, y Claude para organizar los pendientes. Apple Sports para estar al tanto de los resultados de Champions League o la NBA, y un par de apps que me bajé después de ver otras reviews por redes: PianoFold , especie de “ Guitar-Hero- de-bolsillo”, y otra de pago, llamada Deck-Man: Cassette Player , que transforma el equipo en una “casetera”. Lo que todavía no se despliega Las dudas existen y son bien concretas. La primera es el software de terceros . Como la pantalla interior tiene una proporción distinta a la de otros teléfonos, las apps que sus desarrolladores todavía no adaptan se ven desajustadas. Slack, por ejemplo, ya está actualizada para el Duo, pero Google Docs no lo está, y la app de Kindle tampoco: justo la que haría del teléfono un lector de libros. Es lo que más llamó la atención de la crítica especializada, un problema de software, algo que se puede ajustar en cosa de semanas, lo que habla bien del hardware. La segunda duda razonable son las cámaras . Cada mitad de un plegable tiene más o menos la mitad del grosor de un teléfono normal, y eso obliga a usar componentes más pequeños, por ejemplo, para el apartado de fotografía y video. El Duo tiene un lente principal y un ultra gran angular, sin teleobjetivo. Si pruebas fotografiar la decoración de Halloween de algún vecino al otro lado de la calle, lo más probable es que el zoom te devuelva una imagen inservible, más cercana al universo de Mario Paint . Para retratos y selfies, el resultado es bueno. Para un equipo de más de dos millones de pesos, uno esperaría cámaras de nivel iPhone Pro (si tu prioridad son las fotos y videos, te recomendamos leer nuestra reseña del iPhone 18 Pro Max con apertura variable). Para los padres, el modo Kid Cue reproduce animaciones de dibujos animados de Snoopy en la pantalla exterior para captar la atención de los niños justo antes de tomar una foto. Habría que agregar el Touch ID en lugar del Face ID , aunque con un matiz. Max Eddy, experto en seguridad de Wirecutter , comentó que la huella es más difícil de forzar que una cara . La batería, en cambio, sorprendió: con uso intenso, en nuestra experiencia pasó más de un día y medio con mucho trajín y sin necesidad de carga. El precio cierra la lista. El Galaxy Z Fold7 -el último plegable de Samsung vendido oficialmente en Chile- hoy cuesta CLP$2.099.990, con siete años de actualizaciones garantizadas, y el Razr Ultra, uno de los buenos plegables de concha, CLP$1.699.990. El Duo está por encima de ambos. El techo del rectángulo El iPhone Duo es un plegable de primer nivel, probablemente el más pulido del mercado, y al mismo tiempo nadie lo necesita. Seamos honestos con nuestros lectores: un teléfono razonable cuesta menos de la mitad, y uno decente se consigue por poco más de CLP$300.000. Pero también es cierto que el iPhone Duo es un teléfono difícil de reducir únicamente a su precio. Tiene la pista más reveladora sobre el futuro de los celulares en general. Cualquiera que use un iPhone hace dos o tres años va a notar que es casi tan bueno como el que acaba de salir. Si el teléfono tradicional llegó a su techo -si las cámaras, los procesadores y las baterías mejoran de una generación a otra en márgenes que muy poca gente percibe-, la novedad tiene que venir de lugares inesperados. Y la forma es acaso el último territorio por explorar. Ahí pesa la llegada de Apple. Cuando Samsung lanzó su primer Fold, los desarrolladores tenían pocos incentivos para rediseñar sus apps para una categoría cara y de nicho. Con el Duo en el mercado y la base de usuarios de iOS mirando, el incentivo cambia. Y en cuanto a la forma, hay un precedente en la historia de la lectura: el códice desplazó al rollo porque permitía abrir el texto en cualquier página y cabía en una mano. Quizá exagero el punto, pero da la impresión de que la industria, después de dos décadas de teléfonos rectangulares, volvió a la interfaz más probada para leer. Tal vez el futuro del teléfono tenga una de las formas más antiguas que conocemos para guardar palabras: dos hojas unidas por un lomo, que se abren cuando hay algo que leer y se cierran para volver al bolsillo.
En abril de 2019, un puñado de periodistas de tecnología rompió el futuro con las uñas. Samsung les había enviado las pr





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