Los rendimientos de la deuda a nivel global se han disparado en el 2026, influidos por los niveles de apalancamiento de los Estados y los déficit fiscales en las principales economías del mundo, a lo que se ha sumado la mayor demanda de financiamiento por parte de las empresas de inteligencia artificial (IA). Por lo mismo, para Chile el 2027 podría ser complejo en esta materia. El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 considera una autorización de endeudamiento para contraer obligaciones por hasta US$25 mil millones. La cifra es mayor a lo solicitado originalmente en el último Presupuesto 2026 del gobierno de Gabriel Boric, que fue de US$17.400 millones, aunque cabe recordar que la administración de José Antonio Kast solicitó una autorización adicional por US$6.200 millones para este erario. El Informe Finanzas Públicas del Tercer Trimestre estimó que al cierre del ejercicio el stock de deuda bruta del Gobierno Central totalizará $157.511.633 millones (42,7% del PIB), igual a lo proyectado en el IFP 2T26. En este contexto, una presentación de Hacienda reveló que en 2027 las amortizaciones de deuda alcanzarían los US$17.423 millones, “siendo el mayor nivel histórico para una Ley de Presupuestos, más del doble que lo proyectado para la Ley de presupuestos 2026 (IFP 3T25)”. Al momento de presentar la Ley de Presupuestos, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, señaló: “El aumento de deuda surge de un cálculo relativamente sencillo. Hay que primero pagar deudas anteriores, y después hay que suplir el déficit más el gasto bajo la línea, y eso es”. El nivel de cancelación de acreencias, en un escenario de alta demanda por conseguir financiamiento a nivel global, podría generar complejidades. Marco Gallardo, subgerente de Inversiones en Renta Fija de Bice Inversiones, señala que en el país las tasas ya han subido y que “si se compara con periodos previos, el endeudamiento es más caro”. En EEUU, el bono del Tesoro a 10 años cotiza en torno a 4,99%, lejos del 5,3% que llegó a tocar durante este mes, pero aún se mantiene en niveles no vistos en 20 años. Hugo Osorio, director de inversiones de Portfolio Capital, señala que “las tasas de financiamiento a nivel global están subiendo con mucha fuerza. Uno de los elementos que está detrás es el premio por plazo, pero el más pesado es la Reserva Federal, pero está alienado con el alza del petróleo en el mundo, porque hay un problema de refinación. Los niveles de tasa en EEUU, inevitablemente, presionará a las tasas locales”. En septiembre pasado, la Fed elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos, dejando la tasa de referencia entre el 3,75% y el 4%. El organismo argumentó que los niveles de inflación se mantenían por encima de la meta de 2%. Aunque la semana pasada, en la reunión de octubre, mantuvo la tasa, el mercado espera una nueva alza de 25 puntos a fines de este año. A esto se suman las necesidades de financiamiento. Actualmente la deuda corporativa de EE.UU. alcanza aproximadamente US$11,5 billones, y JPMorgan apunta a que la inversión relacionada con IA podría generar unos US$4,1 billones de nueva emisión de aquí a 2030, lo que equivale a unos US$500-700 mil millones anuales. En paralelo, el déficit fiscal estadounidense obliga al Tesoro a emitir varios billones de dólares al año. Por otro lado, hay casos particulares como el francés. El papel a 10 años del país galo cotiza en torno a 5%, niveles que no se veían desde la década del 2000. Pero, en paralelo, el diferencial respecto del bono alemán se encuentra en 156 puntos básicos, demostrando los niveles de riesgos que los inversionistas perciben respecto de la situación fiscal. Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, señala que “las tasas a futuro, más allá de que podrían ajustar en alguna medida a la baja, serán más altas que en el pasado. Eso significa un mayor servicio de la deuda de cualquier manera. Ese componente en el presupuesto, por solo ese factor debería ser mayor”. Andrés Pérez, economista jefe de Itaú, sostiene que Chile “cuenta con acceso al financiamiento en los mercados de capitales en condiciones favorables, oportunas, y competitivas, coherente con el grado de inversión que ostenta”. Sin embargo, explica que “las tasas de interés a plazos largos, justamente en los horizontes en los cuales generalmente se financian los soberanos, han subido significativamente con respecto a los últimos años. Así, reducir el impacto de las mayores tasas de interés sobre el pago de interés del Fisco podría ser atenuado al emitir en plazos más cortos, aunque ello conlleva otros riesgos. En paralelo, se deberían redoblar los esfuerzos por continuar diversificando la base de inversionistas”. Según Gallardo, para 2027 el financiamiento del Fisco es un tema relevante, aunque prefiere hacer una distinción: “el principal factor para el costo de financiamiento de Chile no es directamente la deuda de las empresas de IA, sino el alza general de las tasas largas globales y la mayor competencia por capital en los mercados de renta fija. La emisión asociada al boom de IA es uno de varios elementos que está contribuyendo a ello”.
Los rendimientos de la deuda a nivel global se han disparado en el 2026, influidos por los niveles de apalancamiento de





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