El error político nunca es una simple anécdota; al revés, sus consecuencias son interminables. Javier Milei cometió dos graves errores políticos en un apretado fin de semana . El primero fue anunciarles a varios periodistas independientes que los espera el fuego de la hoguera , simplemente porque hurgaron en la anomalía que ocurrió con la criptomoneda $LIBRA , a la que el Presidente ayudó a difundir y luego le quitó el apoyo. Se abrieron 114.000 cuentas en el acto, pero casi el 80 por ciento perdió lo que había apostado. Los que ganaron son muy pocos. Es cierto que ese mundo se parece más a un casino que a un negocio en serio. Pero hasta los casinos deben ser imparciales y honestos y no cambiar las reglas del juego cuando la bolilla ya está girando . Esto último es lo que hizo Milei cuando le dio y le sacó su respaldo a una operación digital, mientras los dueños del quiosco entraban y salían de la Casa de Gobierno. O hablaban por teléfono con las principales autoridades del país, sobre todo con los hermanos Milei . El error político, con todo, fue otro: el escándalo de sus palabras contra la prensa libre, tal vez las más graves que se hayan pronunciado desde el poder contra el periodismo desde que el país vive en democracia, eclipsó el juicio a la familia Kirchner por lavado de dinero en los hoteles de Hotesur y en los edificios de la empresa Los Sauces. Es la más seria y directa acusación contra Cristina Kirchner y su hijo, Máximo, porque solo los comprende a ellos y a los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López , además de otros personajes menores. No hay exfuncionarios en el medio. Es una noticia de gran magnitud, que quedó opacada por el farragoso discurso presidencial en la inverosímil noche del viernes. El segundo error que cometió el jefe del Estado fue haberle llamado “ladrón y mentiroso” al presidente de Brasil, Lula da Silva , un día antes del balotaje que decidiría su permanencia al frente del Estado de la primera economía de América Latina. Lula ganó y seguirá siendo presidente por cuatro años más. No le quebraron el invicto: el exdirigente obrero de San Pablo no perdió nunca un balotaje. Tampoco lo perdió el domingo. ¿Nadie le advirtió a Milei que es mejor guardar silencio en las vísperas de cruciales elecciones porque los resultados no siempre son los esperados? ¿Nadie le dijo que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y que muchas empresas internacionales se instalaron en la Argentina (algunas ya se fueron) porque existe el Mercosur y porque Brasil tiene un mercado interno cuatro veces más grande que el de la Argentina? El Mercosur comenzó protagonizado por Brasil y la Argentina y los dos países siguen siendo sus principales miembros. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, en 2025 el intercambio comercial entre los dos países fue de casi 32.000 millones de dólares . Un 64 por ciento de las exportaciones argentinas, de acuerdo con esa reseña, son manufacturas de origen industrial, y el 30 por ciento corresponden a productos del sector agroindustrial. La conclusión obvia es que la industria argentina, que es el sector de la economía que más empleos crea, depende en gran medida de las exportaciones a Brasil . El próximo 3 de noviembre se realizarán las elecciones de mitad de mandato en los Estados Unidos. Donald Trump y sus seguidores ya dan por seguro que perderán la Cámara de Representantes (lo que aquí se llama la Cámara de Diputados) y luchan desesperadamente para conservar la mayoría en el Senado, según la información de las encuestas norteamericanas y de los medios periodísticos más serios de ese país. Lo que importa para el futuro de Milei, y del continente, son Brasil y los Estados Unidos. La victoria o la derrota en las elecciones de Israel, donde otro amigo de Milei, Benjamin Netanyahu , está al frente de la administración serán simbólicas. Gobierna ese país un sistema parlamentario y, por lo tanto, los resultados son relativos hasta que alguna coalición no logre construir una mayoría en el Parlamento. No hay una significativa relación comercial entre la única democracia de Medio Oriente (Israel lo es) y la Argentina, ni tampoco el gobierno de Jerusalén dispone, como Washington, de la capacidad económica para respaldar decisivamente a Milei en las proximidades electorales. Al final de actual proceso eleccionario en el mundo, es probable que Milei termine chocando con una realidad ingrata: la victoria de Lula y la derrota de Trump . Si fuera así, el presidente argentino deberá imaginarse la forma de enfrentar en soledad las elecciones del próximo año, en las que se decidirá si seguirá con su actual empleo. También contará con un apoyo más moderado de la administración de Washington en los organismos multilaterales de crédito, incluido el Fondo Monetario Internacional. No nos olvidemos: las derrotas tienen más consecuencias que la fugaz mala hora de un domingo electoral, también para los gobernantes de Washington. Ninguna desgracia viene sola. Regresemos al caso $LIBRA y a la apresurada decisión del juez Marcelo Martínez de Giorgi y del fiscal Eduardo Taiano (no nos olvidemos de Taiano). El apuro del juez por hacerles un favor a los hermanos Milei fue descripto con precisión periodística por Paz Rodríguez Niell en LA NACION . Esa decisión fue extraña porque los dos magistrados les negaron a los denunciantes (los diputados de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro y Mónica Frade ) el rol de querellantes; ese rechazo les impide a los dirigentes políticos apelar la decisión del juez de sobreseer a todos los funcionarios públicos y a los empresarios y especuladores digitales. En síntesis, Ferraro y Frade no están ahora en condiciones de apelar esa decisión de Martínez de Giorgi y de Taiano. Tampoco lo pueden hacer los perjudicados por la operación porque también le negaron la condición de querellantes. Ni el juez ni el fiscal llamaron a declarar a nadie, ni siquiera como testigos, ni cumplieron con su obligación de contrastar las pruebas , a pesar de la advertencia de peritos de la Policía Federal. También desde la procuración general de la Nación, donde están los fiscales más importantes del país, le avisaron a Taiano que los fondos que manejó el supuesto empresario norteamericano Hayden Davis , antes de conocerse la criptomoneda, “podrían constituir eventuales pagos indirectos a funcionarios públicos a los fines de la concreción de los hechos investigados”. Nadie sabe si Taiano leyó ese informe, porque él y el juez se quedaron solo con la versión oficial. Si las cosas no cambiaran, la causa moriría en los despachos de Martínez de Giorgi y Taiano. El único que podría apelar sería el fiscal, pero Taiano fue el primero en apresurarse para pedir el sobreseimiento de los hermanos Milei y de los aventureros de las finanzas virtuales. Martínez de Giorgi dictó la sorpresiva resolución −sorpresiva y rapidísima para ese juez que suele arropar y poner a dormir los expedientes que afectan al poder− y, luego, en el acto, pidió licencia. El juez federal Daniel Rafecas quedó ahora a cargo temporalmente de esa investigación y será él quien resolverá si es admisible la apelación del perjudicado Juan Patricio Marchetto , eyectado del expediente por Martínez de Giorgi. Marchetto quiere ser aceptado como querellante, pero la decisión final la tendrá la Cámara de Casación. La sala que resolverá ese reclamo de apelación de Marchetto está conformada por los jueces Ángela Ledesma, Alejandro Slokar y Guillermo Yacobucci . Ninguno tiene fama de cercanías con los Milei o con la familia Mahiques, que manda y ordena en la Justicia. Semejante precariedad, no resuelta del todo aún, es lo que desestabilizó a Milei y lo llevó a pronunciar la diatriba más peligrosa que un presidente le haya dedicado al periodismo en casi 43 años de vida democrática . La hoguera es el símbolo histórico de la persecución y la condena a muerte. ¿Los periodistas dieron una información falsa o difamaron a alguien? La ley existe y los periodistas no están exceptuados de ella. Milei ya no sorprende a nadie. Es así, nadie puede controlar su temperamento y nada cambiará hasta el final de su mandato. Solo cabe una aclaración: llevó las cosas a tal extremo que el periodista que no es insultado por él no es considerado periodista . El sayo les cabe a muchos. Debe destacarse la actitud de Patricia Bullrich , quien se distanció de Milei de manera rotunda cuando dijo: “Se cruzó un límite”. Ella nunca había hablado contra los periodistas, pero nunca tampoco había llegado tan lejos con sus diferencias con la Casa de Gobierno. Bullrich ya no está a tiro de decreto, como cuando era ministra; su actual cargo, senadora nacional, tiene un mandato inamovible. Es Milei, por el contrario, quien no puede alejarse mucho de ella, porque Bullrich es la persona con mejor imagen popular en la política argentina . Bienvenida de nuevo Silvana Giudici a la defensa de la libertad de prensa y de expresión, porque últimamente pesaba más en ella su mileísmo de última hora que su viejo compromiso con la libertad de los periodistas. Deben destacarse los duros pronunciamientos contra las amenazas de Milei del comité nacional de la Unión Cívica Radical , que es coherente con su historia, y del Frente Renovador . Veremos más adelante si las palabras del partido de Sergio Massa son auténticas o solo contingentes. Se sabe también que Mauricio Macri les indicó en las últimas horas a sus dirigentes que “todo el Pro, sin excepciones, debe defender la libertad de prensa”. En esa historia de adhesiones y rechazos, llamó la atención que conocidos empresarios argentinos hayan aplaudido un discurso del Presidente que aludió de la peor manera a la prensa argentina . La misma prensa que los defendió cuando esos hombres de negocios eran miserablemente atacados por el kirchnerismo. Es lo que la prensa debió hacer en aquel momento, y lo que deberá hacer si se repitieran las agresiones a las personas que con sus empresas crean empleo genuino en el país. Sin embargo, muchos de esos empresarios ya cometieron el error de aplaudir sin pausa ni responsabilidad las cadenas nacionales de Cristina Kirchner, y no quedaron bien ante la opinión pública. Hubo excepciones, desde ya, como el documento de IDEA promoviendo un diálogo serio y respetuoso justo en las horas de la calamidad presidencial contra el periodismo. Y hubo muchos otros empresarios (el caso de Paolo Rocca fue el más notorio) que directamente no asistieron a ese espectáculo de furia y fuego. La historia es tenaz. Los que estuvieron ahí para ver y aplaudir esa catarsis de odio deberían recordar la célebre frase de Borges: “Solo una cosa no existe. Es el olvido”.

QUOTE · 引述
El Mercosur comenzó protagonizado por Brasil y la Argentina y los dos países siguen siendo sus principales miembros. Seg