Gran victoria el domingo por la noche de Lula da Silva en Brasil. Contra todo pronóstico, después de haber perdido la primera ronda frente a Flavio Bolsonaro por 2 puntos (47-45%), consiguió una remontada épica, como la califican ya sus compatriotas al imponerse con 4 puntos (52-48%), lo que significa una voltereta de más de 6 puntos porcentuales y más de 4 millones de votos. Un verdadero milagro después de que todos los números estaban en su contra. Al estilo de su padre Jair Bolsonaro, expresidente convicto en Brasil, Flavio no reconoció la victoria de Lula. Habló de presentar impugnaciones y pidió la anulación completa de los comicios. El síntoma inequívoco de los perdedores. Pero Lula, que hoy martes cumple 81 años, llegará a su cuarto mandato con la energía suficiente para seguir en el poder por 4 años, lo que lo convertirá en el más longevo del continente, por arriba de Trump y casi de todo el mundo. Los votos de los jóvenes parecen haber sido el factor de transformación en los comicios federales. Lula conquista una vez más la presidencia, pero pierde ambas cámaras del Congreso. Los conservadores ostentarán una mayoría que representará un reto para el presidente brasileño. Su victoria heló por completo a las derechas latinoamericanas que, como hemos visto en el último año, han conquistado los Ejecutivos de varios países. Ya Milei de Argentina preparaba un enorme festejo para recibir a Bolsonaro en la oleada derechista, que se vio vencida en las urnas para la presidencia. Brasil enfrentará un periodo difícil pasadas las campañas, por la enorme polarización política que deja la enorme división al interior de su país. La reacción de los mercados fue aplastante, por la caída de más del 16% en la bolsa de valores, que provocó una suspensión reglamentaria cuando supera los 10 puntos. De la misma forma, el real sufrió una devaluación importante, como un mensaje claro del rechazo del mundo financiero a un nuevo mandato del octogenario presidente. Mientras eso sucede en el cono sur, en el Medio Oriente suceden hoy otras elecciones fundamentales para el conflicto y la tensión entre Gaza e Israel. Hoy martes hay elecciones parlamentarias que renovarán la totalidad de la Kneset y donde el futuro del primer ministro Benjamín Netanyahu está en juego. Los números apuntan a un resultado extremadamente cerrado, cuando toda la oposición se ha unificado para echar a Netanyahu, quien por su parte ha utilizado el discurso del miedo, la vulnerabilidad de la defensa israelí ante otro potencial ataque de Irán. Las encuestas señalan un extendido sentimiento de rechazo a las políticas de guerra continua de Netanyahu, pero al mismo tiempo, un temor real frente a los enemigos que el gobierno ha hecho crecer y acicateado. El resultado en Israel es aún imprevisible, pero conflictos en el gabinete de Netanyahu apuntan a una enorme tensión y eventuales rupturas de los mandos militares con el actual primer ministro. Netanyahu ha prolongado el conflicto sin el sustento de una amenaza real, opinan los críticos en Tel Aviv. Gaza ha sido destruida hasta sus escombros, mientras que la guerra con Irán ha sido uno de los más grandes errores estratégicos para Estados Unidos y también para Israel. La idea absurda de que desmantelarían al gobierno y por ende al país en tres semanas de bombardeos ha probado una rotunda equivocación de inteligencia, planeación y estrategia. Si Netanyahu es derrotado el día de hoy en las urnas, muy probablemente enfrentará la apertura de casos de investigación en su contra, por corrupción —muy añejos ya, previos a la destrucción de Gaza— y por ocultar información sensible al pueblo de Israel. Crece la versión de que el gobierno iraelita estaba en posesión de información confidencial que les adelantaba un posible ataque de Hamás desde Gaza. Netanyahu ha negado sistemáticamente dichas afirmaciones, aunque existe la evidencia de reportes de la inteligencia egipcia. El pueblo de Israel deberá decidir hoy martes si continuar con un gobierno criminal, genocida y corrupto que puso en riesgo la seguridad del país, o continuar bajo el discurso de la guerra y de los enemigos externos. Para Washington, la derrota de Netanyahu representaría un rotundo revés a la política bélica de Trump frente a Irán. Muchas piezas en el tablero, como los pasos a seguir, se replantearían con otro liderazgo.

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Gran victoria el domingo por la noche de Lula da Silva en Brasil. Contra todo pronóstico, después de haber perdido la pr