No mereció terminar así “Cotita” , que era como de niña la llamaban en esa familia de prosapia radical. Fue militante partidaria que se había ganado el rótulo de educadora; profesora de historia, brillante intelectual; luchadora contra viento y marea dentro de un partido donde la mujer prácticamente no contaba en sus estructuras; funcionaria eficaz de educación; chica enamoradiza que, sin importarle la diferencia de edad, se unió a un hombre que escondía más de un secreto. Rosa Clotilde Sabbatini no mereció el brutal ataque de su marido ni menos terminar con su vida como lo hizo, arrojándose al vacío a días de cumplir los 60 años. Tenía apellido ilustre: su papá era el dirigente radical Amadeo Sabattini , quien sería gobernador de la provincia de Córdoba entre 1936 y 1940. Sabattini era un porteño que cuando tenía dos años su familia se radicó en Rosario. Allí cursó la primaria y secundaria y se trasladó a la ciudad de Córdoba para estudiar Medicina y Farmacia. Volvió un tiempo a Rosario, donde se casó con Rosa Saibene. Allí nacería Rosa Clotilde el 29 de octubre de 1918. Estudió en la Escuela Normal “Alejandro Carbó” de la ciudad de Córdoba, donde egresó con medalla de oro . A los 27 años se recibió de profesora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Historia en Filosofía y Letras de la UBA y al año siguiente fue becada para estudiar en Suiza. Durante el primer gobierno peronista, Rosa siguió machacando en torno al “problema femenino” , y que ya debería estar resuelto hacía tiempo. Alertaba una y otra vez sobre la exclusión de la mujer de la vida partidaria. En tal sentido, propuso la afiliación directa femenina, la igualdad para elegir autoridades y la equiparación de los derechos al momento de ocupar cargos parlamentarios, entre otras iniciativas. En septiembre de 1946, luego de la debacle de la Unión Democrática frente al aluvión que supuso la aparición de Juan Domingo Perón , afirmaba cifrar las esperanzas “en los hombres jóvenes, capaces y activos que han asumido la completa reestructuración necesaria para retomar la corriente que hace un tiempo abandonara la UCR…” Integró en diciembre de ese año el “Comité Universitario Femenino Radical”. En 1948 fue uno de los miembros de la Comisión Especial de Empadronamiento y Afiliación Femenina que se armó cuando se aprobó la ley del sufragio para las mujeres. Esta comisión fue la que organizó, en octubre de 1949, el “Primer Congreso Nacional Femenino” en la ciudad de Córdoba y Rosa Clotilde fue su presidenta. A través del mismo, las mujeres radicales hicieron oír al resto del partido su posición y postura ante distintos temas. Ese congreso lo cerró Ricardo Balbín, recientemente desaforado del congreso por varios desacatos a la figura presidencial. En 1949, fue una de las artífices de la creación del Liceo de Estudios Secundarios de La Falda, en Córdoba, en el que fue profesora. Cuando el gobierno peronista endureció por demás su postura hacia la oposición, fue encerrada en el Asilo San Miguel , una institución creada en 1898 y que funcionaba en la calla Riobamba 542 para encerrar a prostitutas y a mujeres que dormían en la vía pública, las que mendigaban o que eran sorprendidas por la policía en condiciones de ebriedad. En 1953 consiguió exiliarse en Montevideo y estudiar Derecho , carrera que culminaría en Buenos Aires, cuando el peronismo ya no gobernaba. Siendo una adolescente, se deslumbró por un amigo de su padre, Raúl Barón Biza. Había nacido el 4 de noviembre de 1899 en Córdoba. De familia pudiente, llevó una vida de bon vivant, explotó minas en las sierras cordobesas y fue un más que polémico novelista. Su obra de 1933 El Derecho de Matar, con aristas eróticas, había motivado el secuestro de los ejemplares, pero también le ayudó a hacerse de fama y nombre. Entre 1913 y 1931 vivió gran parte en el exterior. Por temporadas estudió, fue corresponsal periodístico, y logró enamorar a la actriz Myriam Stefford , una rubia de 20 años, estrella en ascenso de los estudios cinematográficos alemanes U.F.A., Universum Film AG. Stefford había nacido en Suiza el 20 de octubre de 1905 y se habían conocido en Viena. Se casaron en Venecia el 26 de septiembre de 1930 y se vinieron a vivir a Buenos Aires. Además pasaban largas temporadas en la estancia de su marido en Alta Gracia y en viajes por el mundo. A ella le gustaba volar y cuando obtuvo su brevet de piloto, unió Buenos Aires con Córdoba. Luego se propuso recorrer, con una avioneta bautizada “Chingolo” , las 14 provincias argentinas. Iría acompañada del piloto Luis F. Fuchs , su instructor. Partieron de Morón el 18 de agosto de 1931 y en Salta, por desperfectos, cambiaron la máquina por el “Chingolo II”. El 26, el avión se desplomó en Marayes, San Juan y murieron ambos. Cinco años después, él hizo construir un monumental mausoleo con forma de ala de avión. Es la obra funeraria más alta del país, de 82 metros, que inauguró en 1936, y que está emplazado sobre la ruta 5, a mitad de camino entre Alta Gracia y Córdoba. Siempre se sospechó que había tenido que ver con el accidente , celoso de la relación de su esposa con el instructor. Barón Biza participó de la revolución radical de diciembre de 1932 , terminó detenido pero fue autorizado a dejar el país. Regresó cuando se levantó el estado de sitio, editó el periódico radical “Víspera”. Sería detenido por un par de días por las autoridades por supuesto contenido subversivo de la publicación. Nuevamente participó del levantamiento radical de 1933 y cuando éste fracasó, debió dejar el país apresuradamente. Fue en Uruguay donde conoció, por 1932, a quien sería su futuro suegro, el radical Amadeo Sabattini. Rosa Clotilde se deslumbró por Barón Biza a los 16 años , cuando el hombre, de militancia radical, trabajó en la campaña a gobernador de su papá. Al año siguiente, la pareja se escapó a Uruguay, donde en marzo de 1936 se casaron en secreto , lo que provocó tremendo disgusto de su padre. La pareja tendría tres hijos, Carlos, Jorge y María Cristina y al poco tiempo ambos comprobarían que la unión no funcionaría, ya que eran habituales las discusiones, separaciones y abandonos del hogar. En una de ellas, Rosa Clotilde buscó refugio en la casa familiar y hasta allí fue un enfurecido Barón Biza, quien fue detenido por su cuñado Alberto Sabattini . Era el 29 de octubre de 1950 y las cosas pasaron a mayores: ambos estaban armados, se dispararon y resultaron heridos. En 1958, en el gobierno del radical intransigente Arturo Frondizi, Rosa aceptó ser la presidenta del Consejo Nacional de Educación . Desde allí, impulsó el Estatuto del Docente , que se transformaría en la Ley 14.473, abogó por la doble escolaridad , por la actualización curricular y la enseñanza de otro idioma . Sostenía que la educación era el motor principal de la transformación social. Cuando un golpe militar derrocó a Frondizi, ella presentó la renuncia. Para entonces, había construido una carrera de prestigio, a tal punto que en 1962, en una encuesta nacional, sería votada como “la mujer del año”. Siempre se mantuvo relacionada al ámbito educativo, cumpliendo funciones en la Unesco, en la Cepal y dictando clases de Educación Comparada en la Universidad de Córdoba. En la tarde del domingo 16 de agosto de 1964 Clotilde, acompañada por sus abogados, concurrió al departamento de la calle Esmeralda donde vivía Barón Biza para finiquitar los detalles del divorcio. En un momento de la reunión, él le echó en el rostro de ella el contenido de un vaso de whisky. Era ácido. Cuando los abogados se ocuparon en asistir a la mujer, el hombre aprovechó para escapar. Aparecería suicidado de un tiro en la sien al día siguiente en ese mismo departamento. Ella la pasó realmente mal. El ácido le había afectado el rostro, un ojo y el cuello , a pesar que en el momento del ataque, ella atinó a cubrirse la cara con la mano. Entre 1965 y 1970 se sometió a diversos tratamientos médicos y psicológicos ; junto a su hijo vivió en Milán, donde consultó a diversos médicos. Su vida ya no fue la misma. El miércoles 25 de octubre de 1978 , en ese fatídico departamento de la calle Esmeralda, ella se arrojó al vacío. El domingo siguiente hubiese cumplido 60 años. La desgracia en la familia no terminó allí: el 24 de junio de 1988 también se quitó la vida su hija María Cristina y el 9 de septiembre de 2001 haría lo propio su hijo Jorge , tristísimo epílogo de una saga familiar signada por la política y las pasiones. Fuentes: Edith Rosalía Gallo, Las mujeres en el radicalismo argentino, 1890-2020; Casa Museo Gobernador Amadeo Sabattini; Christian Ferrer, Barón Biza; Lily Sosa de Newton, Diccionario Biográfico de Mujeres Argentinas
No mereció terminar así “Cotita” , que era como de niña la llamaban en esa familia de prosapia radical. Fue militante pa





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