En la guantera del auto de Abraham Boba hay un CD-R de OK Computer . Lo copió de un amigo a finales de los noventa. Años después, tras ver a Radiohead en Madrid , el músico español vuelve a visitar el álbum con un vinilo prestado y se detiene en letras que durante mucho tiempo había escuchado sin comprender del todo. “Me sigue gustando por sus contrastes, porque la mezcla es extraña y funciona, porque casi todo suena distorsionado, porque tiene melodías memorables, y porque, en el fondo, las canciones hablan más o menos de lo que me imaginaba que hablaban cuando tenía veinte años”, anota en el prólogo de Radiohead: el presente es imposible (Nórdica Libros, 2026). El volumen, de 342 páginas y con traducción de Blanca Gago, reúne textos de distintas épocas publicados en medios como Melody Maker, Rockdelux y NME junto a colaboraciones escritas para esta edición. Entre sus firmas están Sebas E. Alonso, Ángel Carmona, Quim Casas, Juan Manuel Freire, Gustavo Iglesias y el propio Boba. El recorrido alcanza la gira europea del otoño de 2025. Y la estructura sigue los nueve discos de estudio, de Pablo Honey (1993) a A Moon Shaped Pool (2016), con desvíos hacia Nigel Godrich y los proyectos individuales. Por cada álbum las entrevistas originales se alternan con relecturas que permiten comparar las expectativas de cada época, invitando a volver sobre esos álbumes. Vacío, fragmentación, ruptura Si le preguntan al crítico de música Marcelo Contreras por el peso y la influencia de Radiohead, reconoce que desde un comienzo costó encasillarlos entre sus contemporáneos, “a pesar de que podían eventualmente compartir los mismos elementos: la preponderancia de la guitarra, un cantante carismático, que tenían todas las bandas del britpop partiendo por Suede, Oasis, Blur y Pulp”. Por otro lado, una de las primeras escenas del archivo corresponde a Paul Lester, quien acompañó a la banda durante su gira estadounidense de 1993 para Melody Maker. En Providence observa la devoción de los seguidores y después conversa con un Thom Yorke al que las preguntas intentan reducir a la angustia de sus canciones. El cantante responde: “Soy muchas personas distintas cuando escribo”. La frase advierte sobre el riesgo de leer cada letra como una confesión. El recorrido posterior permite seguir cómo se ensancha ese repertorio. En su revisión de Kid A , incluida en el libro y publicada por The Quietus en 2020, Dale Cornish recuerda las distintas velocidades y atmósferas que ya convivían en The Bends . También encuentra antecedentes del siguiente giro en las alteraciones sonoras de OK Computer , desde el final de Karma Police hasta la voz artificial y hawkingniana de Fitter Happier. El cambio se vuelve especialmente claro al escuchar Everything in Its Right Place , con sus teclados y fragmentos vocales, o Idioteque , construida alrededor de pulsos electrónicos. Cornish sitúa esas canciones en una discusión sobre los límites que la crítica imponía a una banda de rock . En 2000, las respuestas a Kid A fueron dispares. Dos décadas después, su artículo propone escucharlo atendiendo a lo que hace con el sonido, liberándolo de la obligación de repetir OK Computer . Leídas juntas, esas páginas también cuentan la historia de una escucha. El tiempo transforma las expectativas del público y de quienes escriben sobre música. Una decisión que primero provoca desconcierto puede convertirse después en la parte más reconocible de un grupo. “Recuerdo que la crítica local recibió bien el disco y lo leyó como un bienvenido quiebre tras el agotamiento creativo del britpop. Su influencia en Chile está en discos como Persona (2003) de Jirafa Ardiendo, Fatamorgana (2003) de Mecánica Popular y el díptico Panal (2012)- Mala madre (2015) de Camila Moreno”, opina Sergio Cancino, hombre de radio y autor de Charly García. Maravillizado . “A nivel global, el éxito de Kid A se convirtió en un comodín cultural para que artistas de todo tipo lo citen al momento de experimentar, tal como en los noventa fue Achtung Baby de U2”, agrega. Luego, enarbola: “ OK Computer es un álbum verbal: las letras y los textos incluidos en su librillo establecen una relación directa entre la música y las palabras, una especie de centro conceptual que sostiene la obra y que es particularmente efectivo en sus singles, especialmente Karma Police y No Surprises . En contraste, Kid A es abstracción, frases fragmentadas, ritmos gélidos, lirismo fílmico y un desvío de las formas convencionales de la canción a través de la experimentación y la electrónica: Idioteque es el mejor ejemplo. Thom Yorke señaló que su bloqueo para escribir letras y melodías fue una de las razones que gatilló los nuevos mecanismos de composición del grupo. En ese sentido, los momentos más cercanos a OK Computer eran How to Disappear Completely y Optimistic : esta última fue un alivio para las radios chilenas desconcertadas con el giro”. “Lo otro que encaja súper bien es la sensación de fragmentación -añade Contreras-. Había un paisaje que ya tenía que ver con lo que iba a venir, con la transformación que iba a tener la sociedad respecto de lo que era el uso de Internet, de esta hiperconexión y de esta soledad a la vez. Y después lo que sucede con el Kid A y con Amnesiac, el disco que viene después, que en el fondo eran un solo álbum. Quiero decir: esos factores que estaban enunciados en OK Computer terminan de cuajar ahí. Y creo que ellos se adelantan de una manera visionaria. Sin querer queriendo, comprenden que las guitarras iban a ir en retroceso. Y eso fue lo que pasó”. El precio de una canción Con In Rainbows (2007), la conversación se extendió a la circulación de la música. Radiohead ofreció la descarga del álbum desde su sitio en Internet y dejó que cada persona eligiera cuánto pagar, incluida la posibilidad de hacerlo gratis. El precio pasó a ser una decisión del oyente, en un momento en que la industria discutía cómo responder a las descargas y al debilitamiento de la venta de discos. El bloque del álbum contrapone una entrevista de Les Inrockuptibles de 2007 con un artículo de NME de 2017 que se pregunta por las consecuencias del pago voluntario. La comparación invita a examinar cuánto dependía aquel experimento de la audiencia que el grupo había construido. Para los lectores chilenos, ese álbum tiene además una asociación concreta. Fue el disco de la gira con que Radiohead debutó en Santiago en marzo de 2009. La crónica de La Tercera recuerda que en su primera noche interpretaron las diez canciones de In Rainbows , repartidas a lo largo del concierto. Para Martina Orrego, directora de Los 40 Chile, el experimento con el precio de In Rainbows “dependía mucho de la posición que ellos tenían” en la industria. “O sea, cualquier otro grupo que no estuviera en esa categoría y que tuviera también ese perfil no habría generado lo mismo que generaron ellos. Tanto como por el éxito y también por lo que ellos significaban”. “Creo que solamente vino a contribuir un poco a la imagen, al carácter de la banda. No cualquier artista puede influenciar de esa manera a su público”, añade. Las discusiones que permanecen La comparación entre épocas también permite conservar los reparos. A propósito de The King of Limbs (2011), el libro recupera la crítica de Diego Morábito en Letras Libres y una revisión de Chris DeVille para Stereogum al cumplirse 10 años del álbum. Morábito encontraba cierta timidez en la búsqueda del grupo, aunque destacaba momentos como el cambio de textura de Morning Mr. Magpie , cuya tensión se interrumpe para devolver la canción al comienzo. DeVille, por su parte, reconocía que el tiempo había ampliado su aprecio por el disco, sin abandonar sus objeciones a varios temas. También señalaba cómo las interpretaciones de From the Basement ayudaron a algunos seguidores a acercarse a esas canciones. Ese contrapunto le da utilidad al formato de la antología. Permite seguir una discusión con argumentos y ejemplos musicales, incluidos los desacuerdos que sobreviven a los aniversarios. La transformación de una banda también puede producir discos que dividen a sus oyentes. Otras colaboraciones amplían el foco hacia el trabajo que sostiene esa música. Gustavo Iglesias aborda la figura de Nigel Godrich, Quim Casas recorre las bandas sonoras de Jonny Greenwood y Juan Manuel Freire examina la carrera de Thom Yorke fuera del grupo. Esas perspectivas permiten observar el diálogo entre la obra colectiva y las búsquedas individuales. “Aunque he traído discos de Godrich, Greenwood y Thom Yorke, la delantera siempre la ha tenido el cantante”, zanja Cristián Rojas de la tienda Música reciclada . “Siempre es lo más buscado en CD y vinilo”, asegura. ¿Y lo más vendido de Yorke? “Corren en el mismo carril Anima y Tomorrow’s Modern Boxes , en ambos formatos”. Volver a escuchar El capítulo de A Moon Shaped Pool incorpora un ensayo de Clayton Purdom publicado en GQ en 2021. El autor escucha el álbum como una posible “despedida secreta”, una interpretación que relaciona con su sensación de cierre y con canciones recuperadas después de muchos años. Entre ellas está True Love Waits , conocida en directo desde 1995 y finalmente grabada en este disco. La gira europea de 2025 aporta una escena posterior a esa lectura. El tramo final del libro incluye la crónica de Pablo Gil sobre el regreso a Madrid y un texto de Sebas E. Alonso acerca de la popularidad de Radiohead entre nuevas audiencias y su circulación en TikTok. Un ejemplo externo que ayuda a entender ese fenómeno es el que Alonso documentó en Jenesaispop en agosto de 2025: el nuevo alcance de Let Down, una canción de OK Computer , impulsada por videos en TikTok. El caso reúne dos tiempos de la banda, el de un álbum de los noventa y el de quienes llegan a él a través de una pantalla de celular: “Por increíble que pueda parecer, en 2026 Radiohead están en el mejor momento de popularidad de su carrera. No es una frase promocional ideada por ningún sello, sino una realidad estadística que se ha materializado en el enorme éxito de su gira reciente (...) vendieron entradas a una velocidad desconocida en toda su carrera discográfica”, apunta en el libro. El CD-R que conserva Boba y los videos que hacen circular Let Down ofrecen dos imágenes de esa continuidad. Los soportes cambian y cada escucha añade una lectura. La antología invita a regresar a los discos con esas diferencias a la vista.
En la guantera del auto de Abraham Boba hay un CD-R de OK Computer . Lo copió de un amigo a finales de los noventa. Años




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