La última semana terminó por romper una relación que, según distintas fuentes del Ministerio de Ciencia, venía deteriorándose desde hacía meses. La salida del jefe de comunicaciones, Hernán Tello, y posteriormente la de Nicolás Fuenzalida, asesor cercano a la subsecretaria Carolina Rossi, profundizó una disputa que ya no solo enfrenta a las dos principales autoridades de la cartera, sino que también involucra a sus respectivos equipos y al Segundo Piso de La Moneda. El conflicto enfrenta a la ministra Ximena Lincolao y Rossi, quien ha transmitido a su entorno que está más cerca de abandonar el gobierno que de continuar bajo las actuales condiciones. Aunque no ha presentado su renuncia, se sabe que la permanencia de la subsecretaria depende de cambios en el funcionamiento interno del ministerio. Desde el círculo de Lincolao, en cambio, sostienen que el problema radica en deficiencias de gestión de la subsecretaría, particularmente en ejecución presupuestaria, cumplimiento de compromisos institucionales y relación con los funcionarios. La controversia escaló hasta Palacio. Según coinciden versiones de ambos sectores, La Moneda decidió enviar a Carolina Calvo, exasesora de Economía en Bachelet II y Piñera II, además de consultora del BID y exjefa de Proyectos en el Servicio Nacional de Migraciones. También es cercana a Álvaro Bellolio en el Segundo Piso de La Moneda. Su incorporación es interpretada de distintas maneras. Mientras el entorno de la ministra la presenta como un refuerzo para Rossi, quienes respaldan a la subsecretaria consideran que evidencia la preocupación presidencial por una crisis que ya desbordó las paredes del ministerio ubicado en el octavo piso de Morandé 266 y que revive el quiebre que ya sufrió la propia ministra con su anterior subsecretario, Rafael Araos. Una relación que nunca fue de amistad Contrariamente a las versiones que circularon cuando Rossi asumió la subsecretaría, en los círculos de ambas autoridades dicen que no mantienen una amistad. Los antecedentes recogidos apuntan a contactos ocasionales vinculados al ecosistema de emprendimiento. Lincolao coincidió con Rossi una vez, en una actividad que llevó a la subsecretaria -en ese tiempo con Start-Up Chile- a Estados Unidos. No existía una relación personal previa y apenas conocían sus respectivas trayectorias. Rossi llegó inicialmente al ministerio como jefa de división y posteriormente asumió la subsecretaría, al principio de manera interina tras la salida de Araos. Su incorporación habría sido facilitada por recomendaciones provenientes del mundo de la innovación, entre ellas la de Pamela Gidi. Las primeras dificultades surgieron con la conformación de los equipos. Según la versión de cercanos a Rossi, la designación de Javiera Cuevas como jefa de gabinete de la subsecretaría terminó concentrando en una misma persona funciones vinculadas a ambas autoridades. Cercanos a la subsecretaria sostienen que Cuevas trabajaba principalmente con Lincolao, acompañándola en viajes y administrando su agenda, mientras ella carecía de apoyo propio para desempeñar sus funciones. En apoyo a eso, se dice que el mismo Nicolás Fuenzalida funcionaba como una suerte de jefe de gabinete para la subsecretaria. Desde el otro sector rechazan esa interpretación. Aseguran que Cuevas y el equipo de Administración y Finanzas han debido asumir responsabilidades que Rossi no habría gestionado adecuadamente. El presupuesto, los despidos y las acusaciones cruzadas Uno de los episodios que mejor refleja la desconfianza ocurrió durante una reunión con la Dirección de Presupuestos. Según distintas versiones, Lincolao decidió retener los documentos presupuestarios argumentando que existían antecedentes de filtraciones internas. Posteriormente, Rossi habría insistido durante aproximadamente cuatro días para acceder a la información que necesitaba para ejercer sus responsabilidades administrativas. Otras fuentes cercanas a ella corroboran que existieron dificultades para obtener esos antecedentes, hasta un momento en que la ministra finalmente le entregó los antecedentes a la subsecretaria. La tensión aumentó con las desvinculaciones. La salida de Fuenzalida, quien ejercía como su principal apoyo, la dejó prácticamente sin equipo propio. Desde el entorno ministerial responden que la decisión obedeció a una pérdida de confianza, vinculada, entre otros antecedentes, a la supuesta entrega de un pendrive con información de sistemas de la ANID a un funcionario del Segundo Piso, meses atrás. Las versiones sobre ese episodio difieren. Mientras desde el círculo de Lincolao se cuestiona la eventual entrega de información sensible fuera de los canales institucionales, simpatizantes a Rossi sostienen que se trataba de antecedentes relacionados con un proceso de modernización tecnológica y que el dispositivo fue recuperado por la propia ministra. Las acusaciones de ineficiencia constituyen otro de los principales focos de conflicto. La presidenta de la asociación de funcionarios, Bárbara Freire, sostiene que la subsecretaria no ha dado suficiente prioridad a los Programas de Mejoramiento de la Gestión (PMG), cuyos resultados inciden en incentivos económicos para los trabajadores. Según explica, fue necesaria la incorporación de asesores ministeriales para impulsar los compromisos pendientes. Sin embargo, desde el equipo de Rossi rechazan que exista un incumplimiento generalizado. Fuentes que conocen el seguimiento de estos indicadores aseguran que cerca del 100% de los compromisos cuyo plazo ya había vencido se encontraba cumplido. La controversia se repite respecto de la ejecución presupuestaria. Mientras desde la administración ministerial cuestionan su ritmo, el sector de Rossi sostiene que se acerca al 70% y que supera el nivel registrado a igual fecha del año anterior. Otro ejemplo es el Festival de las Ciencias. Desde el entorno de la ministra cuestionan su organización y resultados. Pero desde adentro del ministerio también aseguran que las actividades alcanzaron una convocatoria e impacto superiores a los del año pasado, con aproximadamente la mitad de los recursos. Esto fue corroborado por La Tercera, quien tuvo acceso a revisar los informes de desempeño, tanto de los PMG como de la realización de dicho festival. En adición, este jueves un funcionario del ministerio -cercano a la ministra- ingresó una denuncia por Ley Karin contra la subsecretaria Rossi. En dicha denuncia, a la cual tuvo acceso este medio, se describen supuestos episodios de “tratos vejatorios” y “conducta errática reiterada” por parte de la aludida. La intervención de Palacio El conflicto adquirió una dimensión política por los vínculos que ambas partes atribuyen al Segundo Piso. Desde el entorno de Lincolao responsabilizan a funcionarios de Palacio, entre ellos el jefe de asesores Alejandro Irarrázaval y Sebastián Torrealba (soporte en IA y transformación digital del gobierno), de intervenir en decisiones internas y respaldar a Rossi. En cambio, cercanos a Rossi niegan cualquier estrategia coordinada contra la ministra, aunque no descartan que la subsecretaria pudo haber conversado con miembros de La Moneda después de las últimas desvinculaciones. En ese escenario aparece Carolina Calvo, cuya llegada desde La Moneda fue comunicada internamente como un refuerzo para la cartera. Su función específica todavía no aparece formalmente definida en los antecedentes recogidos. La intervención de La Moneda en ministerios no es algo nuevo, pero marca el antecedente de que esto significa para el Ejecutivo una crisis interna. Otros episodios de este tipo de acción recuerdan la intervención en el Ministerio de Salud de Piñera II, cuando el entonces ministro Jaime Mañalich estaba bajo los cuestionamientos del conteo de muertos por Covid-19. Otro episodio similar ocurrió bajo la administración de Boric, cuando fueron enviados refuerzos a la misma cartera -esta vez comandada por Ximena Aguilera-, en contexto del manejo del proyecto de ley corta de isapres. La disputa recuerda, además, las tensiones que antecedieron la salida del exsubsecretario Araos, aunque las responsabilidades por ese episodio también son objeto de versiones contrapuestas. “Es el mismo libreto que está sufriendo ahora la subsecretaria”, confiesa un miembro de la entidad ministerial. Al interior se comenta que existen similitudes entre las actitudes de la ministra contra la subsecretaria, donde primero “se le aísla y después se le desacredita para justificar una salida”. Además, varios miembros reconocen haber presenciado reuniones donde la propia ministra desacredita a la subsecretaria, recomendándole que “se tome unos días para descansar”. También se comenta que a la subsecretaria se le han bajado pautas en regiones -esta semana una en Iquique- por orden de la ministra. Lincolao, en tanto, habría justificado esta acción diciéndole al resto de su equipo que “por orden de Presidencia” se bajaran las actividades públicas de la subsecretaria. Por ahora, ninguna de las dos autoridades ha formalizado públicamente una ruptura. Pero las acusaciones, la pérdida de confianza y la intervención de Palacio reflejan una relación que, según todos los testimonios recogidos, parece haber llegado a un punto de difícil retorno.
La última semana terminó por romper una relación que, según distintas fuentes del Ministerio de Ciencia, venía deteriorá





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