Sodimac interpuso el pasado 10 de octubre una querella criminal ante el 4° Juzgado de Garantía de Santiago en contra de su exgerente de Excelencia Operacional, Patricio Suárez Sepúlveda . En la acción penal, patrocinada por el abogado Matías Balmaceda, la empresa acusó a su exempleado del presunto delito de acceso ilícito a un sistema informático y uso indebido de datos, infracción sancionada por la Ley N° 21.459. El 25 de junio de 2026, el Centro de Respuesta ante Incidentes de Seguridad Informática (CSIRT) del Grupo Falabella detectó actividad inusual asociada a la cuenta corporativa del querellado que consistía en una transferencia masiva de archivos desde el computador corporativo que tenía asignado hacia dispositivos de almacenamiento USB externos. Consultado por Pulso, Suárez Sepúlveda declinó hacer comentarios para este artículo. “Inicialmente, la revisión permitió establecer que entre las 20:00 y las 22:00 horas del día 24 de junio de 2026 se había producido la descarga o copia de aproximadamente 9.300 archivos desde el equipo corporativo utilizado por el querellado”, acotó. “Sin embargo, el análisis posterior de los registros permitió dimensionar una actividad considerablemente mayor. En concreto, se identificaron 43.530 eventos de creación o copia de archivos hacia dispositivos USB, correspondientes a 17.622 nombres de archivos únicos”. Asimismo, se estableció que dicha actividad se desarrolló entre el 21 de abril y el 25 de junio de 2026, concentrándose especialmente durante los días inmediatamente anteriores a la devolución del equipo corporativo. Entre los documentos extraídos, la investigación interna de Sodimac pudo identificar que los archivos copiados o extraídos fueron antecedentes relacionados con operación y logística, procesos de tienda, reportes e indicadores, campañas comerciales, inventarios, proyectos tecnológicos y diversa documentación sensible del negocio de Sodimac. Tan pronto el CSIRT de Grupo Falabella detectó el incidente tomó contacto con Suárez para pedirle una explicación. En dicha oportunidad, éste manifestó que habría subido archivos a OneDrive desde su computador corporativo, descargándolos posteriormente en el mismo equipo para, finalmente, realizar un respaldo de información que calificó como “personal” hacia un dispositivo pendrive. Asimismo, señaló contar con una autorización antigua para el uso de dispositivos USB. Frente al hecho, Sodimac adoptó inmediatamente medidas preventivas de contención, procediendo al bloqueo de la cuenta y del equipo corporativo asociado al querellado, informándose además la situación a su jefatura y al área de Seguridad del Negocio. Acto seguido, la empresa inició una investigación, pero “Suárez no respondió a los posteriores intentos de contacto, no concurrió a la reunión coordinada ni entregó explicaciones adicionales respecto de los hechos. Ese mismo día hizo entrega del equipo corporativo que mantenía asignado”. De acuerdo con la querella, posteriormente se constató que el exejecutivo se encontraba en un proceso de jubilación planificada y ya no mantenía una relación laboral vigente con la compañía. Esta situación, sumada a la evidencia de que la información corporativa había sido extraída con dispositivos USB externos, motivó el escalamiento formal de los hechos bajo el Incidente CSIRT FTCSEG-29625. “Finalmente, la investigación técnica desarrollada por el CSIRT concluyó que se había producido una fuga de información corporativa materializada, toda vez que se confirmó la copia masiva de archivos desde el equipo corporativo utilizado por el Sr. Suárez hacia dispositivos USB externos. Al haber sido transferida la información a medios removibles ajenos al entorno tecnológico de Sodimac, ésta quedó fuera de la esfera de control de la compañía, sin que actualmente resulte posible garantizar su recuperación, eliminación o impedir su eventual utilización o transferencia posterior ”, concluyó la querella. Treinta años De acuerdo con el documento presentado por la compañía, Suárez ingresó a Sodimac en marzo de 1987. Al momento de los hechos, su cargo le otorgaba acceso a información estratégica necesaria para sus funciones, pero la querella detalló que esto no constituía una autorización irrestricta para disponer libremente de la información corporativa, reproducirla o extraerla desde los sistemas. Según Sodimac, el uso de estos datos estaba estrictamente vinculado a su labor y sujeto a rigurosas condiciones de confidencialidad. En esta línea, la empresa sostuvo que el exejecutivo infringió múltiples acuerdos legales firmados durante su trayectoria en la empresa. Desde su contrato original, el artículo quinto le exigía cumplir estrictamente con el Reglamento Interno y guardar absoluta reserva sobre operaciones corporativas o de clientes que constituyeran secreto profesional, técnico o comercial. Posteriormente -dice la firma-, a través de un anexo suscrito en junio de 2015, Suárez reforzó su obligación de mantener en completa reserva y resguardar la seguridad de toda la información vinculada a los negocios y procesos de la compañía, comprometiéndose a evitar cualquier acto que pudiera perjudicar su imagen o gestión. En septiembre de 2022, el querellado firmó el Anexo de Cumplimiento de la Normativa Interna y Externa, instrumento con el cual declaró conocer y aceptar los lineamientos corporativos vigentes, incluyendo el Modelo de Prevención de Delitos y el Código de Ética, indica la empresa.
Sodimac interpuso el pasado 10 de octubre una querella criminal ante el 4° Juzgado de Garantía de Santiago en contra de






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