LONDRES.- Después de afirmar que el Brexit “hizo más daño que bien” en la última conferencia del partido laborista, el primer ministro británico fue invitado al podcast “The Rest is Politics” para aclarar y explicar sus dichos. Evitó comprometerse a un nuevo referéndum, pero sí afirmó que “la opinión pública se movió más rápido que la política” en cuanto a la relación de Gran Bretaña con la Unión Europea (UE). Además, en una entrevista en el canal de televisión ITV no negó su deseo personal: “Voy a ser honesto, en el transcurso de mi vida, me gustaría ver al Reino Unido volver a la Unión Europea, pero no me voy a adelantar al público”. A pesar de esto, no queda claro si Andy Burnham estaría leyendo esa opinión pública de la manera correcta . Andy Burnham fue alcalde del Gran Manchester durante nueve años, volviendo al Parlamento y a la política nacional en una elección parcial en junio de este año para después suceder a Keir Starmer como primer ministro. Hace diez años, Reino Unido se enfrentó a un referéndum tras el que decidió salir de la Unión Europea. La salida se hizo efectiva en el año 2020, y desde ese momento hasta ahora los datos muestran en muchos sectores que los países que conforman el Reino Unido no se vieron beneficiados económicamente tras la decisión . La inversión en el país se situó entre un 12% y un 18% por debajo de los niveles proyectados si no hubiera existido el Brexit, debido a la incertidumbre regulatoria. Los medios opositores se preguntan por qué Burnham está tan dispuesto a “reabrir la herida del Brexit” . Kemi Badenoch, líder del partido conservador no se cansa de repetirlo: “Él quiere reabrir el debate del Brexit. ¿Se imaginan pasar por eso de nuevo? Tiempo perdido, discutiendo entre nosotros, con la UE, dándole mil vueltas al asunto y los negocios con incertidumbres de inversión”. Una encuesta de opinión pública de la compañía YouGov afirmó que el 57% de británicos piensan que dejar la UE fue una decisión errónea, incluyendo un 23% que hace 10 años votaron por irse. De todas maneras, los números no indican que esto significa que el público general piense que hay que volver a unirse. En conversación con LA NACION, Nick Anstead, director de la maestría en Política y Comunicación de la London School of Economics afirmó: “Es una opinión casi universal: el Brexit no fue un éxito. En ese sentido es una declaración fácil de hacer para Burnham”. Los indicadores tampoco juegan del todo a su favor. En el segundo trimestre del año, la economía británica creció un 0,5%, por encima del 0,4% de la eurozona , y la OCDE estima que el Reino Unido cerrará 2026 con un crecimiento del 1,1%, a la par de Alemania y solo detrás de Estados Unidos dentro del G7. Para sus críticos, el argumento de que el país necesita a Bruselas para crecer es, al menos, discutible. Al partido conservador, liderado hoy en día por Kemi Badenoch, no tiene intenciones de reabrir esa conversación: “Es muy notable que la oposición no quiere hablar de Brexit porque fue un cierto fracaso para ellos en términos de proyecto político. Entonces es un asunto que intencionalmente evitan” , comentó Nick Anstead a LA NACION. Mientras que la política de Keir Starmer iba por una estrategia de “no mirar hacia atrás” el presente primer ministro no parece adoptar el mismo criterio . El expremier Starmer había establecido una nueva asociación estratégica y Burnham había dicho que respetaría las promesas del manifiesto de 2024, que incluían quedarse fuera de la UE y no volver al mercado único, a la unión aduanera ni a la libre circulación. Ahora, en cambio, menciona como opciones sumarse al mercado único y a la unión aduanera, “o ir hasta el final”. Se entiende que Burnham heredó una agenda con límites y los está corriendo, voluntariamente. “Necesitamos más integración” Las recientes declaraciones de Burnham, sin embargo, se deben a la próxima cumbre en la que se reunirán el Reino Unido y la Unión Europea en Bruselas este 20 de noviembre. “La situación lo demanda”, afirmó el primer ministro. Las dos partes buscan firmar algunos acuerdos, y por su parte el primer ministro viene haciendo hincapié en cuatro aspectos particulares: (1) un esquema de movilidad juvenil -que las nuevas generaciones puedan moverse por Europa con la libertad que siempre gozaron los británicos-, (2) un acuerdo en cuanto a importación y exportación de alimentos y bebidas , (3) un pacto de comercio de emisiones -que Burnham estima podría inyectar 10.000 millones de libras (unos 13.400 millones de dólares) anuales a la economía- y (4) un acuerdo de colaboración para afrontar la crisis de inmigración ilegal. Antes que nada Burnham aclara que la intención de acercarse es parte de su estrategia para que el Reino Unido mejore sus cifras de crecimiento económico y tenga una mayor transparencia de hacia dónde va para con el mundo. Cuando se trata de inmigración, un tema delicado en los termómetros políticos británicos, el primer ministro oriundo de Manchester declaró: “Necesitamos más integración, sin colaboración es muy difícil ”, aclaró que compartir bases de datos podría aceitar mucho más el control. Sin embargo, muchos medios británicos, como The Times , se preguntan si es inteligente colaborar con una Unión Europea que no parece estar afrontando la crisis de una manera mucho más eficiente. Burnham mide cada paso. Aunque volvió una y otra vez sobre la idea de un acercamiento, se cuidó de condicionar cualquier movimiento hacia una eventual reincorporación al contexto internacional y a las necesidades del país. Insistió en que la prioridad es la transparencia con los ciudadanos sobre estos acuerdos y en que, “por supuesto”, será el público quien decida a largo plazo. Al estilo inglés, prefiere hablar de asuntos “pragmáticos”. Al estilo francés, Emmanuel Macron le respondió desde el continente que el Reino Unido no puede elegir solo las partes de la Unión que le convienen . Nick Anstead, profesor de London School of Economics, concluyó en su entrevista con LA NACION: “Está claro que el desafío de fondo de la política británica durante la última década es la falta de un crecimiento económico estable . Eso es lo que vuelve a la política tan difícil. Uno de los posibles beneficios de acercarse a la Unión Europea, o incluso de volver a unirse o reincorporarse a algunos de sus elementos, es que eso podría destrabar mayores niveles de crecimiento económico . Potencialmente tendrías un PBI que crece un poco, una base tributaria más amplia y todas esas otras cosas que impidieron que gobernar fuera muy, muy difícil en los últimos años para ambos partidos. Esa podría ser la motivación de fondo de Burnham, más allá de cualquier convicción genuina en el proyecto europeo y en el lugar del Reino Unido dentro de él”. La cautela, sin embargo, no alcanzó para frenar las lecturas: buena parte de la prensa británica interpretó sus palabras como una puerta que, lejos de cerrarse, quedó entreabierta. Los detalles todavía son una incógnita, pero la dirección es clara: Burnham no tiene intención de alejarse de Bruselas.
Tiempo perdido, discutiendo entre nosotros, con la UE, dándole mil vueltas al asunto y los negocios con incertidumbres d




댓글