La pasión por la Fórmula 1 ya no se vive solamente frente al televisor. En los últimos años, los simuladores acercaron a miles de aficionados la experiencia de manejar en los circuitos más famosos del planeta, y las marcas encontraron allí una forma novedosa de vincularse con su público. En ese cruce entre automovilismo y gaming nació el Gran Premio Shell , una competencia virtual organizada por la compañía energética en Buenos Aires. La propuesta reunió a más de 300 participantes con un objetivo común: ganarse un viaje para alentar a la Scuderia Ferrari HP en Las Vegas. El certamen comenzó con tres jornadas clasificatorias , disputadas el 26 de septiembre, el 17 y el 21 de octubre. Cada fecha tuvo lugar en una estación de servicio distinta de la ciudad, que se transformó por unas horas en un auténtico box de competición. Un desafío contra el reloj Durante esas instancias, los pilotos aficionados giraron sobre una réplica digital del trazado de Las Vegas , un circuito urbano y nocturno que atraviesa el célebre Strip. No se trató de una elección casual: es el mismo escenario que el ganador podrá disfrutar en vivo como parte del premio. Además, el formato exigió constancia y precisión , dos cualidades indispensables en cualquier categoría del automovilismo. Únicamente los diez mejores tiempos obtuvieron un lugar en la definición presencial . Una final con todo en juego La gran final se disputó el sábado 24 de octubre , entre las 15 y las 17, en Buenos Aires In Game (BIG) , ubicado en Algarrobo 1041, Barracas. El encuentro se realizó en conjunto con 9z Globant , una de las organizaciones de esports más reconocidas de la Argentina. La mecánica fue sencilla, aunque exigente. Primero, cada finalista contó con diez minutos de clasificación para marcar su mejor vuelta y asegurar una buena posición en la grilla de largada . Luego llegó el momento decisivo: una carrera de 20 giros en la que los diez competidores buscaron ver primero la bandera a cuadros. Allí no hubo margen de error, ya que cada maniobra podía definir quién viajaría a Estados Unidos. La recompensa principal estuvo a la altura de la expectativa. El ganador Franco Galende se aseguró pasajes aéreos , alojamiento en el emblemático hotel Bellagio y acceso al Trackside Tavern at Paddock Club Rooftop durante el fin de semana del Gran Premio de Las Vegas. Por otra parte, el viaje coincidirá con uno de los momentos más vibrantes del calendario. La cita de Las Vegas se corre sobre el final de la temporada , una etapa en la que cada punto puede resultar determinante para el campeonato. Cabe destacar que la competencia también reconoció al resto de los finalistas. El subcampeón obtuvo un volante y pedales de carrera Logitech G923 , mientras que el tercero se llevó un monitor y una barra de sonido LG . Por su parte, los competidores que terminaron entre el cuarto y el sexto lugar recibieron auriculares Logitech G435 . Los ubicados del séptimo al décimo, en tanto, sumaron una mochila con la marca Ferrari . Mucho más que una carrera La jornada no se limitó a lo deportivo. El público pudo disfrutar de la presencia de Goncho , C0ker y Sebas Fernández , junto con actividades ligadas al gaming y al entretenimiento. Asimismo, la convocatoria de estas figuras buscó ampliar el alcance del evento más allá de los competidores. De esta manera, la final funcionó como una celebración abierta para toda la comunidad gamer. La iniciativa también se apoya en el histórico vínculo de Shell con la Scuderia Ferrari HP , una de las alianzas más duraderas del automovilismo mundial. Desde hace décadas, la compañía acompaña al equipo de Maranello como proveedora de combustibles y lubricantes . Con más de 300 participantes, tres fechas clasificatorias y una final cargada de emoción, la competencia convirtió la pasión por la Fórmula 1 en una oportunidad concreta para que un fanático argentino disfrute de cerca el espectáculo de Las Vegas.
La pasión por la Fórmula 1 ya no se vive solamente frente al televisor. En los últimos años, los simuladores acercaron a






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