La tumultuosa campaña de las elecciones intermedias en Estados Unidos llega a su último día completo mientras los dos partidos ofrecen sus argumentos finales. Esta ha sido una contienda definida por la ansiedad económica, una reacción airada contra la guerra en Irán y la desaprobación de la agenda del segundo mandato del presidente Donald Trump. Los republicanos, que temen derrotas importantes en todo el país, han desatado una oleada de ataques, catalogando a sus contrincantes demócratas como radicales, peligrosos e incluso antiestadounidenses. En Míchigan, los republicanos aprovecharon un sorprendente respaldo de último momento a su candidato para el Senado, el exrepresentante Mike Rogers, por parte de la representante Haley Stevens, una demócrata moderada que fue derrotada en las primarias demócratas. Aunque los demócratas reaccionaron con indignación por la decisión de Stevens, los candidatos del partido han intentado mantener su enfoque en los tres temas que han impulsado por meses sus campañas: la asequibilidad, la corrupción y lo que describen como el caos del gobierno de Trump. Los demócratas, que han hecho campaña en fiestas al aire libre antes de partidos, en reuniones comunitarias y servicios religiosos, centraron sus argumentos finales en Trump y sus aliados y han dicho que los republicanos en el cargo se han estado enriqueciendo mientras los estadounidenses comunes batallan por llegar a fin de mes. El sábado en Houston, James Talarico, el candidato demócrata para el Senado, arremetió contra Ken Paxton, su oponente republicano, al que acusó de ser controlado por Elon Musk, la persona más rica del mundo, quien ha invertido más de 158 millones de dólares en la contienda. "Tenemos una crisis de asequibilidad porque tenemos una crisis de corrupción", dijo Talarico a cientos de simpatizantes. "Es por eso que no podemos costear lo básico en esta economía, porque el sistema ha sido amañado por multimillonarios y políticos corruptos como Ken Paxton". Paxton, por su parte, ha catalogado a Talarico, quien está intentando convertirse en el primer demócrata en ganar una contienda a nivel estatal en Texas en más de tres décadas, como un "radical" que quiere transformar el estado en un refugio liberal. "Esto no es solo rojo contra azul", dijo Paxton el viernes en su evento en Houston en referencia a los colores que identifican al Partido Republicano (rojo) y al Demócrata (azul). "Es el Estados Unidos que nuestros fundadores nos dieron contra algo que nunca reconocerían". Los estrategas de ambos partidos dicen que creen que los demócratas obtendrán el control de la Cámara de Representantes, aunque difieren sobre qué tan profundo en el terreno republicano podrían extenderse las victorias demócratas. Los demócratas también se han vuelto más optimistas, aunque con cautela, sobre sus posibilidades de ganar una mayoría en el Senado, aun cuando su partido debe arrebatar cuatro escaños ocupados por los republicanos y mantener todos los suyos para tomar el control. El mapa del Senado de contiendas disputadas se ha ampliado de manera significativa desde el inicio del año, y estados tradicionalmente conservadores --como Kansas, Texas, Iowa, Alaska, Ohio e incluso Carolina del Sur-- están en juego. Todos son estados que Trump ganó por una diferencia de dos dígitos hace apenas dos años. Las encuestas publicadas el domingo por la noche por The New York Times y la Universidad de Siena encontraron que los candidatos demócratas llevan una ventaja en cinco estados que ahora tienen senadores republicanos y prácticamente empatados en un sexto estado. Mantienen ventajas en Kansas, Maine, Ohio y Texas y una ventaja estrecha en Alaska. Están prácticamente empatados en Iowa. Abdul El-Sayed, el candidato demócrata en Míchigan, lideraba por dos dígitos en su estado, el único escaño disputado del Senado que ya está ocupado por los demócratas. En gran medida los republicanos han cedido las contiendas por el Senado en Carolina del Norte y Georgia al reducir su gasto en esos estados y trasladar recursos a Kansas, Míchigan, Ohio y Carolina del Sur, según datos de AdImpact, una firma de seguimiento de medios. La votación anticipada en todo Estados Unidos reflejó la intensidad de la elección: más de 54 millones de votantes ya habían emitido su voto para el domingo por la tarde, con algunos estados que tienen contiendas competitivas por el Senado mostrando grandes aumentos, según el Laboratorio Electoral de la Universidad de Florida. En las últimas semanas, los demócratas han intentado capitalizar el descontento de grupos de votantes que se inclinaron por Trump en 2024, como votantes latinos, hombres jóvenes, votantes blancos de clase trabajadora y estadounidenses de zonas rurales. Las encuestas, los grupos focales y las entrevistas indican que esos votantes desaprueban cada vez más el manejo de la economía por parte de Trump y son escépticos de que su gobierno pueda controlar el costo de vida. "He salido allí y les he dicho a los republicanos: 'Mira, entiendo por qué votaste por Trump, porque identificó con precisión que el statu quo no estaba funcionando para la persona promedio'", dijo Josh Turek, el candidato demócrata para el Senado en Iowa, mientras hacía campaña en una fiesta en la Universidad Estatal de Iowa en Ames. "Ahora están listos para un verdadero populista de las praderas con sentido común que en realidad va a mejorar sus vidas". Los republicanos creen que su ruta al éxito --o, al menos, para evitar lo peor-- depende de llevar a sus principales simpatizantes a las urnas. A pesar de sus bajos índices de aprobación, muchos en el partido creen que el presidente sigue siendo su representante más sólido. Trump anunció planes para emitir un mensaje final de las elecciones intermedias el lunes en el estanque reflectante del monumento a Lincoln en Washington. El domingo, Trump llevó su gira relámpago de mítines a Dubuque, Iowa, y Salina, Kansas, y reiteró su llamado para que sus simpatizantes finjan que él está en la boleta electoral. En Dubuque, habló por más de dos horas, pasando gran parte del tiempo hablando sobre sí mismo: sus márgenes electorales, su inteligencia y su resistencia. Defendió su gestión de la economía al señalar el crecimiento del mercado de valores durante su presidencia, culpando a su predecesor por los altos precios y calificando el enfoque en la asequibilidad en las elecciones intermedias como un "engaño". Como lo ha hecho por semanas, Trump hizo divagaciones en su discurso de campaña y osciló entre ataques personales y desagradables contra los demócratas, comentarios sobre sus renovaciones de la Casa Blanca y digresiones ahora familiares sobre los físicos de los candidatos republicanos. En Iowa, elogió a la representante Ashley Hinson, la candidata del partido para el Senado, por haber bajado de peso. Antes, el presidente celebró el respaldo de Stevens a Rogers, al que calificó de "fantástico". "Nadie se esperaba eso, pero es una decisión inteligente porque El-Sayed destruiría nuestro país", dijo a los periodistas. La decisión de Stevens encendió una tormenta de críticas dentro de su partido, mientras que los líderes demócratas que abarcan todo el espectro ideológico condenaron su acción. "Una traición despreciable", dijo el senador Chuck Schumer de Nueva York, el líder de la minoría, quien respaldó en privado a Stevens en las primarias. "Hay demasiado en juego", dijo la representante Alexandria Ocasio-Cortez, quien respaldó a El-Sayed en las primarias, mientras hacía campaña en un bar en Queens. Por su parte, El-Sayed restó importancia al significado del respaldo. "Nada de esto importa", dijo a los periodistas antes de volver rápidamente a los ataques contra Rogers y Trump. El enfoque en Trump marca un cambio respecto a 2018, cuando los demócratas ganaron una cantidad significativa de escaños durante su primer mandato. En ese momento, los candidatos del partido evitaron en gran medida poner al presidente al centro de su mensaje en los últimos días de las elecciones y más bien se enfocaron en temas en los que tenían más apoyo popular, como la atención médica. Ahora, muchos candidatos republicanos y demócratas están dando discursos de cierre que señalan a sus rivales como emblemas de las partes más impopulares de cada partido. En Ohio, donde el gasto en publicidad ha superado los 500 millones de dólares, el senador republicano Jon Husted se enfocó en el socialismo y el exsenador demócrata Sherrod Brown acusó a su oponente de corrupción, un cargo que Husted niega. Husted ha retratado un panorama de un estado bajo el mandato de Brown en el que las fronteras están abiertas a los migrantes, los deportes acogen a atletas trans y el lenguaje se vigila al punto de que los habitantes de Ohio tienen que decir "persona gestante" en lugar de "mujer". "Es el sentido común contra la locura", dijo Husted en eventos la semana pasada en todo el estado del Buckeye, como se le llama a Ohio. Brown, por su parte, ha descrito a Husted como un títere del sector tecnológico en deuda con intereses especiales en lugar de con la gente de Ohio. "Ohio no tiene que aceptar esta corrupción", dijo Brown en un mitin el jueves. "Díganles que vamos a terminar esta guerra. Díganles que vamos a poner fin a estos aranceles. Díganles que vamos a limpiar la corrupción que está por todos nuestros gobiernos a nivel federal y estatal". En general, los candidatos republicanos se encontraron a la defensiva en el último fin de semana, pues las encuestas muestran a los demócratas ganando terreno en contiendas clave. En Kansas, el senador Roger Marshall, quien se enfrenta a una contienda de reelección inesperadamente reñida, cerró su campaña con un video en el que defiende su trato a las pacientes como ginecólogo obstetra. Su oponente demócrata, Adam Hamilton, ha atacado al senador a causa de un reportaje de The New York Times que reveló que Marshall había demandado a más de 700 pacientes por facturas médicas no pagadas, y que 81 fueron arrestados posteriormente por faltar a las citas en los tribunales. Los principales asesores de Marshall lo habían instado a no hacer un anuncio así, para evitar volver a centrar la atención en una vulnerabilidad potencial en los últimos días de la contienda. Marshall, sin embargo, actuó por su cuenta, informó el Times, organizando su propio equipo de filmación para grabar el comercial y enviándolo a personas ajenas a la campaña. El sábado por la noche, el video apareció en las redes sociales. "Nunca hice que arrestaran a nadie", dice en el video. "Ni una sola vez". En Míchigan, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, habló detenidamente sobre su desconfianza en las encuestas y expresó optimismo de que los republicanos pudieran desafiar las expectativas el martes por la noche. "No puedo encontrar a ningún republicano en ninguna parte que esté respondiendo a las encuestas en este momento", dijo mientras hacía campaña por Rogers. "Se los digo, los vamos a sorprender el martes". Colaboraron con reportería Tyler Pager desde Dubuque, Iowa, Emily Davies desde Geneva, Ohio, Benjamin Oreskes desde la ciudad de Nueva York, Reid J. Epstein desde Sterling Heights, Míchigan, y Leah McBride Mensching desde Ames, Iowa. Lisa Lerer es reportera de política nacional del Times radicada en Nueva York. Ha cubierto la política estadounidense durante casi dos décadas. Colaboraron con reportería Tyler Pager desde Dubuque, Iowa, Emily Davies desde Geneva, Ohio, Benjamin Oreskes desde la ciudad de Nueva York, Reid J. Epstein desde Sterling Heights, Míchigan, y Leah McBride Mensching desde Ames, Iowa.

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