La vivienda se ha convertido en el principal problema de los españoles , según señalan los encuestados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS ). Las casas son cada vez más caras, ya sea para compra o alquiler, y los ciudadanos se conforman con pisos más alejados y más pequeños. Esta nueva realidad se junta, en ocasiones, con el amor por los animales: en España viven más de 15 millones de mascotas y, de ellas, los perros son las favoritas . No son pocos los que desean incluir un can en sus familias, pero el tamaño de sus casas termina por echarlos para atrás. Es una pregunta que el adiestrador canino Alan Peiró ha recibido en varias ocasiones en sus redes sociales, donde se le conoce como Adiestramiento N. Húmedas (@adiestramiento_n.humedas), que considera que la falta de espacio no tiene por qué impedir la convivencia con un animal de compañía. Para Alan Peiró , un perro puede vivir en una vivienda reducida si sus responsables cubren sus necesidades fuera de casa y le enseñan a tolerar los momentos de soledad. “Lo que tenemos que ver es qué hace un perro cuando vive en estado salvaje”, apunta este especialista. Según describe Peiró, “en estado salvaje, el 80% del tiempo lo que hacen los perros es dormir y descansar. Y solo dedican un 20% del día para salir a cazar, explorar o jugar ”. Con esta rutina, no parece problema tener un perro en un piso pequeño. “Si la mayor parte del día lo que hace el perro es descansar, ¿qué problema hay en que pase horas en casa si luego cuando sale a la calle cubrimos bien todas sus necesidades?“, se pregunta Peiró. Condiciones para tener un perro en un piso pequeño Ahora bien, el adiestrador aclara que, para tener un perro en un piso pequeño, “hay varias cosas que tenemos que tener en cuenta”. Volviendo a pensar en su estado salvaje, estos animales “nunca se quedan solos ”, por lo que “les vamos a tener que enseñar algo a lo que ellos no están acostumbrados”. Además, es necesario asegurarse de que la actividad física diaria es suficiente. Peiró afirma que “ no vale con dar paseos de quince, veinte minutos ”, deben alargarse más. “Es importante que al menos uno de los paseos sea un paseo largo y, si puede ser, en grupo, porque relacionarse también es una necesidad física básica”, recomienda el adiestrador canino. La idea no implica que todos los animales requieran la misma rutina. La edad, el carácter, el estado de salud y las experiencias previas de cada perro pueden modificar sus necesidades. Peiró centra su explicación en una condición básica: el hogar debe ser un lugar en el que el animal pueda descansar después de haber tenido actividad suficiente en el exterior. “Si nosotros cubrimos bien las necesidades de nuestro perro en el paseo, cuando lleguemos a casa, lo único que va a querer es dormir y descansar . Por eso mismo, yo creo que la respuesta es un contundente sí, el perro puede ser muy feliz viviendo encerrado en un piso ”, concluye.
La vivienda se ha convertido en el principal problema de los españoles , según señalan los encuestados por el Centro de





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