Diversos gobiernos en el mundo diseñaron y llevaron a cabo distintos programas de apoyo a sus poblaciones, pero sin los suficientes recursos previstos, destacando los esquemas de jubilación, de educación y de servicios de salud pública gratuita o de bajo costo, seguros de desempleo y de apoyo a madres solteras, para jóvenes sin empleo y varios más. Esto se realizó con la esperanza de que la recaudación fiscal futura sería suficiente para poder proporcionar los mismos en los siguientes años. Destaca el caso de los programas de jubilación, que fueron elaborados cuando la esperanza de vida de las personas era inferior a los 65 años, por lo que los gobiernos la otorgarían solo durante un corto plazo. Sin embargo, hoy en día la esperanza de vida en la mayoría de los países desarrollados es superior a los 80 años y en algunos casos hasta los 90 años o más, por lo que los fondos públicos son insuficientes para cubrir sus pagos. Algo parecido ocurre con los servicios de salud, que se deben proporcionar durante un plazo mucho más largo y para personas que tienen más enfermedades y que requieren medicinas más costosas. En lugar de hacer la reestructura y modificación de los diversos apoyos sociales, era común que los gobiernos recurrieran a la emisión de deuda pública, sobre todo en los años en que las tasas de interés fueron mas reducidas. Esto propició un incremento importante de la deuda en la mayoría de los países desarrollados y otros en vías de desarrollo, como México, Brasil y Argentina. En la medida en que las tasas de interés se han elevado en el mundo, los diversos gobiernos tienen problemas para enfrentar su pago, por lo que reducen diversos servicios públicos, como son la seguridad pública, los servicios médicos y el apoyo a la educación, entre otros más. Destaca la calidad de la administración pública, ya que, al reducir el pago a los servidores públicos, se ha provocado una salida de los funcionarios más competentes que operaban en los distintos gobiernos, ya sea porque decidan laborar en empresas privadas o en las instituciones financieras o educativas privadas o incluso en el extranjero, donde reciben sueldos y honorarios más elevados. Esto se ha refleja en un deterioro importante en la calidad de los servicios públicos y en las erróneas decisiones que se han tomado en los pasados años. Lo anterior explica gran parte de los problemas sociales y políticos que enfrentan los países de Europa en la actualidad y también en diversos países latinoamericanos, como México. Aunque la deuda pública en México es cercana al 60% del PIB, es decir la mitad de la que tienen la mayoría de los países desarrollados, su costo es igual de elevado que en estos casos, porque la tasa de interés que se paga aquí es cercana del doble que en aquellas naciones. Además, es preocupante que mientras en otros países la recaudación fiscal es cercana al 40% del PIB, aquí es inferior al 20% del PIB, resaltando que la población que trabaja en la informalidad (o sea que no paga impuestos directos) es mayor que la formal. Un problema adicional que se percibe es que incrementar de manera relevante los impuestos a las empresas formales, las mismas tendrán menos recursos para el pago de los intereses de sus deudas y para reinvertir, lo que les permitiría un mayor crecimiento, es decir se vuelven un mayor riesgo crediticio. La explicación es que existe una mayor desconfianza de los inversionistas sobre la capacidad y la posible disposición futura del gobierno mexicano para solucionar este problema. Un buen ejemplo de la importancia de las expectativas para entender el comportamiento de los mercados futuros fue lo ocurrido en días pasados en Brasil. Cuando se supo que Lula había ganado la presidencia, la bolsa de valores allá bajó 15% en unos minutos y se tuvieron que suspender las operaciones del mercado para evitar que siguieran bajando y el tipo de cambio cayó en 8%. Esto significa que el precio de las empresas que están en la bolsa de valores bajaron de precio en ese porcentaje, representando una importante pérdida de patrimonio para los ahorradores y accionistas. La solución para salir de esta situación es crear un esquema relevante de reactivación económica basado en crear las condiciones para que aumente la inversión de las diversas empresas, no solo de las más grandes, sino también de las demás, así como fomentar la creación de estas. Mas impuestos a las empresas formales y a la inversión son contrarios a lo que se requiere.

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Diversos gobiernos en el mundo diseñaron y llevaron a cabo distintos programas de apoyo a sus poblaciones, pero sin los