Como la ola de movilizaciones sociales que se dio después de la crisis financiera del 2008, que trajo cambios importantes en la representación política y sobre todo que sirvió de antecedente para el auge del populismo en el mundo, teniendo al BREXIT y al triunfo de Trump en su primer presidencia en 2016 como efecto de ello, así ahora Europa se desenvuelve en otra gran ola de movilizaciones con una marcada presencia de la juventud en ellas, que de entrada pareciera que lo que denota es la visualización del agotamiento del modelo de Estado de Bienestar que la llamada generación Z está percibiendo que la crisis financiera de los Estados no alcanza para mantener las prestaciones sociales que sus padres aún lograron tener pero que ellos ya no les alcanzará. Son múltiples las causas de dichas movilizaciones en cada uno de los países, que van desde la precariedad laboral, lucha por tener condiciones para adquirir una vivienda, así como los impactos en el precio de los combustibles que lleva a mantener una presión sobre la economía y aquellos que iniciaron la demanda de mayores recursos presupuestales para la educación en Francia, pero hay también la novedosa lucha de la llamada “lista electoral de los estudiantes” en Serbia, que echó para abajo el poder establecido e inauguró una nueva y súper novedosa forma de romper el monopolio de los partidos políticos en ese país. Con el triunfo de los populismos y su derivación en formas autocráticas de poder, la democracia fue acabada usando sus mismas reglas, porque quienes lo hicieron llegaron al poder por la vía electoral, pero ahora ya ubicados en este momento histórico, la lucha entre unos populismos que se dicen de “izquierda”y otros de “derecha” no hacen más que tratar de envolver los intereses de unos grupos y de otros sin que en el fondo o de manera estructural existan planteamientos verdaderamente ideológicos y que lo que hacen con sus respectivas narrativas es tratar de encubrir sus verdaderas alianzas, ya sea unos con el gran capital y otros con el crimen organizado. En México, el régimen del obradorato encabezado por López Obrador ha destruido la democracia mexicana y además le ha causado por su alta corrupción, ineficiente gestión gubernamental y su colusión con el crimen organizado un daño absoluto y enorme al país, que difícilmente se puede pensar en el corto plazo una salida a este momento, porque aunque hay luchas aisladas en el país por diversas causas, no hay una oposición partidista capaz de encabezarlas por su gran desprestigio, amén de su alejamiento en el terreno de ellas, y las movilizaciones que existen no tienen un hilo que las unifique y las convierta en un gran movimiento social y político nacional, sin que se diga que esto puede ser permanente y no pueda en momento determinado cambiar, ya que como en el caso de las movilizaciones en Europa, nunca se sabe qué puede ser el elemento detonante que como chispa incendie la pradera. Pero hoy no se vislumbra algo y vaya que han sucedido casos extraordinarios y abominables durante los últimos ocho años. Las movilizaciones posteriores a la crisis financiera del 2008, trajeron en el mundo cambios políticos y nuevos actores a la arena política en la disputa por el poder, pero al final del día el triunfador fue el populismo y este como hemos señalado derivó día con día a una forma autocrítica del poder. La democracia ha sido derrotada y los enemigos del las dictaduras y del autoritarismo al día de hoy no encuentran el camino, en las formas y sobre todo en la narrativa de presentarse como una alternativa para derrotarlos en las urnas, porque definitivamente enfrentar un populismo de “izquierda” a uno de “derecha” no es la solución. La forma de gobierno alternativa no puede seguir siendo regresar a una democracia liberal, pero tampoco está aún armado el nuevo modelo y creo que justo este gran movimiento juvenil ahora en Europa puede parir formas novedosas no solo de representación política sino también de gobierno como lo hicieron desde la mitad del siglo XIX las revoluciones en ese continente. La forma de destruir la democracia después de haber llegado al poder por la vía legal y no a través de golpes de estado como fueron las experiencias de los años setenta en América Latina o de España en los treinta, ahora no solo pasó en México en el 2018, o en otras experiencias recientemente en el mundo, el antecedente lo tenemos en el triunfo del fascismo y el nazismo con Mussolini y Hitler en el siglo pasado y sigue pasando justo ahora en el momento autocrático que vivimos e insisto no sabemos cómo salir de este hoyo autoritario, y la gran pregunta es ¿qué forma de gobierno es la que se puede configurar después de este momento autocrático y cuáles las formas de organización política ahora para ganar el poder y acabar con las autocracias actuales? Los movimientos populistas que llegaron y siguen llegando al poder son movimientos diferentes a los partidos políticos tradicionales y además tienen la característica de estar encabezados por un líder que con su narrativa, carisma personal y liderazgo logra darle plenamente su identidad a la organización del movimiento, veremos que logra salir de los actuales movimientos sociales europeos si pueden darle una nueva organicidad y si no son flor de un día y si además de los partidos tradicionales algunos logran entender que una nueva forma de organización y de hacer política se hace necesario para que puedan sobrevivir; ¿cual será el futuro de la democracia como forma de gobierno? ¿al igual que el movimiento estudiantil del mayo francés de 1968 se logrará globalizar la movilización política de los jóvenes europeos y este llegará a nuestro país ?. La actual crisis que se vive en el INE es un reflejo más pero solo uno de la destrucción de la democracia mexicana por el régimen del obradorato , la captura criminal que se hizo del Estado y la destrucción o desaparición de los organismos autónomos fue uno de los golpes al Estado Constitucional de Derecho, ahora la salida a la luz de la alta corrupción y putrefacción en el INE por quien hasta hace unos días lo encabezaba y que forma parte de las ramas del lopezobradorismo, le pega a la credibilidad de las elecciones del próximo año y por tanto a su resultado es decir a los representantes que de ahí surjan, es decir le pega a los restos si es que aún los había de la democracia mexicana. La oposición partidista tan falta de visión debería de pensar seriamente si en una estrategia de lucha verdadera contra la autocracia obradorista se abstiene de participar en las elecciones frente al cochinero de quien las habrá de organizar e iniciar con los ciudadanos una lucha que podría ser la que movilice a toda la sociedad junto con otras demandas el fin del obradorato.
Como la ola de movilizaciones sociales que se dio después de la crisis financiera del 2008, que trajo cambios importante





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