Desde Santa Fe- El titular de la UIA, Martín Rappallini , afirmó que el desafío de la Argentina no es solo atraer capitales, sino también lograr que esas inversiones generen oportunidades para la industria nacional. Para eso, cree que es fundamental mejorar las condiciones de los proveedores locales y promover una mayor articulación entre las grandes compañías, las pymes y el Estado. El empresario disertó durante la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que se llevó a cabo este jueves en La Fluvial, Rosario. El encuentro reúne a representantes de 43 grandes proyectos estratégicos de minería, energía e infraestructura con alrededor de 1.800 pymes y proveedores de todo el país. Rapallini consideró que la Argentina atraviesa un momento clave para impulsar su desarrollo a partir de la minería y la energía, pero advirtió que la competitividad de esos sectores depende también del desempeño de las empresas que integran sus cadenas de valor. En ese sentido, sostuvo que no alcanza con contar con grandes proyectos si las firmas que los rodean no pueden ofrecer logística eficiente, rapidez, productos de calidad y asistencia. “Si queremos que estos sectores sean realmente competitivos a nivel global, tenemos que trabajar para que toda la cadena de valor sea competitiva”, afirmó. Como ejemplo, mencionó el caso de Italia, donde se consolidaron ecosistemas productivos integrados por grandes compañías y cientos o miles de pymes. Según explicó, ese desarrollo fue posible a partir de la confianza, la inversión y el diálogo entre los distintos actores. Para el dirigente, la primera Ronda de Negocios RIGI representa un punto de partida para avanzar en esa dirección, aunque remarcó que se trata del comienzo de un proceso de largo plazo. También subrayó la necesidad de que las grandes empresas, las pymes proveedoras y el Estado trabajen en conjunto. En ese camino, planteó que es necesario generar información precisa sobre los requerimientos de los proyectos y los estándares internacionales que deben cumplir las empresas. El objetivo es que las pymes puedan anticiparse a la demanda, planificar sus inversiones y adecuar sus capacidades. Para ello, será clave facilitar el acceso al financiamiento, la capacitación y la transferencia tecnológica. “Lo más importante que tiene un país es su capacidad de transformación. Cuando los países pierden su capacidad de transformación, pierden su capacidad de generar riqueza”, afirmó Rappalini. Por último, resaltó el peso de la industria en la economía argentina. Detalló que el sector representa el 18% del PBI y el 30% de la recaudación, además de generar el 20% del empleo directo del país. Si se tiene en cuenta también el indirecto, estimó que la participación industrial se ubica entre el 30% y el 40%. En paralelo, un informe presentado por Alejandro Wagner , director de ProPymes, del Grupo Techint, dimensionó el potencial de negocios que podrían captar las empresas argentinas en las cadenas de valor de la minería y el petróleo y gas. De acuerdo con el estudio, entre 2026 y 2036 habría una demanda de bienes metalmecánicos por USD 32.000 millones que podrían abastecer proveedores locales: USD 16.413 millones vinculados al desarrollo de Vaca Muerta y otros proyectos de hidrocarburos, y USD 16.054 millones asociados a la minería del cobre y el litio. Entre las oportunidades identificadas figuran la fabricación de válvulas, equipos de tratamiento de gas, estructuras metálicas, tableros eléctricos y componentes para molinos y trituradoras. No obstante, todo ello requiere que las pymes fortalezcan su capacidad productiva, alcancen los estándares de calidad exigidos y puedan responder a pedidos de mayor escala. Las oportunidades en la minería Por otra parte, Roberto Cacciola , presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), advirtió: “No tenemos dimensión de lo que viene”. Puntualizó que el país cuenta con seis proyectos de cobre de clase mundial sin desarrollar y resaltó que no existen antecedentes de iniciativas de esa magnitud que se hayan puesto en marcha al mismo tiempo. Ante esta perspectiva, sostuvo que las obras de infraestructura deberán avanzar en simultáneo con la construcción de las minas. Mencionó los problemas que presentan las rutas nacionales y el sistema ferroviario como algunos de los desafíos que será necesario resolver. En cuanto al litio, señaló que más del 70% de las compras de las empresas del sector se realizan a proveedores locales, por montos de miles de millones de dólares. Para el cobre, anticipó una demanda muy superior, que abrirá oportunidades para distintos rubros de la economía. Explicó que cada proyecto cuprífero puede emplear entre 6.000 y 7.000 personas durante la etapa de construcción. Esto impulsará la demanda de insumos y servicios que van desde el alojamiento, la alimentación y el transporte hasta la construcción de campamentos, caminos internos y estructuras metálicas. También resaltó el potencial para la industria metalmecánica, la química y otras actividades vinculadas con el procesamiento de la roca extraída. Sin embargo, aclaró que la Argentina no fabrica equipos mineros, por lo que deberá importarlos, y planteó que el objetivo es desarrollar proveedores nacionales para cubrir el resto de los requerimientos. Por último, planteó la necesidad de establecer prioridades y comenzar por las comunidades cercanas a los emprendimientos, para atender las necesidades de las provincias donde se concentrará la actividad. Elio Del Re , presidente de Adimra, dijo: “El 50% de las compras industriales de la minería corresponde a productos metalúrgicos, lo que abre enormes oportunidades. Para aprovecharlas, se necesita desarrollar un complejo científico-tecnológico, fortalecer los mecanismos de financiamiento y promover la inserción internacional tanto de los proveedores como de los propios operadores. Todo eso tenemos que construirlo, de la misma manera que lo hicimos en otros sectores”. Según Manuel Benítez , presidente de la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN), el país cuenta con los recursos humanos, la experiencia y la capacidad industrial para abastecer al sector, pero los proveedores deben prepararse para cumplir con estándares internacionales cada vez más exigentes. Para aprovechar este potencial, será clave fortalecer la formación técnica y universitaria e incorporar tecnología. Juan Pablo Perea Fontivero , de la Mesa del Cobre, aseguró que la Argentina debe pasar de tener provincias mineras a consolidarse como un país minero, con una mayor integración entre las regiones. Contó que San Juan trabaja en una ley de desarrollo local minero que busca ordenar las inversiones y fortalecer a los proveedores, con metas progresivas de empleo local, sin establecer cupos ni mercados cautivos. Asimismo, subrayó la importancia del asociativismo para responder a las demandas de los futuros proyectos y mencionó como ejemplo la adjudicación de una obra del corredor norte a una unión transitoria de empresas de Neuquén, Córdoba y San Juan.

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Desde Santa Fe- El titular de la UIA, Martín Rappallini , afirmó que el desafío de la Argentina no es solo atraer capita