La Asociación Nacional de la Economía de la Longevidad (ANDEL) realizará el 13 de noviembre el Congreso Nacional de Longevidad ANDEL 2026 y el V Congreso Latinoamericano del Cuidado , con el fin de discutir las presiones inmediatas que el envejecimiento ejerce sobre el cuidado, las ciudades, las finanzas y las políticas públicas. La organización que impulsa el encuentro nació de la iniciativa de nueve empresarios del sector privado, explicó Angélica Lichilín, presidenta ejecutiva, en diálogo con Infobae . Lichilín vinculó esa decisión con los efectos ya visibles del envejecimiento en América Latina: “Esto no es un aviso de que esto va a pasar, sino de que ya pasó”. El cuidado concentra una de las mayores tensiones de ese proceso. Lichilín afirmó que la salida de médicos, enfermeras y otros trabajadores sociosanitarios hacia Europa reduce la disponibilidad de personal en la región, mientras crecen las necesidades de atención de una población más envejecida. La dirigente describió un cambio dentro de los propios hogares: “Estamos con personas mayores cuidando a mayores, porque los menores se nos están yendo” . El fenómeno, planteó, se combina con una menor reposición generacional y con las distintas condiciones de autonomía que pueden tener las personas mayores. El Congreso reunirá en dos escenarios simultáneos a especialistas de Colombia, Argentina, Chile y España para tratar salud, bienestar, seguridad financiera, territorio, tecnología, innovación y cuidado. Entre los invitados figuran el gerontólogo argentino Diego Bernardini , el arquitecto Iván Acevedo , el economista de la salud Ramón Abel Castaño Yepes , el geriatra Juan Carlos Molina Yons y el psicólogo Javier Yanguas Leache . El congreso, una respuesta a un cambio demográfico ya en curso —¿Por qué hacer un congreso de estas características sobre longevidad en este momento? —Es un tema bien interesante, porque la longevidad ha estado toda la vida. Pero se puso de moda. Hemos conversado formal e informalmente en Colombia con diferentes entidades, organismos y empresas, y esto no es un tema nuevo. Viejos ha habido durante toda la humanidad. Ahora viene una ola en la que se habla de la nueva longevidad. El doctor Diego Bernardini, que nos va a acompañar en el congreso, impulsa mucho esta conversación sobre una nueva ola de la vejez en el mundo . Tenemos una cantidad de datos sobre el cambio demográfico que vive América. Nos creíamos el continente joven y resulta que también somos un continente viejo. —¿Por qué se vuelve urgente? —Porque el cambio ya lo estamos viviendo. No es un aviso de que va a pasar: ya pasó. El famoso cambio demográfico, del que se viene hablando desde hace unos cinco años, no le compete solamente a Colombia, sino a toda América Latina. La fuga de personal sociosanitario y la crisis del cuidado El tema del cuidado impacta no solamente en la economía y el bolsillo per cápita de un hogar, sino en toda la estructura sociosanitaria de los países. Europa envejeció antes que nosotros y se está llevando nuestro personal sociosanitario . Hay una cantidad de ofertas para médicos de todas las especialidades, enfermeras profesionales y enfermeras técnicas. La gente migra feliz porque los planes migratorios son buenos y hay una estabilidad laboral importante. Nosotros vamos a tener una crisis grave desde el punto de vista del cuidado. —Entonces, vamos a tener una crisis muy profunda desde el punto de vista del cuidado… —Hay una red a nivel latinoamericano, la Red Latinoamericana de Cuidadores , que hace una evaluación muy intensa de este tema. Hoy estamos cuidando personas nacidas en 1920, 1930, 1940 y 1960. El cuidado no está asociado específicamente a la edad, sino al nivel de autonomía de cada persona. Encontrás personas nacidas en esas décadas que tienen autonomía completa, y otras con dependencia total por características propias de su salud. Esa generación nacida en los años 30 y 40 está al cuidado a personas que hoy tienen entre 45 y 55 años. Tenemos un cuidado intergeneracional. Mayoritariamente, las personas dedicadas al cuidado permanente pertenecen al segmento más maduro. Tenemos mayores que cuidan a mayores, porque los jóvenes se nos están yendo . Además, demográficamente no tenemos reemplazo generacional. Colombia sufre una crisis más profunda porque, dentro de América Latina, tiene la tasa de envejecimiento más alta. Colombia, el país con mayor aceleración del envejecimiento en la región Colombia tiene una tasa de aceleración tres veces más alta que los demás países latinoamericanos, según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo , el Banco Mundial y las Naciones Unidas . Con ese agravante, la conversación se vuelve urgente y prioritaria. Ni siquiera tenemos una política de vejez y envejecimiento. Existe una política de pensiones asociada a un reemplazo generacional que no tenemos. Por ejemplo, en el área de bancarización y finanzas apenas empieza a advertir que la mayoría de las personas bancarizadas tiene más de 60 años. Las ciudades latinoamericanas se construyeron como si nos hubieran hecho a pedazos y cada uno hubiera pensado el urbanismo por su cuenta. —Sin accesibilidad, sin transporte… —Improvisado. No hay rampas ni facilidades de desplazamiento. El comportamiento latino en los buses es fatal y en los metros es desastroso. No tenemos una cultura ciudadana organizada. Si una persona va a subir a un ascensor con alguien en silla de ruedas, todo el mundo se mete primero. Es un llamado a atender la urgencia desde el punto de vista financiero, bancario, urbanista, de cuidado, de estructura y de política. Ya lo tenemos encima. —Te pregunto por el tema político. ¿Cómo pensar en que los nuevos líderes ya sean presidenciales, gobernadores o representantes de estados y provincias hagan de esto una política pública jerárquica y prioritaria? —Cuando nos organizamos en ANDEL, lo hicimos pensando en eso. Dijimos: Si no advertir a los gobiernos, sea cual sea, lo que está pasando, esto puede pasar desapercibido. Derecha, centro o izquierda, me da igual. Todos tienen cosas buenas, malas, maravillosas y desastrosas. Con el interlocutor político que tengamos, porque una cosa es el Gobierno central y otra los gobiernos regionales, lo que hicimos al crear el gremio fue pensar en hacernos escuchar. En Colombia, particularmente, existe en las regiones una estampilla de la vejez. Es un impuesto que se cobra cuando hacés trámites de contratos con el Estado. Tenés que pagar una estampilla para la vejez y ese dinero se usa para comprarles sudaderas y gorras a las personas mayores. —Sin palabras… —¡Sí, sudaderas y gorras! Los llevan con una banderita, una sudadera nueva y una gorra a sentarlos en actos políticos. Además, todos nuestros países latinoamericanos tienen un alto componente de pobreza extrema y pobreza multidimensional, que toca directamente a las personas mayores. Tenemos el pensamiento de ser el continente joven, pero hay que pensar en el continente viejo . ¿Cuándo vamos a pasar del pet friendly , porque todo se volvió pet friendly , al age friendly . Nos importa más el perro que el viejito. Hay que pasar al age friendly. ¿Dónde está la política que permite que las personas mayores entren por rampas? ¿Dónde está la política para poner ascensores y facilitar el desplazamiento? ¿Dónde están las rampas en los andenes? ¿Cómo puede ser que tengamos una maravilla llamada TransMilenio , pero que esté en el centro de la vía? Para entrar al corredor y subirte, tenés que atravesar una vía de carros. Además, el TransMilenio no se acerca a la caseta donde te montás. Queda una distancia, un hueco. ¿Qué hacemos con una silla de ruedas? Pasa lo mismo con los coches, con una persona mayor que lleva bastón o caminador. No existen conceptos age friendly . Se me ocurrió llamarlo así: amigables con la edad y con el envejecimiento. No se trata solamente de una construcción urbanística amigable, sino también de una construcción política. Las personas mayores se consideran una minoría pequeña, pero esa minoría es gigante en la demografía de todos los países de América Latina. Los modelos europeos de cuidado híbrido y tecnología —¿Qué aprendizajes podemos tomar de Europa, donde hay mucha gente que vive y muere en soledad? ¿Hay aprendizajes trasladables? —Hay algunos muy trasladables. Los latinos somos muy de contacto físico. Vivís en una casa con tus papás toda la vida, con una persona que trabaja en servicios generales, hace aseo, prepara alimentos y acompaña el crecimiento de los chicos. Te acostumbrás al contacto físico. En Europa, el contacto físico es más distante. Esa distancia hace que apropies mejor la tecnología. A América Latina le cuesta entender los modelos de cuidado híbrido, donde usás tecnología como apoyo para mejorar la calidad del cuidado de una persona mayor. Los relojes con GPS, los Garmin, los Apple Watch y otras marcas ya son más habituales entre quienes nacieron en los años 70, 80 y 90. Para las generaciones de los años 20, 30 y 40 cuesta mucho más. En Europa lo apropian muy bien. Los ayuntamientos y gobiernos de Italia y España monitorean a las personas mayores con dispositivos tecnológicos que ellos mismos patrocinan. Tenés dispositivos y aplicaciones en el teléfono que te permiten entrar en contacto ante una emergencia. Eso reduce la saturación de clínicas y hospitales, que es muy importante, y logra mayor cobertura cuando hace falta atender una urgencia. Acá estamos tan acostumbrados al contacto físico que la gente busca una cuidadora o enfermera para que cuide a su mamita y esté encima de ella todo el tiempo. Entienden el cuidado como presencialidad. La presencialidad se vuelve muy vertical en nuestros países latinos . Eso cuesta entenderlo, pero la tecnología puede ser maravillosa. Los hogares de las personas nacidas en los años 60, 70, 80 y hasta 90 ya son familias de uno o dos hijos, o no tienen hijos. Ese matrimonio que tuvo un hijo y le dio todo lo mejor que pudo, lo crió políglota y demás, hoy tiene un hijo que vive en Canadá o Alemania. Ese hijo puede tener entre 45 y 60 años, ya tiene hijos y formó un hogar en otro país. Se fue a Estados Unidos desde muy joven, terminó el colegio en América Latina, fue a la universidad y no volvió. Es un mecanismo muy complejo. Creo que, a medida que avance la transición demográfica, va a mejorar la apropiación tecnológica. Europa también lo incorporó con el paso del tiempo. Políticas públicas: ahorro, crédito y cobertura para el envejecimiento —¿Qué pasa con las políticas públicas? —En política pública son mucho más robustos. Italia, por ejemplo, envejeció hace mucho tiempo. Hay políticas sobre adquisición de vivienda, crédito para personas mayores, planes de ahorro desde edades tempranas y conciencia sobre el dinero que vas a necesitar durante el envejecimiento. También hay pólizas de cobertura para el momento de la muerte: para una velación, una cremación o un entierro. La gente compra pólizas y seguros de vida. Los países latinoamericanos no estamos acostumbrados a ese tipo de cosas, y Europa tiene mucho para aportar. Hablamos de modelos europeos que se tropicalizaron y de cómo podemos empezar a apropiarnos de ese tipo de actividades. Estamos convocando al sector financiero para que se den esos cambios: la conciencia sobre las pólizas, el ahorro y la planificación del envejecimiento . Son conversaciones que estamos poniendo sobre la mesa.
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