Ayer por la tarde en la Bombonera se vivió uno de los Superclásicos más calientes de los últimos tiempos . Por la cantidad de figuras, por lo que estaba en juego, por las polémicas que se originaron y porque los protagonistas lo vivieron como una verdadera final. El Alberto J. Armando fue una caldera y rugió con un equipo que le ganó al rival de toda la vida y quedó a un paso de adjudicarse el título por Tabla Anual (le bastará con triunfar contra Defensa y Justicia la próxima semana). Pasó de todo: grescas, gestos y un festejo alocado por parte de un Boca que continúa vivo en todos los frentes. Como es costumbre, las primeras silbatinas para River se originaron desde la entrada en calor. La 12 quiso hacerle sentir la localía a los campeones del mundo que lució el Millonario en cancha (Gonzalo Montiel, Nicolás Otamendi, Marcos Acuña, Ángel Correa y Thiago Almada). Fue un partido especial, sobre todo para los riverplatenses que tienen grabados los colores rojiblancos en su corazón. La rivalidad se hizo presente en todo momento, incluso contra rivales de turno como Leandro Paredes con quienes los antes mencionados supieron compartir días de gloria con la camiseta de la selección argentina. El cotillón de los Boquenses en esta oportunidad constó de miles de paraguas con los colores distintivos y decenas de sombrillas gigantes que se ubicaron en los cuatro costados. El colorido fue magnífico y el griterío ensordecedor cuando asomaron los jugadores por la manga y el túnel. “En todas partes vamo’ a estar, esta es la barra de Boca” , el hit del momento en la Ribera, se cantó antes del arranque (y como es el preferido del plantel, también tras el final). “Boca, mi buen amigo”, fue el de la salida. La pirotecnia por encima de la zona de palcos hizo vibrar el estadio completo. Y los dueños de casa no se olvidaron del cumpleaños de Diego Armando Maradona, más vivo que nunca y retratado en varios telones que se exhibieron en las populares. Luego del minuto de silencio en honor a la madre del entrenador de la Selección, Lionel Scaloni, un Nicolás Ramírez que estuvo bajo la lupa desde la previa pitó el arranque. Y enseguida tuvo que intervenir. En realidad, no observó una falta de Lucas Martínez Quarta contra Miguel Merentiel que evitó una ocasión manifiesta de gol. Por eso, todo Boca se le tiró encima para reclamarle la infracción y expulsión. Cuando Silvio Trucco, desde el VAR, lo advirtió para que repasara la acción en la pantalla, se percató de lo ocurrido y modificó su fallo, fue entonces que todo River se le abalanzó. La prematura roja de Martínez Quarta fue un baldazo de agua fría para los visitantes y se gritó literalmente como un gol en las tribunas. No era para menos: en duelos tan disputados como este, donde prácticamente no existen diferencias entre uno y otro, esto podría marcar un punto de inflexión. Y lo marcó. Luego de varios segundos de protestas y reclamos, el defensor central emprendió el retiro y antes de perderse en el túnel visitante de frente a La 12, hizo un ademán con sus dedos: exhibió tres en una mano y una en la otra , en señal del resultado de la final de la Libertadores 2019 en Madrid. En los minutos posteriores a la roja de Martínez Quarta, a Boca le encontró hallar hendijas para lastimar a un rival que se abroqueló en defensa e intentó buscar el contragolpe con Almada y Correa (entró Rivero para rearmar la defensa y salió Lucas Beltrán). Y, con la incidencia marcada por el árbitro, Paredes le recriminó a Di Lollo por la amarilla que se hizo sacar por una infracción contra Correa, lejos del arco de Boca y con el delantero de espaldas, más allá de que el apercibimiento de Ramírez pareció exagerado. En el palco, el que también lo sufría era Juan Román Riquelme. El presidente de Boca estuvo acompañado de los entrenadores de las juveniles Mariano Herrón, Claudio Morel Rodríguez y Clemente Rodríguez. Fue en ese momento, antes de que se abriera la cuenta a favor del equipo de Rodolfo Arruabarrena, que al ídolo se lo notó ansioso y ensayando ademanes como si relatara lo que debían hacer los futbolistas boquenses. En otros sectores de la cancha también hubo presencias destacadas: Mauricio Chicho Serna , tal como había anunciado, no se lo quiso perder. En otro de los palcos de la zona de plateas estuvo la madre de Riquelme, María. Y además, desde muy temprano y con una camiseta número 10 ochentosa del Napoli, fue divisado Salvatore Carmando , histórico masajista de Diego durante su paso por el club italiano. La Bombonera explotó con el gol de Di Lollo de cabeza tras córner de Sebastián Villa. Todo River se le fue al humo al árbitro para protestar una supuesta infracción que no se divisó. Mientras tanto, el defensor xeneize celebró de cara a sus hinchas y alzó un puño en alto antes de volver a su sector. Desde el quiebre del cero, la temperatura se elevó en el campo de juego y en las tribunas. Un empujón de Acuña sobre Lozano no fue penado, pero River, que para colmo no hallaba juego, se empezó a enervar. Thiago Almada tuvo un buen tiro libre al borde del área grande tras una amonestación a Jagger Herrera que condicionó su estadía en cancha (Arruabarrena lo reemplazó en el entretiempo), pero el enganche riverplatense la tiró a la tribuna y se ganó la reprobación de todo el estadio. Ya en tiempo de descuento, se picó todo otra vez: Paredes se la agarró con el Huevo Acuña , se repartieron un par de manotazos y más tarde el capitán de Boca le tiró la pelota lejos para que no pudiera sacar rápido. El zurdo del Millonario lo empujó y Ramírez sancionó con una amarilla por lado. Ya en el complemento, otra vez llegaron los reclamos del visitante por una fuerte entrada abajo de Lautaro Blanco sobre Tobías Andrada. Fue al límite, pero el juez consideró que se resolvía con amarilla y Trucco desde el VAR no lo convocó para revisarla. Esta jugada se convertiría, a la postre, en polémica, debido a una similar de Gonzalo Montiel contra Blanco que le costó la expulsión directa. El lateral derecho fue muy fuerte, pero pareció ser una situación similar a la anterior. Trucco no llamó a Ramírez para revisarla y, después de varios minutos de reclamos, Montiel se fue caminando, entre insultos, lluvia de líquidos provenientes de las tribunas y algunos objetos contundentes que no llegaron a pegarle, haciendo algunos gestos. La señal de una vuelta olímpica y la exhibición de los cinco dedos, a priori recordando aquella seguidilla clásica que River le ganó a Boca. Con River adormecido desde lo futbolístico y enloquecido con el árbitro, Boca casi aprovecha para liquidarlo con un par de intentos que Villa no resolvió bien. El público respaldó a Leonel Flores con aplausos cuando fue reemplazado por Alan Velasco, pero lo cierto es que el pibe no tuvo una buena tarea. Y el propio Velasco fue amonestado por un manotazo contra Montiel cuando la pelota estaba detenida. Enseguida, la amonestación se la ganó otro de los ingresados, Enner Valencia, por un golpe involuntario contra Otamendi. Si la ovación para Merentiel había sido grosa, la de Paredes fue la más importante de la tarde. El 5 se despidió en los instantes finales y completó un buen partido. No sin antes protagonizar otra polémica, cuando lo madrugaron de atrás y cometió una infracción por la que todo River le exigió a Ramírez su segunda amonestación y la roja, algo que no ocurrió. Los minutos se consumieron, Boca no pudo liquidarlo, River no tuvo fuerzas ni forma de encontrarle la vuelta más allá de meter alguna pelota quieta dentro del área y fue final. Los de Núñez le recriminaron a Ramírez por su floja tarea a la pasada antes de perderse en la manga camino al túnel. Los Xeneizes, extasiados de alegría, se unieron a los cánticos frente a La 12. E incluso exigieron un cántico que se contagió a las tribunas: “Un minuto de silencio... para River que está muerto”. Los bailes y coreografías se extendieron en el campo de juego varios minutos. Di Lollo, con un teléfono celular en modo selfie, grabó una de las frases por las que suele hacerse viral en las redes sociales: “Un saludito para la gente ahí para que vacile, vamo’ Boca”. Paredes y un beso al escudo de la camiseta para la posteridad. Y el que dio la nota en el vestuario fue Merentiel, con una careta de Chuky en “modo halloween” tirando pasos entre sus compañeros. Riquelme, en diálogo con TyC Sports , declaró que “si los jugadores hoy quieren ir a bailar, que vayan a bailar”. La fiesta en la Bombonera ya había arrancado.
Ayer por la tarde en la Bombonera se vivió uno de los Superclásicos más calientes de los últimos tiempos . Por la cantid




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