En la primera de sus cuatro noches en el Movistar Arena de Madrid, la banda colombiana Morat hizo una pausa en medio del concierto para expresar su solidaridad con las víctimas del accidente ferroviario que esa misma mañana había sacudido a España, y convirtió el momento en una invitación a vivir el presente. Antes de retomar el repertorio de su gira Ya es Mañana Tour , Juan Pablo Isaza, vocalista de la agrupación, tomó el micrófono y se dirigió al público con un mensaje que arrancó varias ovaciones del estadio madrileño. “Queríamos tomarnos unos segundos antes de seguir con el concierto, Madrid, para manifestar nuestra más profunda solidaridad con todos los afectados del accidente ferroviario de esta mañana”, expresó Isaza ante miles de espectadores. El cantante destacó el vínculo especial que la banda tiene con el país ibérico: “ Para nosotros España es fundamental. Nuestra carrera empezó en este país. Lo sentimos muy de cerca y, en estos momentos tan duros, el dolor también se siente muy de cerca. Así que no podíamos no decir nada”. El concierto se convirtió en un llamado a vivir sin aplazamientos Tras las palabras de solidaridad, Isaza cerró el momento con una reflexión que resonó en el marco de la tragedia del día: “Madrid, este concierto es una invitación a que dejemos de vivir por la ventana, a que sigamos acumulando un catálogo de recuerdos que valga la pena recordar, pero sobre todo, a que dejemos de aplazar para mañana eso que tanto queremos ser, porque cuando menos nos damos cuenta, ya es mañana”. El Ya es Mañana Tour lleva a Morat por los recintos más grandes de España con motivo de su más reciente álbum de estudio. La banda tiene programadas tres funciones más en el Movistar Arena de Madrid: el 28, el 30 y el 31 de octubre, antes de continuar la gira por otras ciudades del país y América Latina. El accidente dejó al menos 68 muertos en la provincia de Toledo El siniestro al que hizo referencia Isaza ocurrió el miércoles 28 de octubre a las 8:54 a. m. hora local, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, a la altura de Urda, en la provincia de Toledo, unos 140 kilómetros al sur de la capital. Un tren AVE de la empresa estatal Renfe —con 397 pasajeros a bordo— embistió por detrás a un convoy de la compañía privada Iryo que permanecía detenido en la vía con 147 viajeros, incluido un bebé. El impacto provocó el descarrilamiento de al menos dos vagones, que cayeron por un terraplén y dificultaron las labores de rescate. Según el último balance informado por las autoridades de Castilla-La Mancha, al menos 68 personas perdieron la vida y 80 resultaron heridas, 15 de ellas de extrema gravedad. El presidente de la comunidad autónoma, Emiliano García-Page, advirtió que la cifra de fallecidos podría elevarse. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, canceló su agenda, se trasladó al lugar del siniestro y decretó tres días de luto nacional. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, explicó que el origen del accidente fue un fallo informático en el sistema automatizado de señalización LZB, que dejó de funcionar a las 8:30, obligando a la detención de al menos seis trenes en un tramo de 63 kilómetros. El Centro de Control de Atocha autorizó seis minutos después al tren de Renfe a reanudar la marcha “con normalidad” , una decisión que el propio Puente calificó de “inexplicable” y “errónea”, dado que el tren de Iryo seguía inmóvil en la vía con señal roja. La investigación judicial quedó a cargo del Juzgado de Instrucción Número 2 de Orgaz (Toledo).
En la primera de sus cuatro noches en el Movistar Arena de Madrid, la banda colombiana Morat hizo una pausa en medio del





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