Se trata de uno de los duelos más enconados del fútbol mundial. La efervescencia que genera un Boca - River traspasa las fronteras de la región, más allá de los momentos de cada uno o que haya un chileno o no en la cancha (desde este lado de la cordillera). En un día de clásicos alrededor del mundo, La Bombonera acogió la edición 267 del choque entre los colosos de Argentina. Fue triunfo xeneize por 1-0. En el equipo azul y oro, los dos nacionales del plantel arrancaron en la banca: Carlos Palacios y Williams Alarcón. El canterano de Unión Española fue el único con minutos. Ingresó en el epílogo por Sebastián Villa, para disputar su tercer Superclásico argentino. El exvolante de Huracán no entró. En el Estadio Alberto J. Armando, la misión para Boca Juniors era ratificar las buenas sensaciones que ha dejado desde el regreso del Vasco Arruabarrena como entrenador, cuyo logro principal (hasta la fecha) es meterse a la final de la Copa Sudamericana , en la que enfrentará a Atlético Mineiro. Mientras que River Plate , que ha tenido un año convulso, con el fracaso de la era del Chacho Coudet y hoy teniendo a un interino como Leonardo Ponzio, tiene como afán meterse a alguna copa para 2027. Cualquier previsión respecto al partido quedó rápidamente oxidada por la prematura expulsión de Lucas Martínez Quarta. Antes de los 10 minutos, los Millonarios se quedaron con uno menos. El zaguero, muy criticado por los hinchas a raíz de su dubitativo rendimiento en el año, cometió una falta de último recurso contra Miguel Merentiel. Llegó el llamado del VAR, el juez Nicolás Ramírez chequea la acción y determina mostrarle la roja directa al defensa, por cortar una situación manifiesta de gol. Inevitablemente, el duelo iba a cambiar. Ponzio tuvo que sacrificar a un delantero (Lucas Beltrán) para meter a otro zaguero (Lautaro Rivero) y reordenar la defensa. Como era de esperarse, con este nuevo escenario, el balón iba a pasar preferentemente por los jugadores de Boca. El primer tiempo tuvo una posesión de 70%-30% en favor de los xeneizes. El local empezó a inclinar la balanza cada vez con más fuerza. Y reflejó ese empuje abriendo la cuenta gracias a la pelota detenida. Minuto 27 y el zaguero Lautaro Di Lollo anota el 1-0 con un cabezazo tras tiro de esquina del colombiano Sebastián Villa. El defensa le ganó a su marcador sin siquiera saltar para meter el testazo y dejar sin reacción al meta Santiago Beltrán. Cada avance de Boca era peligro de gol. Fue estableciendo la superioridad principalmente por afuera. La falencia estaba en la definición. En los 33′, un cabezazo de Ascacibar se fue elevado, así como también un remate de Leandro Paredes , en los 41′. Por su parte, a River le costó demasiado lograr instalarse en campo rival, porque no le duraba la pelota. Su única aproximación antes del descanso fue un tiro libre de Almada, muy desviado. River termina con 9 En la segunda mitad, el equipo de Arruabarrena no logró aprovechar cabalmente la superioridad numérica. De hecho, el duelo se fue tornando muy interrumpido y friccionado. En esa dirección, quedó al debe la labor del árbitro Ramírez, sobrepasado por el escenario. Un River irascible reclamaba una posible segunda amarilla para Paredes y un eventual penal por falta a Otamendi. El reflejo de esa rabia de los Millonarios se vio con la expulsión de Gonzalo Montiel. El autor del gol del título de Argentina en Qatar 2022 le dio una fuerte patada a Blanco y recibió la roja directa. El elenco ‘banda sangre’ terminó con 9. Finalmente, el clásico se decidió solo con un gol en favor de los xeneizes. Ahora, el historial general muestra que Boca Juniors tiene 95 triunfos en 267 duelos. Mientras que River Plate se queda con 88 victorias, además de 84 empates. Por torneos de Primera División, el club de La Ribera cuenta con 78 triunfos en 210 cotejos.
Se trata de uno de los duelos más enconados del fútbol mundial. La efervescencia que genera un Boca - River traspasa las




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