La expansión de las fintech argentinas en América Latina empieza a mostrar caminos diferentes. Algunas compran bancos para ingresar a nuevos mercados; otras desarrollan infraestructura tecnológica para empresas financieras. También están las que buscan establecer operaciones propias y adaptarse a las regulaciones de cada país. En una región donde las normas, los sistemas de pago y los hábitos de los consumidores cambian de una frontera a otra, crecer implica bastante más que trasladar una aplicación. Ualá, por ejemplo, desembarcó en México mediante la adquisición de ABC Capital, mientras que en Colombia inició sus operaciones con una licencia financiera local. Pomelo, por su parte, apostó por desarrollar infraestructura tecnológica para compañías del sector financiero, con presencia en distintos países latinoamericanos. En ese escenario, Takenos, una billetera digital internacional que permite cobrar, administrar y utilizar ingresos provenientes del exterior, se convirtió en la primera fintech constituida desde cero como Empresa de Tecnología Financiera (ETF) bajo el nuevo marco regulatorio de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) de Bolivia. El proceso comenzó en 2025 cuando se establecieron las bases para la regulación de las empresas de tecnología financiera en ese país. Durante más de un año, Takenos trabajó en la adecuación de sus operaciones y procedimientos a las exigencias de las autoridades bolivianas. Fundada en 2022 por Lucas Posada, Joaquín Herrera, Francisco Goulu y Simón Bouché, Takenos consiguió en octubre de 2025 una inversión de US$5 millones liderada por los fondos estadounidenses Lattice y Variant, según publicó LA NACION. La compañía asegura haber superado el millón de usuarios y actualmente tiene presencia en la Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. El fenómeno ya tiene una dimensión considerable. Según el Mapa Fintech 2025 de la Cámara Argentina Fintech, el 54% de las compañías argentinas del sector opera en otros países. El ecosistema local, que reúne a más de 1100 empresas según un relevamiento difundido este mes, es uno de los tres mayores de América Latina, detrás de Brasil y México. A escala regional, la cantidad de emprendimientos fintech creció más del 340% entre 2017 y 2023, de 703 a 3069, de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo El modelo de negocio de Takenos apunta principalmente a profesionales independientes, trabajadores que prestan servicios para empresas del exterior y compañías que necesitan realizar operaciones financieras internacionales. La plataforma ofrece una experiencia similar a la de una billetera virtual tradicional, pero con herramientas para administrar dinero entre distintos países. Este año, además, incorporó una alternativa de inversión mediante la tokenización de acciones. El sistema permite adquirir representaciones digitales de títulos bursátiles a través de tecnología blockchain, aunque los usuarios no compran directamente las acciones de las compañías, sino tokens vinculados a esos activos. En Bolivia, Takenos cuenta con oficinas corporativas en Santa Cruz de la Sierra y un centro de atención al público en el barrio Equipetrol. También dispone de equipos locales en otras ciudades, como La Paz y Cochabamba. “La tecnología permite escalar productos y simplificar procesos, pero la operación depende también de marcos regulatorios, sistemas de pago, hábitos de los usuarios y niveles de confianza que varían entre países”, sostiene Bouché. El caso refleja uno de los desafíos que enfrentan las empresas tecnológicas argentinas al buscar nuevos mercados. Mientras sus productos pueden llegar a usuarios de distintos países a través de una pantalla, establecer una operación financiera exige adaptarse a regulaciones locales, desarrollar estructuras propias y atravesar procesos de autorización que no siempre avanzan a la misma velocidad que la tecnología.
La expansión de las fintech argentinas en América Latina empieza a mostrar caminos diferentes. Algunas compran bancos pa





Comentários