“Con lo cambiante que es el mundo hoy en día es fundamental recurrir a nuestra conexión primaria” . Con esa frase Natalia Lobo sorprendió al público que la esperaba expectante en el Espacio Inspiración de la primera jornada del Bienestar Fest. El domingo el festival sigue en el Hipódromo Palermo. Las puertas abren a las 11.30 hs y se extiende hasta las 19 hs. Lobo, actriz que hoy se dedica al coaching y al diseño de experiencias de bienestar , recibió a los asistentes con una presencia serena y un tono cercano. Interrumpida por Robertito Funes Ugarte en el móvil de LN+, pidió que todos –presentes y aquellos que miraban por televisión- encontraran una postura cómoda y dejaran a un costado la idea de “hacer todo bien” . Esa consigna aflojó los hombros de todos los oyentes casi de inmediato. “Tenemos el desafío de conectarnos con nosotros mismos y hacer un viaje hacia dentro”, dijo. Para ella, hacerlo es retornar al único lugar seguro que tenemos los seres humanos. “Nuestro cuerpo es nuestro instrumento y está lleno de luz” , reiteró. Introspección y conexión profunda “Es muy fácil meditar cuando todo está bien”, planteó ante los presentes. Con los planes alterados y el agua golpeando en la ciudad siendo prueba de ello, Lobo propuso practicar justamente eso: volver hacia adentro cuando el contexto se desordena. Con indicaciones pausadas, guió inhalaciones largas y exhalaciones lentas, e invitó a recorrer el cuerpo desde los pies hasta la cabeza, deteniéndose en las zonas de tensión. “No importa si la mente se dispersa o aparece la incomodidad” , advirtió. Instó a los presentes a hacer un recorrido consciente por el cuerpo imaginando raíces que nacen en la base de la columna y llegan hasta el centro de la tierra. También guio la mente hacia una luz dorada que descendía desde lo alto de la cabeza y recorría el cuerpo enteramente. “Mi cuerpo escucha todo lo que pienso y todo lo que siento”, repetía Lobo en un espacio en el que la tranquilidad abundaba y la presencia de cientos de personas parecía no existir. La coach llamó a hacerse preguntas simples en silencio: qué siente el cuerpo en este momento, qué emoción pide ser notada, qué aparece cuando se deja de reaccionar. Invitó a agradecer por el estado de salud que se tiene, repasando con atención el corazón, los pulmones, el sistema inmunológico, la garganta, el sistema nervioso y los demás órganos, con frases de confianza en su buen funcionamiento. Hacia lo último, propuso a los presentes unirse en un mantra: un ejercicio de sonido con la boca cerrada, repetido varias veces y cada vez con más volumen, mientras el aguacero se escuchaba de fondo. La vibración de los mantras, dijo, ayuda a soltar todo aquello que ya no sirve. Al terminar, pidió soplar con fuerza para despedir lo que se hubiera aflojado. “No necesitamos a nadie para conectarnos con nosotros mismos”, resumió con las manos sobre el pecho. Mientras la lluvia afuera seguía, Lobo recomendó convertir la meditación en un hábito diario. “Se puede hacer en cualquier momento , al despertar, antes de salir a la calle, en un rato libre que tengamos durante el día”, incentivó mientras se despedía agradecida al público por haberse regalado ese rato.
“Con lo cambiante que es el mundo hoy en día es fundamental recurrir a nuestra conexión primaria” . Con esa frase Natali





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