A 24 kilómetros de Potenza, en el sur de Italia, un pueblo de la región de Basilicata guarda un paisaje que parece sacado de la mismísima Tierra Media . Pietragalla alberga cerca de 200 construcciones semienterradas con techos cubiertos de hierba y puertas de piedra que se confunden con la ladera de Hobbiton. En realidad, la localidad tiene más conexión con la historia agrícola y la vitivinícola . Pero los turistas fans de la mítica saga fantástica no pueden dejar de compararla con aquellas casitas construidas en Nueva Zelanda . Se trata del Parco Urbano dei Palmenti , un conjunto de grutas excavadas en la arenisca local que durante siglos sirvió para la elaboración del vino. Según el sitio oficial del pueblo de Pietragalla, estas estructuras rupestres se remontan aproximadamente al año 1300 , aunque otras investigaciones sitúan su desarrollo más intenso entre los siglos XIX y XX. El municipio las describe como “únicas y originales”, al fin y al cabo, son capaces de sugerir escenarios y atmósferas de cuento . Qué son los palmenti y cómo funcionaban Los palmenti son ambientes parcialmente subterráneos construidos en piedra, con techos de tierra y vegetación que los camuflan en el terreno. En su interior conservan vasijas excavadas directamente en la roca toba, distribuidas en distintos niveles y conectadas entre sí. El sistema, según precisa el mismo organismo, aprovechaba la gravedad : la uva llegaba desde los viñedos cercanos transportada por animales de carga y se pisaba descalza en la cuba superior. El mosto descendía luego por un orificio hacia la cuba inferior, donde comenzaba la fermentación. Una pequeña abertura situada sobre la entrada de cada estructura permitía liberar el dióxido de carbono generado durante el proceso, una solución que evitaba acumulaciones peligrosas en espacios poco ventilados. Después de entre 15 y 20 días, el vino se trasladaba a barriles de madera que se almacenaban en las llamadas rutt, bodegas excavadas bajo las viviendas del casco histórico, en su mayoría orientadas al norte para aprovechar temperaturas más frescas. Esta arquitectura funcional estuvo en uso activo hasta los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando los nuevos sistemas de vinificación la volvieron innecesaria, aunque algunas familias de la zona todavía elaboran allí un vino local llamado colatamurro. Un pueblo que se declaró oficialmente la ciudad de los palmenti El 20 de octubre de este año, el Concejo Municipal de Pietragalla formalizó el uso de la denominación “Pietragalla – Città dei Palmenti” en toda su comunicación institucional, según informó el propio Comune di Pietragalla. Es decir, el nombre se aplicará en todos los ámbitos : en la señalización, en los documentos oficiales, en el portal oficial y en el material de promoción turística. “Los Palmenti son el alma de nuestra historia y el símbolo de nuestra identidad”, declaró el alcalde Paolo Cillis, citado por la agencia ANSA. El funcionario agregó que el objetivo de hacer reconocible la denominación completa es “dar valor a nuestras raíces, reforzar la atractividad del territorio y dar a conocer cada vez más nuestras bellezas”. Del conjunto original de más de 100 estructuras , 60 palmenti ya fueron restaurados y convertidos en espacios museísticos y experienciales, según la organización Le Autonomie. El acceso al parque es libre y se ubica a la entrada del pueblo, sobre la carretera estatal SS 169. El área se encuentra además en proceso de evaluación por parte de la Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio della Basilicata para obtener la declaración de notable interés público.
A 24 kilómetros de Potenza, en el sur de Italia, un pueblo de la región de Basilicata guarda un paisaje que parece sacad





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