La paralización de la captura de anchoveta mantiene sin ingresos a miles de trabajadores de la pesca industrial en Huacho y amenaza con extender sus efectos hasta junio. El calentamiento del mar asociado al fenómeno El Niño redujo la disponibilidad del recurso, alteró la presencia de especies y obligó a detener la actividad de gran parte de la flota de madera regulada por la Ley 26920. La situación alcanza a armadores, tripulantes, trabajadores administrativos, proveedores y servicios que dependen de cada campaña. El sector estima que la producción pesquera industrial podría reducirse más de 40%, mientras que la afectación laboral superaría las 100.000 personas. Solo la actividad industrial concentra unos 250.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Yesica Changana, presidenta de la Asociación de Armadores Pesqueros Industriales del Puerto de Huacho y vocera de la Asociación Nacional de Armadores Pesqueros de la Ley 26920, señaló que la primera temporada permitió extraer apenas 25% de la cuota autorizada. La flota permanece sin operar desde mayo, en un escenario que compromete la continuidad financiera de empresas pequeñas y medianas. La flota de madera espera una eventual reanudación de las faenas en junio La asociación agrupa a 773 embarcaciones con permisos para extraer recursos específicos. De ese total, 10% de los armadores corresponde a microempresas y 86% a pequeñas empresas. Esa composición limita la capacidad de las compañías para sostener salarios, créditos, impuestos y costos operativos durante varios meses sin ventas. La flota regulada por la Ley 26920 genera alrededor de 8.000 puestos de trabajo para pescadores . Sus embarcaciones son de madera y deben mantener ese material incluso cuando requieren renovar el casco, debido a las condiciones establecidas en el régimen. Los armadores sostienen que esa obligación restringe las alternativas de modernización y eleva los costos de mantenimiento. Changana afirmó que las naves del régimen general pueden alcanzar hasta 100 m³ de capacidad, mientras que las unidades de la flota de madera llegan a 110 m³ en sus embarcaciones más grandes. Aun así, remarcó que las diferencias se reflejan sobre todo en la escala empresarial y en los recursos disponibles para enfrentar una paralización prolongada. El calentamiento del mar alejó a la anchoveta y redujo otras capturas Los pronósticos sobre El Niño prevén que el evento se prolongue hasta el otoño. Después de ese período, la anchoveta deberá recuperar condiciones adecuadas y atravesar su etapa de desove, por lo que los gremios calculan que la actividad podría retomarse recién en junio. El Instituto del Mar del Perú (Imarpe) había advertido desde noviembre sobre la posibilidad de un evento de El Niño, aunque entonces no se conocía su intensidad. Los gremios coordinaron con el Imarpe y el Ministerio de la Producción un adelantamiento de la prospección y de la temporada, pero el aumento de la temperatura del agua avanzó antes de que la flota pudiera completar la captura prevista. La anchoveta suele buscar aguas más frías. Puede desplazarse hacia el sur o descender a mayores profundidades y, cuando vuelve a la superficie, aparece en ocasiones dentro de las cinco millas marítimas, una zona reservada para proteger recursos y actividades artesanales. Solo entre 20% y 30% de las embarcaciones de la Ley 26920 dispone de cuota en el sur, lo que limita las opciones de traslado. Los armadores reclaman alivio tributario, créditos y cobertura médica La escasez de especies también repercute en los precios de los mercados. El Ministerio de la Producción autorizó la extracción de algunos recursos de oportunidad, pero estos aparecen en volúmenes reducidos y cerca de la costa. Esa situación restringe el abastecimiento y dificulta que la pesca alternativa compense las pérdidas por la falta de anchoveta. Entre los reclamos del sector figura la continuidad de la atención médica para los tripulantes. Los pescadores que trabajaron en abril y mayo perdieron su cobertura en septiembre, mientras que el período de latencia que les permite atenderse podría finalizar entre enero y febrero. De ese modo, quedarían sin protección de salud antes de una eventual vuelta a las faenas. Los armadores también solicitaron a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) ampliar de dos a 12 cuotas el margen para cumplir con fraccionamientos tributarios. Con la regla vigente, la falta de pago de dos cuotas puede hacer caer el beneficio. El pedido incluye postergar el Impuesto Temporal a los Activos Netos para las empresas que superan un millón de soles en activos. Pescadores de Lobitos enfrentan menos capturas, oleajes y riesgo de aislamiento El gremio busca además acceder al fondo Crecer con una evaluación basada en las ventas de años anteriores y en la calificación crediticia que las empresas tenían en marzo. Según los armadores, la falta de actividad deterioró sus indicadores financieros y dificulta el acceso a créditos para sostener a trabajadores administrativos. Los tripulantes pasan a suspensión perfecta cuando se interrumpe la pesca y solo reciben ingresos cuando hay campañas. La falta de aportes previsionales abre otro frente de preocupación. Los trabajadores que estén próximos a cumplir 65 años podrían necesitar prolongar su vida laboral si no completan los aportes exigidos durante el período sin pesca. Una alternativa autorizada es la extracción de samasa, una variedad de anchoveta blanca que aparece en aguas cálidas. Algunas embarcaciones de Sechura se preparaban para monitorear si ese recurso puede generar ingresos adicionales. En Lobitos, Piura , el impacto alcanza a los pescadores artesanales. Jorge Periche, representante local, afirmó que muchos trabajadores salen al mar y regresan sin capturas. Incluso el traslado hacia las embarcaciones se volvió un obstáculo: cada pescador debe aportar dos soles para el combustible de una chalana administrada por el gremio, pero varios no pueden cubrir ese gasto. Las lluvias pueden cortar las rutas de venta de la pesca artesanal Ante la falta de recursos, algunos pescadores buscan empleos en obras locales o recolectan pulpo y percebe en la costa. Periche indicó que los precios pagados al pescador por especies como peje, cabrilla y cachema se mantienen casi sin cambios desde hace más de 10 años, pese al aumento del valor de esos productos para los consumidores. La aparición de especies de aguas cálidas podría ofrecer un alivio parcial, aunque las lluvias amenazan con impedir la comercialización. La activación de las quebradas Pariñas, Fichas y Honda podría dejar aisladas a comunidades de Lobitos y bloquear el traslado de las capturas hacia los centros de venta. Los cierres de puerto por oleajes anómalos profundizan las interrupciones. La Capitanía del Puerto emite banderas rojas que impiden la navegación y, según Periche, esas restricciones ocurren entre dos y tres veces por mes. El dirigente pidió que el Ministerio de la Producción forme comisiones para visitar los muelles artesanales y aplique apoyos dirigidos al sector, incluidos los pescadores de Tumbes, Piura, Pisco, Chimbote e Ilo.
La paralización de la captura de anchoveta mantiene sin ingresos a miles de trabajadores de la pesca industrial en Huach




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