Jonathan Calero había discutido con su hijo Jonathan Correa ese viernes de noche y, enojado, le dio una fuerte golpiza y lo mandó a dormir. Después de un par de horas fue hasta el dormitorio y se dio cuenta que no reaccionaba. Entonces , decidió cargarlo y tirarlo en una zanja . La Justicia condenó a este padre a 20 años de cárcel por el homicidio de su hijo. La violencia en la vida de Jonathan se había vuelto moneda corriente . Su padre le daba golpizas que le dejaban moretones y cicatrices en varias partes de su cuerpo . La noche del pasado 5 de marzo la situación escaló: Calero agarró un cable y lo golpeó de forma “reiterada y violenta”, según las palabras de la fiscal del caso, Sabrina Flores , quien había pedido esa condena. Nadie pudo detenerlo . La pareja y su hija menor procuraron que Calero lo dejara de golpear, pero no lo consiguieron. Cuando terminó de pegarle, el padre le dijo a su hijo que se acostara. “ La paliza fue de tal entidad que le provocó la muerte ”, señaló la Fiscalía. La Fiscalía sustentó su acusación con los testimonios de la madre, familiares y vecinos de la víctima, informó El Observador . La sentencia establece que Calero fue condenado como autor penalmente responsable de “r eiterados delitos de violencia doméstica agravados en reiteración real con un delito de homicidio especialmente agravado ”. Cuando el hombre se dio cuenta que su hijo había fallecido, agarró el cuerpo y lo tiró en una cuneta . Pero antes preparó la cama que quedaba vacía para disimular la ausencia : la cubrió con almohadas y sábanas. Ya entrada la madrugada, a las 02.30 del viernes 6, la madre del adolescente notó que algo extraño pasaba porque la puerta de la casa estaba abierta. Cuando se acercó hasta la cama en la que se suponía que descansaba su hijo, vio que había frazadas pero que el menor no estaba. La mujer salió a la calle, justo cuando su pareja regresaba. La madre comenzó a buscar a Jonathan y le pidió ayuda a Calero, quien se dispuso a buscar al adolescente que hacía un rato había asesinado y escondido . Tiempo después, confesó el crimen. “Lo maté, lo maté” , se lo escuchó decir. El crimen expuso también que hubo una falla en la respuesta porque hubo denuncias previas . El hombre había sido denunciado en 2023 y 2024. En noviembre de 2025, en tanto, el centro de secundaria al que iba Jonathan alertó por las lesiones que presentaba el alumno. Un informe del Ministerio del Interior detectó que hubo actuaciones incumplidas, falta de supervisión y errores en el registro de esta última denuncia. “¿Cómo desde el Estado no pudimos resolverlo a tiempo, cómo no lo pudimos impedir?”, se preguntó el presidente de la República, Yamandú Orsi , cuando habló públicamente del caso. Tras este asesinato, el Ministerio del Interior realizó una investigación administrativa que constató errores en el registro de una denuncia y fallas en el seguimiento del caso , consignó La Diaria . A su vez, en la audiencia, la Fiscalía contó con diversos testimonios de allegados y vecinos sobre las agresiones que el joven y la madre sufría, entre las cuales estaban las amenazas de muerte. La Institución Nacional de Derechos Humanos de Uruguay también inició una investigación de oficio. Su directora Jimena Fernández concluyó que hubo fallas en diferentes organismos estatales en la respuesta a la violencia sufrida por el adolescente y su entorno. Jonathan era en la secundaria un chico introvertido, según lo recordaron sus compañeros. No era muy sociable, no tenía amigos ni molestaba. Eso sí: era un “buen pibito”, “inteligente” y “querido” por sus compañeros pese a su timidez.
Jonathan Calero había discutido con su hijo Jonathan Correa ese viernes de noche y, enojado, le dio una fuerte golpiza y



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