La memoria es esencial para las personas. No solo nos permite recordar situaciones del pasado, sino que también nos ayuda a comprender el presente y a anticiparnos al futuro. Tales mecanismos influyen en la construcción de nuestra identidad, en la manera en que nos relacionamos y en cómo orientamos nuestra toma de decisiones, tanto a nivel individual como colectivo. Sin embargo, solo conservamos una fracción de lo que vivimos. Con el tiempo, los detalles se desvanecen y puede cambiar la forma en que recordamos ciertos sucesos . Aquello puede generar lo que investigadores de áreas como la psicología y la neurociencia denominan “falsos recuerdos”. En términos generales, consiste en recordar un acontecimiento que nunca ocurrió realmente o recordar un acontecimiento que sí ocurrió, pero con detalles alterados. De acuerdo a distintos estudios, el incremento y la dependencia en el uso de sistemas de inteligencia artificial (IA) podría acentuar este fenómeno . Según una revisión del Washington Post , gran parte de las investigaciones se centra en lo que algunos especialistas denominan “rendición cognitiva”. Con ello se refieren a la posibilidad de que, a medida que las máquinas asumen una mayor parte del trabajo de pensar, las personas se sientan menos inclinadas —o menos capaces— de analizar críticamente lo que dichas máquinas les presentan. No obstante, otras investigaciones sugieren que la IA también podría alterar la manera en que recordamos, lo que a su vez, incluso podría llevarnos a creer firmemente que ocurrieron cosas que, en realidad, nunca sucedieron. Junto con ello, podría generar dificultades para diferenciar entre nuestros propios pensamientos y los generados por estos sistemas. Cómo la IA podría hacernos recordar cosas que nunca ocurrieron, según investigaciones Para un estudio realizado en 2024, se le pidió a 200 participantes que vieran un video de un delito. Posteriormente, interactuaron con un chatbot de IA generativa o completaron un cuestionario, para responder diversas preguntas. Algunas de estas últimas eran de carácter engañoso. Los resultados mostraron que quienes fueron interrogados por el chatbot presentaron tres veces más recuerdos falsos en comparación a un grupo de control, así como 1,7 más que quienes completaron el cuestionario . De acuerdo a los autores de dicho trabajo, “el 36,4% de las respuestas dadas al chatbot generativo se vieron influidas por el carácter engañoso de la interacción”. Tras una semana, la cantidad de falsos recuerdos inducidos se mantuvo constante . En palabras de los investigadores, “estos hallazgos ponen de relieve los riesgos potenciales del uso de IA avanzada en contextos delicados, como los interrogatorios policiales, lo que subraya la necesidad de tener en cuenta consideraciones éticas”. Para otro estudio , presentado en 2025, se le pidió a 184 participantes que generaran y desarrollaran ideas, tanto por su cuenta como con la ayuda de un chatbot. Una semana después, se les pidió que identificaran la fuente (sin IA o con IA) de dichas ideas y textos. Cuando hicieron ese ejercicio, los participantes mostraron dificultades para distinguir qué ideas eran propias y cuáles fueron elaboradas por el chatbot . Otras investigaciones se han centrado en los potenciales efectos de la desinformación generada con IA. Para una publicada en PLOS One en 2023, los científicos mostraron videos de tipo deepfake a 436 participantes. Los registros presentaban remakes ficticios de películas, como uno que incluía al actor Will Smith en el papel de Neo en The Matrix . Los resultados arrojaron que casi la mitad de los voluntarios recordó falsamente los remakes de filmes que nunca existieron . Incluso, algunos recordaban falsamente estas cintas, que nunca se rodaron realmente, como superiores a las originales. Efectos similares se han visto en investigaciones que han analizado este fenómeno en relación a la política. Para un estudio publicado en la revista Applied Cognitive Psychology en 2025, los científicos pidieron a un estudiante universitario de primer año que creara, de forma rápida, deepfakes de contenido político utilizando herramientas disponibles en línea. Cuando se los mostraron a los 443 participantes, “los deepfakes resultaron eficaces a la hora de implantar falsos recuerdos sobre escándalos políticos inventados y, en algunos casos, redujeron la intención de voto declarada hasta en un 20%” . Sin embargo, según los investigadores, no fueron sistemáticamente más eficaces que el formato de texto para crear falsos recuerdos. El profesor adjunto en la Escuela de Negocios del King’s College, Steven Shaw, ha desarrollado investigaciones que analizan cómo la IA afecta a la cognición humana. En una entrevista con el Post , citó estudios que sugieren que las personas acostumbradas a realizar una tarea con ayuda de la IA pueden tener dificultades cuando dicha asistencia desaparece . Para uno publicado en la revista The Lancet Gastroenterology & Hepatology en 2025, los científicos analizaron a 19 médicos experimentados y sus evaluaciones de cerca de 1.500 colonoscopias. Descubrieron que, tras empezar a utilizar la IA de forma rutinaria, su capacidad para detectar por sí mismos los crecimientos precancerosos disminuyó alrededor de un 20% . “No están ejercitando ese ‘músculo mental’ de la misma manera. Si no lo usas, lo pierdes”, comentó Shaw. Agregó que esto le preocupa aún más en el caso de los niños, ya que podrían delegar el trabajo cognitivo antes de que algunas de sus capacidades se hayan desarrollado por completo. “Es posible que nunca lleguen a desarrollar esas facultades clave o esenciales de pensamiento crítico”, dijo el académico del King’s College. Los hallazgos de estos estudios no se traducen en que la utilización de la IA haga a las personas menos capaces. Tampoco significan que su uso habitual provoque, de manera ineludible o directa, un deterioro cognitivo o una pérdida de memoria permanente . Sin embargo, sí plantean ciertas problemáticas asociadas a la dependencia de estos sistemas, pese a que su uso controlado pueda entregar beneficios en múltiples áreas. La profesora asistente de investigación en el Massive Data Institute de la Universidad de Georgetown, Mattea Sim, precisó además que los sistemas de IA generativa también se pueden equivocar . Sugirió que, aunque organismos y empresas suelen recurrir a humanos para supervisar las labores delegadas a estos sistemas, esta medida podría no ser suficiente para prevenir errores. En parte, porque la IA podría alterar el criterio y los recuerdos de los que dependen las personas para identificar sus fallos. “Es un hecho bastante conocido que la IA puede cometer errores. La supervisión humana quizás no sea una solución eficaz para este problema” , planteó Sim en conversación con el Post .
La memoria es esencial para las personas. No solo nos permite recordar situaciones del pasado, sino que también nos ayud




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