Me gusta el basquet desde chico: jugué (lo que pude) hasta la categoría juveniles y cuando dejé de crecer y también, cuando pasaron a interesarme otras cosas, llegué a la conclusión que este deporte sería un magnífico entretenimiento y motivo de pasión. Así es desde hace más de cuatro décadas para mí, es un pequeño gusto secreto que llevo conmigo: veo por televisión todos los partidos de basquet que puedo . Competencias de clubes como nuestra Liga Nacional, Liga Sudamericana, Liga ACB de España, por supuesto NBA (lo máximo, a todo nivel) y Euroleague. Competencias de selecciones: Americup, Eliminatorias, Eurobasquet, Juegos Olímpicos... Y personalmente, gracias a esta bendida profesión del periodismo, he tenido el gusto de presenciar en directo unos cuantos juegos de estas competiciones. Antes de cada viaje por trabajo para cubrir eventos culturales -recitales, festivales de cine, ferias literarias-, hay algo que chequeo religiosamente: si hay un partido de basquet para ver en la ciudad a la que viaje. Sea Río de Janeiro, Miami, Madrid, Salt Lake City (¡sí! el hogar de los Utah Jazz, destino excéntrico que alguna vez me tocó visitar) o Barcelona. Como en esta última oportunidad: la cobertura del premio Planeta, el mayor galardón literario de habla hispana en su 75°aniversario me llevó a la ciudad catalana que tanto me gusta, donde viven varios amigos y el Mediterráneo como horizonte (y las ramblas, la Sagrada Familia, La Boquería y tantos etcéteras), ofrece un hermoso paisaje urbano y natural. Ahí estuve, en Barcelona. Y ahí esa semana (la semana pasada) jugaban Barcelona-Olympiacos de Grecia por la Euroliga, la mayor competencia del mundo después de la NBA. ¿Cómo me lo iba a perder? Organicé mi agenda para llegar liberado a ese viernes al anochecer. No estaba lejos, así que fui caminando por Travessera de les Corts hasta llegar al predio del famoso Camp Nou -en plena construcción, por cierto, este fin de semana se juega ahí el clásico Barsa-Madrid al fútbol, pero las gruas y los obradores continúan rodeando el estadio en plena remodelación-. Dentro del mismo espacio urbano, en medio de un barrio común y corriente de la ciudad, está el Palau Blaugrana, hogar del FC Barcelona basquet. Ahí me esperaba un menú excelente: un partido entre un equipo clásico de la competición y el vigente campeón de Europa, el equipo griego plagado de estrellas, y con una hinchada fiel y seguidora (en Europa les temen, a veces por demás, casi siempre porque de locales se hacen sentir y de visitantes, también dicen presente). El partido fue un sueño para un fan del basquet. Dos grandes equipos, grandes jugadores (hasta estuvo Pep Guardiola como espectador, imaginen la ovación que generó cuando se anunció su presencia) y un desarrollo trepidante, que concluyó en éxtasis cuando a falta de ¡1 segundo y medio! el Barsa empató el juego con un triple. Por si hacía falta algo, hubo tiempo suplementario, cinco minutos más de espectáculo. Ganaron los griegos porque tienen más equipo y supieron manejar la tensión del tiempo extra. Me fui con una sonrisa, agradeciendo haber presenciado semejante espectáculo. La Euroliga es uno de los mayores espectáculos deportivos del mundo, fui un privilegiado por estar ahí. La experiencia desde la tribuna confirma lo que los números exponen con contundencia. Voy a los datos. La Euroliga acumula cifras récord en audiencias, asistencia y valoración financiera , y se posiciona como la segunda competición de este deporte en el planeta con un plan de negocios que aspira a superar los 13.000 millones de euros de capitalización total. Lejos de la imagen de torneo subsidiario que acompañó al baloncesto europeo durante décadas, la liga que organiza Euroleague Commercial Assets (ECA) atraviesa una fase de crecimiento que ha obligado a la propia NBA a replantear su estrategia en el continente. 508 millones de televidentes en 2025-26 El salto mediático de la competición se mide en órdenes de magnitud. Durante la campaña 2025-26, la audiencia televisiva global combinada —transmisiones en vivo, diferido y resúmenes— alcanzó los 508,17 millones de espectadores , con un incremento interanual del 27% en métricas combinadas. El dato más llamativo correspondió a la audiencia en directo y diferido de las primeras 25 jornadas: 122,8 millones de televidentes, un 82% más que en el mismo tramo del curso anterior. Los Balcanes registraron un alza del 103%, Turquía del 155% en determinados tramos de la temporada regular, Israel del 76% e Italia del 77 por ciento. La estrategia digital refuerza la tendencia. Las impresiones totales en redes sociales crecieron un 51% hasta situarse en 4.510 millones, con 2.270 millones de reproducciones de video . Los usuarios activos en el ecosistema web llegaron a 12,3 millones, una base que la liga alimenta con una política de contenido audiovisual orientada al consumo móvil. El ambiente que se respira en las canchas europeas tiene respaldo estadístico. La temporada regular 2025-26 estableció un récord histórico con 3.251.706 asistentes , 232.652 más que en el ejercicio precedente, lo que representó un crecimiento del 8%. Siete clubes superaron la barrera de los 10.000 espectadores de promedio por partido: Panathinaikos lideró con 18.498, seguido por Crvena Zvezda (17.901) y Partizan (15.280), ambos de Belgrado , junto a Žalgiris de Kaunas (14.875), Valencia Basket (12.298), Olympiacos del Pireo (12.203) y Bayern Múnich (10.862). El promedio general se ubicó en torno a los 8.670 espectadores por encuentro, cifra cercana al récord de 8.557 de la campaña anterior y condicionada por el hecho de que varios equipos —entre ellos los israelíes Maccabi y Hapoel Tel Aviv — disputaron sus encuentros como locales fuera de sus sedes habituales, en ocasiones a puertas cerradas. Barcelona y Olympiacos, una rivalidad de casi tres décadas La historia entre ambos clubes sintetiza la densidad competitiva de la liga. De los 44 enfrentamientos disputados en lo que va de siglo, 13 se produjeron en instancias de Final Four o playoffs . Olympiacos conquistó su primera corona continental al vencer al FC Barcelona 73-58 en la final de Roma en 1997, con 26 puntos de David Rivers; Barcelona devolvió la afrenta al imponerse 86-68 en la final de París de 2010, con Juan Carlos Navarro como MVP del certamen. En la semifinal de Estambul de 2012, el equipo griego eliminó al catalán 68-64 en su camino al título. La rivalidad se ha intensificado en las temporadas recientes. En los playoffs de 2024, Olympiacos venció a Barcelona en cinco partidos con una victoria a domicilio en el Palau Blaugrana por 59-63, apenas la segunda vez que un equipo visitante ganó un quinto partido decisivo en la historia de los playoffs de la Euroliga. Sasha Vezenkov , MVP de la temporada 2025-26, pasó tres años en las filas del Barcelona antes de convertirse en el pilar del equipo griego que conquistó su cuarto título europeo en mayo de 2026. En la noche del juego que presencié, brilló y fue el jugador más decisivo del encuentro. Un plan de negocios de 3.400 millones de euros La apuesta financiera de la liga quedó formalizada en octubre de 2026, cuando ECA ratificó un plan decenal que proyecta distribuir 3.400 millones de euros entre los clubes participantes entre 2026 y 2036. De ese total, 2.200 millones procederían de ingresos comerciales recurrentes —derechos de televisión, patrocinios, día de partido— y los 1.200 millones restantes de las cuotas de franquicia que abonarán los nuevos integrantes en las rondas de expansión previstas para 2027 y 2031. Quince ofertas vinculantes de consorcios empresariales aguardan sobre la mesa para asegurar una plaza. El objetivo de ingresos comerciales anuales es de 648 millones de euros en el décimo año del plan, frente a los aproximadamente 125 millones actuales. La firma analítica JB Capital valoró el ecosistema combinado —clubes y matriz corporativa— en más de 3.200 millones de euros, con una proyección de 5.400 millones para el valor de los clubes a una década y 7.980 millones para la propia entidad organizadora. La cifra agregada supera los 13.000 millones. En paralelo, una reunión de accionistas celebrada a principios de 2026 aprobó un plan estratégico a tres años con el objetivo de elevar la valoración de la liga de unos 1.000 millones a 2.500 millones de euros , mediante la renovación y construcción de arenas, la modernización del modelo comercial y un eventual fondo de inversión de 1.000 millones destinado a infraestructura. La conexión con la NBA El talento de la competición ya no admite la etiqueta de circuito de retiro. La temporada 2026-27 registró un récord de 132 jugadores con minutos previos en la NBA dentro de las plantillas del torneo, un incremento del 9,9% respecto al año anterior. Esos atletas acumulan 19.804 partidos disputados en la liga norteamericana e incluyen a nueve campeones de la NBA, como Patty Mills , Cory Joseph y Damian Jones . Nombres como Evan Fournier , veterano de 12 temporadas en la liga estadounidense, lideraron al Olympiacos campeón; T.J. Warren fue el fichaje mediático del Paris Basketball ; y Amir Coffey , con 369 partidos en los Clippers , firmó un contrato multianual con el Hapoel Tel Aviv . En sentido inverso, el draft de la NBA de 2026 seleccionó a 11 jugadores europeos formados en el sistema FIBA/Euroliga. El pívot español Aday Mara fue elegido en el puesto 12 por los Oklahoma City Thunder , y el base Sergio de Larrea , con 31 partidos de Euroliga en el Valencia Basket y un 40,7% en triples en la Liga Endesa, fue reclutado por los Dallas Mavericks . La magnitud financiera de la Euroliga ha desencadenado una batalla corporativa transatlántica. La NBA, respaldada por un acuerdo de derechos de transmisión doméstico superior a los 70.000 millones de dólares y un valor promedio de franquicia que supera los 5.000 millones, propuso a la Euroliga una fusión que incluía una inyección de 400 millones de euros para cada futuro integrante de la entidad unificada. El comisionado Adam Silver dedicó buena parte de 2026 a promover una liga europea de 16 equipos con 12 licencias permanentes, centrada en metrópolis como Londres , París , Madrid , Milán , Berlín y Atenas , con ofertas individuales de franquicia que superaban los 1.000 millones de dólares. Los 13 clubes accionistas de ECA —entre ellos Real Madrid , Barcelona, Bayern Múnich , Olympiacos y la Olimpia Milano — se reunieron el 6 y 7 de octubre de 2026 en Cernobbio, a orillas del Lago de Como , y votaron en contra de los términos planteados. Los motivos declarados apuntaron al deterioro de las ligas nacionales, la infravaloración de los activos europeos justo antes de una explosión comercial y la supresión de la soberanía corporativa frente a los planes propios de expansión a 24 equipos. La acumulación de ligas domésticas bajo una sola plataforma refuerza la posición de la Euroliga como epicentro del basquetbol profesional fuera de Norteamérica. El mercado global de ligas fue valorado en 10.990 millones de dólares en 2025, con una proyección de 14.700 millones para 2035. La Euroliga, con su plan de crecimiento quintuplicado en ingresos comerciales durante la última década, se prepara para una década en la que definirá, con o sin la NBA, la arquitectura del basquet global.
el Barsa empató el juego con un triple. Por si hacía falta algo, hubo tiempo suplementario, cinco minutos más de espectá





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