En pleno viaje escolar, la idea era hacer un fogón . Los estudiantes habían viajado desde Buenos Aires hasta las sierras de Córdoba y querían compartir un momento alrededor del fuego. Pero cuando preguntaron si podían encenderlo, recibieron una respuesta terminante: estaba prohibido. El riesgo de incendios forestales en Casa Grande, cerca de La Falda, eincra demasiado alto. Ese fogón frustrado fue el punto de partida de FireNova , un sistema de alerta temprana de incendios forestales desarrollado por un grupo de estudiantes y sus profesores del Instituto Técnico Nuestra Señora de Fátima , una escuela de Villa Soldati , en el sur de la Ciudad de Buenos Aires. Lo que comenzó como una idea de alumnos que entonces cursaban cuarto año de la secundaria técnica se convirtió en un prototipo que ya fue probado en Córdoba y que hoy aspira a transformarse en una herramienta de prevención para zonas rurales. El proyecto fue seleccionado como uno de los tres finalistas de la región Américas del Premio Zayed a la Sostenibilidad 2027 , un reconocimiento internacional de los Emiratos Árabes Unidos. Compite con otras dos escuelas, de Canadá y Colombia, en la categoría Escuelas Secundarias Globales . Detrás del proyecto están Maximiliano Occhiuzzi, Mayra Equice, Brenda Cardozo y Ailén Mier , cuatro estudiantes de sexto año de la especialidad Computación, acompañados por los docentes Sebastián Muñoz y Mariano Eito . En su experiencia, la enseñanza y el aprendizaje escolar están directamente conectados con un problema concreto: la prevención de incendios forestales. Aprender a partir de un problema “Nosotros proponemos atacar problemas reales . Primero les damos a los chicos las herramientas necesarias y, después, les planteamos cómo pueden abordar esos problemas desde la computación, con los conocimientos que tienen”, explica Sebastián Muñoz , docente de Programación, Robótica y Tecnología de Control, a Infobae . La idea de FireNova surgió de manera espontánea durante aquel viaje a Córdoba , organizado por la escuela en un predio de la congregación marianista . Cuando el encargado del lugar les explicó que no podían hacer el fogón, los estudiantes comenzaron a pensar en una posible solución tecnológica. “Los chicos vinieron y me dijeron: ‘ Profe, ¿y con sensores no podemos hacer algo que prevenga? ’. Lo plantearon con mucha inocencia, pero a la vez con mucha creatividad”, recuerda Muñoz. La pregunta se transformó en un proyecto escolar que continuó al año siguiente. Los estudiantes comenzaron a investigar qué condiciones ambientales favorecen los incendios forestales y cómo podrían utilizar sus conocimientos de programación, robótica y electrónica para diseñar un dispositivo capaz de detectar situaciones de riesgo. En ese proceso contaron con el asesoramiento de Tomás Sarkis , licenciado en Protección Civil y Emergencias, quien los ayudó a comprender las variables que debían considerar. El desafío consistía en desarrollar una solución tecnológica de bajo costo , capaz de funcionar en territorios donde la conectividad a internet es limitada. El resultado fue un dispositivo equipado con sensores que permiten registrar variables ambientales, como la temperatura y la humedad del suelo . El sistema también considera la velocidad del viento , un dato que obtiene del Servicio Meteorológico Nacional. Los estudiantes se basaron en la llamada “ regla de los treinta ”, utilizada como referencia para identificar condiciones que favorecen los incendios: temperaturas superiores a los 30 grados, vientos de más de 30 kilómetros por hora y 30% de humedad del suelo. A partir de esa información, FireNova busca identificar situaciones de riesgo antes de que se inicie un incendio. Los dispositivos utilizan una tecnología de comunicación de largo alcance denominada LoRa , que permite transmitir información sin depender de una conexión convencional a internet en cada sensor. Los datos llegan a un receptor conectado a la red y desde allí se envían a una plataforma digital desarrollada por los propios estudiantes , que permite visualizar las mediciones en un mapa . El objetivo es que el sistema pueda advertir a los organismos de emergencia cuando se detecten condiciones de riesgo en una zona determinada. El equipo ya realizó pruebas en Córdoba : instaló temporalmente el dispositivo, registró datos ambientales y comprobó que la información podía consultarse desde Buenos Aires. Sin embargo, Muñoz aclara que el sistema todavía no está operativo de manera permanente . Entre las mejoras previstas figura la incorporación de una cámara con inteligencia artificial para detectar humo. Los estudiantes hablan del proyecto con orgullo por la nominación a un premio global, pero también por todo lo aprendido en el camino. “Aprendí muchísimo sobre cómo utilizar la tecnología para resolver problemas reales . Fue muy importante poder llevar FireNova de una idea que trabajábamos dentro del colegio a un prototipo que realmente funciona. Estoy muy feliz y orgullosa de todo lo que aprendí y de lo que me llevo de esta experiencia”, cuenta Mayra Equice , que cursa su último año. La alumna destaca también algunos aprendizajes que no suelen aparecer en los programas de las materias técnicas: “Aprendí a trabajar en equipo , a organizarnos entre nosotros y a hablar en público . También aprendimos a mostrar lo que sabemos y a explicarles a personas que no conocen FireNova en qué consiste el proyecto y cómo puede ayudar a prevenir incendios”. El trabajo por proyectos El Instituto Técnico Nuestra Señora de Fátima es una institución de gestión privada con subvención estatal del 100%, ubicada en Villa Soldati . Pertenece a la congregación marianista y reúne aproximadamente 2800 estudiantes y 300 docentes entre sus diferentes niveles y modalidades. Su secundaria ofrece tres especialidades técnicas (Computación, Electromecánica y Gestión de la Administración de las Empresas), además de un bachillerato en Ciencias Sociales. Muñoz explica que el trabajo por proyectos forma parte de una propuesta pedagógica que busca “darles sentido a los conocimientos adquiridos en clase”. La experiencia no se limita a FireNova: en los últimos años, los estudiantes desarrollaron otras iniciativas vinculadas con distintas problemáticas sociales . Para los docentes, el objetivo no es solamente que los jóvenes dominen herramientas tecnológicas, sino que aprendan a identificar necesidades, formular soluciones y sostener un proceso de investigación y desarrollo . “Buscamos que los problemas que abordan los estudiantes sean propios, que surjan de la escuela, del barrio o de la ciudad, que sean reales. Eso hace que se entusiasmen , que quieran encontrar soluciones y que descubran el sentido de aplicar todo lo que saben ”, explica Mariano Eito , el otro profesor que acompañó a los cuatro alumnos. “El trabajo por proyectos les permite integrar conocimientos de distintas disciplinas , fortalecer habilidades como la comunicación y desarrollar autonomía y confianza en sí mismos. Además, para resolver esos problemas siempre tienen que aprender algo nuevo, buscar otras maneras de hacer las cosas, acompañados por nosotros, los profesores. Muchas veces terminan descubriendo habilidades que no sabían que tenían y que después pueden orientar sus decisiones vocacionales”, agrega Eito. Muñoz coincide en que la posibilidad de trabajar sobre situaciones reales cambia la actitud de los adolescentes frente al aprendizaje: “Cuando les proponés que ataquen un problema real, es impresionante lo que trabajan. Y no se trata solamente de los alumnos que tienen mejores notas: todos, a su nivel, se enganchan muchísimo ”, asegura. El docente considera que experiencias como esta también invitan a revisar algunas prácticas habituales de la secundaria. Frente a la preocupación por el desinterés o la falta de motivación de los adolescentes, sostiene que resulta clave ofrecerles oportunidades para comprender la utilidad de lo que aprenden: “Los chicos se enganchan y se entusiasman de otra manera. Primero hay que darles herramientas, ejercicios, conocimientos, pero después tienen que ver cuál es el horizonte de todo eso ”. Los otros aprendizajes Para los cuatro estudiantes, el proyecto significó mucho más que una oportunidad para aplicar conocimientos de programación y robótica. Sus testimonios muestran que también les dejó aprendizajes vinculados con la perseverancia, la autonomía y el trabajo colectivo . Brenda Cardozo reconoce que una de las transformaciones más importantes fue la confianza en sí misma: “Este proyecto me ayudó mucho a crecer como persona, a desarrollar una manera distinta de pensar y a animarme más a hacer cosas. Antes era un poco más cerrada, me costaba exponerme y mostrar mis proyectos. Era muy insegura. Aprendí que, si algo me gusta, me interesa y me apasiona, tengo que hacerlo y seguir adelante ”. “También descubrí que me encanta trabajar en proyectos que puedan ayudar a la sociedad, al medio ambiente y a las personas . FireNova me enseñó a trabajar en equipo, escuchar a los demás, investigar, dedicar tiempo y esfuerzo, y buscar soluciones cuando aparecen dificultades. Son aprendizajes que me van a quedar para siempre”, agrega Brenda. Su compañera Ailén Mier explica que uno de los principales descubrimientos tuvo que ver con la paciencia necesaria para desarrollar una solución tecnológica: el recorrido desde la idea inicial hasta la construcción del prototipo estuvo atravesado por dificultades, pruebas y correcciones. “Aprendí un montón de cosas con FireNova, sobre todo en la parte técnica, con la robótica, los sensores y todo lo que fuimos haciendo para armar el prototipo. Pero también aprendí que no todo sale a la primera , que hay que tener mucha paciencia para probar y buscarle la vuelta a las cosas. Es muy lindo ver cómo una idea que surgió en un viaje escolar terminó convirtiéndose en un proyecto tan importante para nosotros, que llegó mucho más lejos de lo que podríamos haber imaginado ”, señala Ailén. Su reflexión coincide con la de Brenda: “ Me ayudó a tener más confianza en mí misma , a animarme a hacer cosas nuevas y a darme cuenta de que soy capaz de aportar algo importante. También aprendí mucho de mis compañeros , porque cada uno tiene sus ideas y su forma de trabajar, pero entre todos nos vamos complementando”. Por su parte, Maximiliano Occhiuzzi destaca la posibilidad de profundizar su formación como desarrollador de software y utilizarla para abordar un problema ambiental: “Aprendí sobre la gestión del riesgo y cómo podemos utilizar la tecnología para prevenirlo, mediante un sistema capaz de monitorear la información que envían diferentes sensores. Además, aprendí a trabajar en equipo , incorporar nuevas tecnologías, planificar e implementar ideas que permitan resolver problemas del mundo real a través del software”. Más allá de la escuela El recorrido de FireNova comenzó en el aula, pero pronto empezó a despertar interés fuera del colegio. En 2025, el equipo presentó la iniciativa en la Feria de Educación, Arte, Ciencia y Tecnología de la Ciudad de Buenos Aires. Y el salto internacional llegó este año, cuando Muñoz decidió postular el proyecto al Premio Zayed a la Sostenibilidad . La edición 2027 recibió 10.233 postulaciones de 177 países . La escuela de Villa Soldati fue seleccionada como una de las tres finalistas de las Américas en la categoría Escuelas Secundarias Globales . Por haber llegado a esta instancia, tiene garantizado un financiamiento de 25.000 dólares . Si resulta ganadora, el premio ascenderá a 150.000 dólares . El resultado se conocerá el 12 de enero de 2027 , durante una ceremonia en Abu Dabi. La organización cubre los gastos de viaje de un docente y dos estudiantes, pero la escuela está buscando recursos adicionales para que pueda participar todo el equipo. Si obtienen el premio mayor, la idea es avanzar durante el primer año en la fabricación y puesta en funcionamiento de diez dispositivos , para luego ampliar progresivamente la producción, explica Muñoz. La intención es llegar a zonas rurales vulnerables a los incendios y con menores recursos tecnológicos. “No somos una industria, somos una escuela con los recursos que tenemos”, señala el docente, y resalta que el desarrollo será de código abierto , para que pueda ser aprovechado por otras instituciones. “Mi deseo es que podamos ganar el premio y utilizar esos recursos para empezar a fabricar dispositivos FireNova, no solo para Argentina, sino para todo el mundo . Queremos contribuir a la gestión del riesgo e intervenir antes de que los incendios arrasen con nuestros ecosistemas ”, se entusiasma Maximiliano. Brenda suma otro objetivo: que la iniciativa contribuya a generar conciencia ambiental . “Me gustaría que FireNova siga creciendo, que podamos seguir mejorándolo y que las personas conozcan lo que ofrecemos. Porque, más allá de la prevención de incendios, también buscamos generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente. Queremos que la gente sepa qué provoca los incendios, cómo prevenirlos y por qué es importante proteger los ecosistemas ”. A pocas semanas de que egresen los estudiantes que le dieron el primer impulso al proyecto, Muñoz cree que uno de los principales logros tiene que ver con el impacto dentro de la propia escuela . “Lo que más me emociona es que FireNova sea un faro para los chicos que vienen. Que digan: ‘Mirá lo que lograron’, y que sepan que acá, en Soldati, también se pueden hacer grandes cosas ”.
’. Lo plantearon con mucha inocencia, pero a la vez con mucha creatividad”, recuerda Muñoz. La pregunta se transformó en





Comentários