Para una pequeña empresa, recibir un nuevo pedido o contrato suele ser motivo de entusiasmo. Un cliente confía en su trabajo y se abre una oportunidad para crecer. Cumplirlo, sin embargo, requiere comprar insumos, pagar sueldos y contar con recursos mientras llega el pago. Esa distancia entre una oportunidad y la posibilidad de aprovecharla merece un lugar en la discusión de MK4. El mercado de capitales cobra sentido cuando el ahorro y la inversión se convierten en financiamiento para las pymes. Tras su aprobación en general en la Comisión de Hacienda de la Cámara, el debate sobre la reforma se ha concentrado en la vivienda y los riesgos fiscales del Fonavi. Son asuntos relevantes. Pero ahora, también corresponde preguntarse cómo los recursos llegarán a las empresas de menor tamaño. El proyecto propone nuevas alternativas para que algunas compañías accedan a la bolsa o emitan deuda. Es un avance, aunque para muchas pymes esas opciones seguirán siendo lejanas. Su necesidad es más cotidiana: tener caja para operar. Por eso, la reforma debe considerar a las entidades que las financian y las condiciones que les permiten obtener recursos para hacerlo. Desde AFYS creemos que el financiamiento a través de facturas debe ocupar un lugar explícito en esa agenda. Una vez entregado un producto o prestado un servicio, la empresa todavía debe esperar el pago. El factoring permite anticipar ese cobro y seguir trabajando. A través de las entidades que financian esas facturas, la inversión puede llegar a negocios que difícilmente accederán por sí solos al mercado de capitales. Fortalecer ese canal requiere confianza. Si hay dudas sobre la venta que respalda una factura o sobre la posibilidad de cobrarla, financiarla se vuelve más riesgoso. Los efectos alcanzan también a quienes cumplen: mayores exigencias, menos alternativas y más dificultades para obtener liquidez. Una pyme formal termina pagando parte del costo de irregularidades ajenas. Por eso, prevenir el fraude también ayuda a desarrollar el mercado. La respuesta debe mejorar la información y permitir distinguir una operación legítima de una ficticia. Endurecer las condiciones para todos puede dejar fuera a empresas que necesitan financiamiento, sin resolver el problema de fondo. La seguridad de la factura debe facilitar el acceso de quienes hacen bien las cosas. En esa línea, AFYS propone la Trazabilidad 360, un registro que permita seguir la factura desde su origen hasta el pago y conocer los cambios que pueden afectar su cobro. La idea es dar mayor certeza a quienes aportan recursos y hacer más fácil financiar una factura legítima. Es una propuesta que debe acompañar la discusión sobre cómo acercar la inversión a las pymes. MK4 ofrece una oportunidad para fortalecer esa conexión. Su éxito debiera medirse también por cuántas pequeñas empresas acceden a financiamiento, a qué costo y con qué alternativas. Atraer capital es importante; conseguir que llegue a quienes pueden transformarlo en actividad y empleo es lo que le da valor. Una pyme que logra cumplir su pedido y seguir creciendo es también una señal de que la reforma está dando resultados. Por Enrique Tenorio, presidente de AFYS A.G.
Para una pequeña empresa, recibir un nuevo pedido o contrato suele ser motivo de entusiasmo. Un cliente confía en su tra




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