Adrián R. Huber Madrid, 1 nov (EFE).- El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se convirtió, de forma matemática y a falta de cuatro pruebas, en el campeón del mundo más joven de toda la historia de la Fórmula Uno, al acabar tercero este domingo el Gran Premio de Ciudad de México, el decimonoveno del año, que ganó el cuádruple campeón mundial neerlandés Max Verstappen (Red Bull). Antonelli, de 20 años, se proclamó el campeón más joven de todos los tiempos -mejorando en más de tres años el anterior récord, el del cuatro veces coronado alemán Sebastian Vettel- y en el tercer italiano, el primero desde que lo hiciese por última vez Alberto Ascari hace 73 años, en ganar el Mundial de Fórmula Uno. Lo hizo al acabar tercero una carrera en la que Verstappen, de 29, logró su victoria 74 en la F1, la tercera del año y la sexta en México, al ganar por delante del séptuple campeón mundial inglés Lewis Hamilton (Ferrari), que había salido desde la 'pole' y se conformó con ser segundo y firmar la vuelta rápida. Kimi, trigésimo sexto campeón, sucede en el historial del certamen al inglés Lando Norris (McLaren), que fue quinto este domingo, un puesto por detrás del otro Ferrari, el del monegasco Charles Leclerc. En una carrera loca -con una bandera roja y dos coches de seguridad- que el español Carlos Sainz (Williams) acabó decimoquinto y en la que su compatriota el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Aston Martin) se tuvo que retirar. El ídolo local, el mexicano Sergio Pérez (Cadillac) fue decimosexto en una carrera en la que el argentino Franco Colapinto (Alpine) cruzó octavo la meta, pero podría ganar una posición si el australiano Oscar Piastri (McLaren) -séptimo-, que está siendo investigado, resulta penalizado. A Antonelli -que llegó a México con 123 puntos de ventaja sobre su compañero, el inglés George Russell y con 124 respecto a Hamilton, por lo que le bastaba ser noveno para sentenciar matemáticamente el torneo este domingo. También le valía ser décimo, siempre y cuando Russell no ganase; o incluso no puntuar, si ni este último, ni Sir Lewis lograban el triunfo. Y dado que en las 18 carreras anteriores sólo dos veces había acabado por debajo del noveno, que había ganado la mitad de ellas y que, salvo en Azerbaiyán -donde fue quinto-, siempre subió al podio en el resto; sólo una auténtica tragedia evitaría que Kimi festejase este mismo domingo. Todo el revuelo en torno al joven astro boloñés relegó el sábado a un segundo plano la magistral actuación de Hamilton, que, al dominar la calificación, había elevado a 105 su propio récord histórico de ‘poles’ en la F1. Russell, que al acabar sexto este domingo bajó al cuarto puesto en el Mundial, acompañaba al séptuple campeón mundial -tercero ahora en la general- desde una primera fila que copaban los dos únicos pilotos que podían aplazar los festejos de Kimi. Cuarto en parrilla, al lado del otro Ferrari, el de Leclerc. Verstappen -que ascendió al segundo puesto en el certamen, tras una nueva lección de pilotaje que también quedó relegada a un segundo plano- había sido penalizado con un puesto en parrilla, por lo que tuvo que cederle la cuarta plaza de la formación a Kimi. El astro neerlandés salía quinto, en una tercera fila que completaba Norris, en una carrera que Sainz y Alonso afrontaron desde la decimoquinta y la decimoséptima plaza, respectivamente; y el ídolo local, desde la vigésima; con Colapinto apuntando a los puntos desde la undécima. La parrilla daba lugar a varias cábalas. Entre ellas, que si Antonelli no puntuaba y ganaba uno de los integrantes de la primera fila, el festejo del boloñés se retrasaría, al menos, una semana, cuando se vuelva a correr, en Brasil, en el paulista circuito de Interlagos. Pero también podía darse otra circunstancia: que los dos ingleses se tocasen en la primera curva y que, sin poder seguir en carrera, Kimi ya fuese campeón antes del final de la prueba. No sucedió nada de eso y, tal y como se esperaba, un muy emocionado Antonelli -en cuyo honor sonó el 'Nessum Dorma' del italiano Giacomo Puccini- festejó en la capital mexicana. Acompañado por toda su familia, admirado por los integrantes de su escudería y vitoreado por la apasionada afición mexicana. Los dos Mercedes salieron con prudencia, al contrario que los Ferrari, con Leclerc lanzándose a cuchillo contra su compañero, obteniendo rédito al salir y regresar a pista; y Verstappen aprovechando la coyuntura para colarse y ser segundo, en espera de la decisión de los comisarios, ya que el monegasco no podía devolverle la posición a Hamilton. Colapinto salió bien y era undécimo a las primeras de cambio; y la largada de ‘Checo’ fue aun mejor, ya que el bravo piloto tapatío avanzó seis puestos para colocarse decimocuarto, dos puestos por delante de Sainz. Poco antes del doble abandono -por "niveles anormales de presión en los sistemas de la unidad de potencia", según explicó la escudería de Silverstone en su canal de prensa, en el que está incluido Efe- de los Aston Martin. El séptimo del ovetense en lo que va de año. A Leclerc le cayó una sanción de cinco segundos que sirvió en su parada, en la 28 -en la que también entró Verstappen- una antes de que lo hiciese Hamilton. Norris paró en la 40 -cuatro después de que lo hiciese Sainz- y cuando lo hizo Antonelli, en la 44, el italiano era cuarto, en una carrera que lideraba Verstappen por delante de Leclerc y Hamilton. Poco después, se estrelló el finlandés Valtteri Bottas, compañero de ’Checo’ y paró Hamilton, al decretarse coche de seguridad. Pero, para (inicial) desgracia de Sir Lewis, instantes después se interrumpió la carrera, con bandera roja. Sin embargo, dirección de carrera confirmó que la posición de la resalida correspondía a la de una vuelta antes de ondear la bandera roja, por lo que ‘Mad Max’ afrontó la ‘nueva carrera’, a 24 vueltas, desde la ‘pole’, por delante de los Ferrari y de Antonelli, cuarto; que salió por delante de Norris, quinto, y de Russell. Colapinto era noveno; Sainz, decimosexto; y Pérez, decimonoveno. Todos con gomas blandas usadas, salvo el australiano Oscar Piastri (McLaren), séptimo, que reanudó prueba con el blando nuevo, al igual que Carlos. Verstappen salió y defendió bien, atacado por Hamilton, que había rebasado a Leclerc -que hizo un plano brutal antes de la primera curva-, al que poco después también superaba, en espectacular acción, Kimi: para situarse tercero. El astro neerlandés -revisado por si hubiese salido fuera de posición, algo que no había sucedido- no iba a dejar escapar la posibilidad de festejar su tercera victoria del año -la tercera en las últimas cuatro carreras- y acabó ampliando a 74 su tercera mejor marca histórica en la F1. Aunque antes de eso aún hubo otra re-salida, una vez retirado el coche de seguridad que había ingresado después de que el investigado Piastri sacase de pista el RB del debutante sueco-británico Arvid Lindblad. Verstappen arrancaba primero, por delante de Hamilton y Antonelli, con Leclerc cuarto. A falta de las últimas ocho vueltas, Norris y Russell eran quinto y sexto; y Colapinto, octavo, en espera de una posible sanción a Piastri. Esos puestos no se alteraron y al final Kimi se fotografió en un podio espectacular en el que entre los tres primeros de este domingo sumaban doce títulos. Russell se las prometía felices tras ganar la primera carrera del año, en Australia, y después de imponerse en el sprint de la segunda prueba, en China; pero Antonelli había sido segundo en Melbourne y logró su primera victoria en F1 en Shanghai; antes de convertirse, aún con 19 años, en el líder más joven de la historia tras ganar en Japón. Donde a su compañero le chafó la victoria un coche de seguridad. Kimi, algo 'fallón' en las salidas al principio de la temporada, fue evolucionando hasta convertirse en el gran campeón que ahora es, al tiempo que Russell -sobre el papel el principal aspirante- iba encadenando infortunios que acabaron derivando en pifias. Antonelli mantuvo la racha y, tras ganar en Miami (EEUU) lo hizo en Canadá, antes de lograr su quinta victoria seguida, en el icónico Gran Premio de Mónaco. Donde también se convirtió en el más joven de la historia en firmar un 'Grand Slam', al ganar desde la 'pole', liderando de principio a fin; y marcando la vuelta rápida. Después, ganó en otro de los monumentos de la F1, Spa-Francorchamps, el Gran Premio de Bélgica -que en los próximos años se alternará en el calendario con el de Barcelona-Cataluña- antes de firmar, para ganar desde la decimonovena plaza en Monza, una remontada histórica: la segunda más grande de la historia, tras la del norirlandés John Watson, que en 1983 se anotó el Gran Premio del Oeste de los Estados Unidos, en Long Beach (California). No sin suerte, se llevó la victoria en el recién estrenado Madring; sede del Gran Premio de España. Y siete días antes de coronarse matemáticamente ya estuvo a punto de hacerlo en Austin (Estados Unidos), donde firmó su noveno triunfo del año. Este domingo, aunque le valía ser noveno, el protegido del austriaco Toto Wolff, jefe de equipo de Mercedes y el otro gran triunfador de la temporada, arriesgó al final: para superar a Leclerc y rematar la faena con estilo. Subiendo al podio. Devolviéndole, con el titulo más joven de la historia, el orgullo a la afición automovilística de Italia. Días antes de que su escudería confirme en Brasil -y si no, en Las Vegas (EEUU)- un nuevo título de constructores. EFE
Adrián R. Huber Madrid, 1 nov (EFE).- El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se convirtió, de forma mate

Comentários