Ochos años estuvo a cargo de la conducción de Renovación Nacional (RN) el exsenador Carlos Larraín . Un periodo que, dice con su característica retórica, lo transformó en una especie de “sobreviviente de la guerra de Vietnam”. En ese mismo estilo irónico, directo y punzante abordó en el programa de streaming de La Tercera , Desde la Redacción , entrevistado por la editora general, Gloria Faúndez, y Rodrigo Álvarez, el complejo momento que atraviesa el gobierno de José Antonio Kast frente a la Acusación Constitucional (AC) anunciada por la oposición en contra del ministro de Justicia, Fernando Rabat -por el cambio de criterio para la concesión de rebaja de penas- y la posibilidad de que personeros del propio oficialismo pudieran apoyarla. La defensa de Larraín al Presidente y a Rabat en esta pasada es clara, y también el mensaje que envía al sector: “Si le vamos a crear una crisis de gabinete por parte de los propios beneficiados, porque muchos de los críticos forman parte de los partidos que están ya en el gobierno, quiere decir que no tenemos remedio. Van a echar abajo la coalición que sustenta el gobierno (...). Me recuerda una frase que pesqué hace poco de un tercero, no es mía: la izquierda se propone siempre destruir a la derecha, pero la derecha se autodestruye. Eso es lo que pasaría a mi juicio”. ¿Hasta dónde dura la lealtad oficialista cuando el propio Presidente ha dicho que quiere sostener al ministro Rabat en esta crisis? Este respaldo que le ha dado el Presidente al ministro Rabat es muy propio de su carácter. Él tiene una idea de la dignidad de la Presidencia y no está dispuesto a echar al trajín a sus ministros porque desde la trinchera opuesta los critiquen (...). Él lo respalda, ¿a un costo? evidentemente que sí, pero esa es su manera de ser, porque es muy leal y porque tiene la convicción perfectamente fundada de que el ministro Rabat no ha cometido ninguna ilegalidad y mucho menos alguna falta contra la Constitución. Ahora, que los partidos cultiven la lealtad, te lo digo por experiencia propia: no es la flor que mejor florece en ese invernadero. ¿Lo que le corresponde al oficialismo es respetar la decisión del Presidente y cerrar filas frente a la situación del ministro? Totalmente. Creo que o se está con el gobierno o no se está con el gobierno, (sino) pásense a la oposición. Hay algunos que son hoy día hipermoralistas. O sea, la madre Teresa de Calcuta es una alpargata vieja al frente de algunos de estos críticos. Bueno, si quieren ellos romper la coalición que sustenta al gobierno dense gusto, pero eso sí, saquen de los cargos que ocupan hoy día a todos sus representantes. Por ejemplo, en el caso de Renovación Nacional, quítenle el piso a José García, dense gusto, y a varios ministros y varios subsecretarios. (...) Fernando Rabat es un ministro profesional, ultra serio, no vamos a decir que es la Brigitte Bardot de la política, está claro que no, pero él está haciendo lo que su preparación profesional le dicta. Quiso abreviar, disminuir el recargo que tienen los tribunales (...). En el caso de Rabat, el propio Presidente dijo que hubo un error político. ¿Cree que no amerita perder el cargo? Creo que es muy exacto decir que hubo un error político, porque lo que ha ocurrido tiene consecuencias políticas, y las estamos viendo. Se encrespó el agua no digamos cuánto. El señor Bassa acusa al gobierno de ser parte de una red de pedófilos. A ese punto hemos llegado en el tono de la discusión (...). Para poder medir cuáles son las consecuencias hay que tener olfato político y el ministro no lo tuvo. ¿Qué ha dicho el Presidente? Yo registro la equivocación que se cometió, acepto los costos y respaldo al ministro porque no ha faltado a las leyes ni a la Constitución. Yo absorbo el castigo. El pobre José Antonio Kast está como (el boxeador) Arturo Godoy, que le aguantó 16 rounds no sé a cuál de los campeones del mundo. Es una decisión también política de José Antonio Kast... ¿Bien riesgosa también no? Muy riesgoso, porque le va a costar más puntos de popularidad. Pero él decidió, políticamente hablando, asumir el costo. ¿Qué le vamos a hacer? En el oficialismo hay gente tratando de desmarcarse. Algunos incluso han dicho que apoyarían una AC. ¿Qué le corresponde a una directiva oficialista en este caso? O tú estás con el gobierno o no estás con el gobierno, a las duras y a las maduras. Ahora, si hay personas con una mentalidad que están del centro a la derecha que no entienden que el gobierno de Kast está en muy serios aprietos externos, que el alza el petróleo, que el dólar disparado, las inversiones bajan, muchos factores que están tirándonos para abajo y que no son de creación de este gobierno. Si además le vamos a crear una crisis de gabinete por parte de los propios beneficiados, porque muchos de los críticos forman parte de los partidos que están ya en el gobierno, bueno, quiere decir que no tenemos remedio, van a echar abajo la coalición que sustenta el gobierno. Esto me recuerda una frase que pesqué hace poco de un tercero, no es mía: la izquierda se propone siempre destruir a la derecha, pero la derecha autodestruye. Eso es lo que pasaría a mi juicio. ¿Cree que lo que ocurra con la AC será un punto de inflexión para que el oficialismo pueda seguir unido? Creo que sí. Es un momento bastante crítico y me parece a mí que los que están con el gobierno tienen que decir ‘estoy o no estoy’. Recordamos a Shakespeare, to be or not to be. ¿Esta crisis se puede ir tensionando, desbordando más? Yo fui presidente de partido como ocho años, lo que me hace casi un sobreviviente de la guerra de Vietnam, para hacer un paralelo. El gobierno va a tener que enfrentar unas buenas semanas de desgaste muy duro, en que las tensiones van a aumentar, que la izquierda ahora montada en la yegua de la moralidad pristina, los mismos partidarios del aborto libre hoy día están protegiendo la niñez. Bueno, el gobierno va a tener un desgaste muy fuerte en las semanas que vienen y eso hay que saber que va a ser así. Si además termina esto en un quiebre del grupo que apoya al gobierno el costo verdaderamente sería muy alto. Pero yo no soy quién para medirlo. Tenemos un Presidente de la República que usa la autoridad con cordura, con moderación, con buen juicio, con apertura. ¿Cuánto va a poder aguantar José Antonio Kast? No lo sabemos.
Ochos años estuvo a cargo de la conducción de Renovación Nacional (RN) el exsenador Carlos Larraín . Un periodo que, dic





Comentários