Aunque la remoción del senador Pedro Araya (PPD) de la Comisión de Constitución del Senado no estaba en el “menú oficial” del encuentro, su situación fue un tema ineludible del almuerzo que sostuvo el ministro Claudio Alvarado (UDI) con el legislador de Antofagasta y su hermano, el diputado Jaime Araya (PPD indep.). Oficialmente, la cita fue agendada con el propósito de discutir la problemática de seguridad de la Segunda Región. Sin embargo, la mera invitación a comer en La Moneda era un claro gesto del ministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno hacia Araya. Según los trascendidos de la reunión, que se prolongó por casi dos horas y tuvo de fondo un plato de carne (ropa vieja) con porotos, arroz y ensaladas, Alvarado se comprometió con los hermanos Araya a agotar todos los esfuerzos para que el senador del norte sea reivindicado, lo que podría implicar, como exigencia, su regreso a la Comisión de Constitución. En caso contrario, el Ejecutivo daría luz verde para que el pacto administrativo sea desahuciado por un grupo de senadores oficialistas. Incluso, según admiten algunos senadores del oficialismo, el jefe de gabinete ya tomó el teléfono para tratar de convencer a otros senadores y comenzar a mover las piezas en favor de Araya. “Inaceptable” La semana pasada, el biministro era uno de los más molestos con la decisión de la bancada del Socialismo Democrático, que encabeza el senador Juan Luis Castro (PS), de quitarle el cupo y la presidencia de la Comisión de Constitución al parlamentario PPD. De hecho, fue el primero en reaccionar y el primero en deslizar que ello ponía en jaque el acuerdo de gobernabilidad que regula la alternancia en la presidencia y la vicepresidencia del Senado, así como en las comisiones legislativas. Esta mañana en Radio ADN, el biministro dijo que, si bien deben ser los senadores los que resuelvan si el acuerdo administrativo sigue en pie, se trata de un “tema en que el Ejecutivo observa” con inquietud. Incluso, reiteró que le parecía “inaceptable” que el Socialismo Democrático tomara represalias en contra de un senador opositor por tener disposición a dialogar con el Gobierno. Para Alvarado, aquel castigo marcaba un precedente que podía inhibir acercamientos de cualquier legislador opositor con La Moneda. “A mí lo que me parece inaceptable es de que a un senador, ante los problemas de seguridad que tiene el país, que se está tomando iniciativas legislativas, que construye un acuerdo transversal, lo castiguen por querer responder a las demandas de la ciudadanía. Eso a mí me parece que es una forma de operar en política que debe erradicarse completamente”, señaló en la emisora. “Me parece que es una muy mala manera, una muy mala forma política... A Pedro no lo sacan por casualidad, a Pedro Araya lo sacan porque hay directivas de partidos que creen de que al gobierno hay que negarle todo. Y el que vaya en contra de aquello tiene que tener sanciones”, recalcó. Estos mismos principios que Alvarado defendió públicamente también se los transmitió en privado a los hermanos Araya en el almuerzo realizado el lunes. En pacto de riesgo Con el respaldo del biministro y la clara decisión de un grupo importante del oficialismo de dejar caer el pacto de gobernabilidad, no solo se pondría en riesgo la presidencia del Senado que le correspondería asumir al senador Alfonso de Urresti (PS), en un cupo del Socialismo Democrático. Como acto derivado, si se cae el pacto, en teoría, se podría rehacer toda la distribución de las comisiones. No obstante, para que ocurra un terremoto de esa naturaleza, se deben cumplir al menos tres condiciones. Primero, que De Urresti pierda la presidencia a manos de otro senador. Segundo, que el ganador esté dispuesto a cambiar toda la composición de las comisiones, con todo el costo político que ello implica. Y tercero, que tenga al menos el respaldo de 26 votos en la sala que respalden una nueva distribución de comisiones. Un cambio tan brusco ni siquiera ocurrió en 2024, cuando se rompió el pacto administrativo. Los ajustes y rencillas al final solo se limitaron a la testera del Senado y a la Comisión de Hacienda. Derecha dividida El escenario, sin embargo, está en suspenso. En efecto, no todos en la derecha están de acuerdo en romper el pacto de gobernabilidad a partir del caso de Araya, aun cuando solidaricen con él y discrepen de la forma en que fue sacado de la Comisión de Constitución. Hoy, los principales aliados de De Urresti para respetar la alternancia acordada son precisamente los senadores Javier Macaya (UDI) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli), quienes están nominados como futuros presidentes del Senado en 2028 y 2029. Por otro lado, hay un grupo importante del oficialismo que tiene el pleno apoyo del ministro Alvarado para desahuciar el pacto administrativo. Con la derecha dividida y los votos en suspenso del Comité Unido (la otra bancada opositora, que reúne a la DC, el PC, el FA y la Frevs), perfectamente podría surgir una candidatura alternativa a De Urresti con la promesa de rediseñar toda la distribución de comisiones. Ante ese riesgo, incluso los senadores que son partidarios de respetar el pacto administrativo creen que la salida más simple es que el Socialismo Democrático revierta la remoción de Araya y lo restituya en Constitución.
Aunque la remoción del senador Pedro Araya (PPD) de la Comisión de Constitución del Senado no estaba en el “menú oficial




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