Un estudio realizado por académicos de Universidad de Las Américas reveló que las comunas ubicadas en la periferia de la Región Metropolitana y de otras grandes urbes del país concentran la mayor cantidad de “desiertos alimentarios” , sectores donde el acceso a alimentos saludables se ve dificultado por barreras urbanas, la desigualdad en el transporte y la distancia hacia puntos de venta de alto valor nutricional. La investigación, publicada en la revista científica internacional Epidemiologia , advierte que esta escasez estructural no solo condiciona la nutrición de las comunidades , sino que se relaciona con un aumento en los índices de enfermedades cardiovasculares, especialmente en personas mayores de 60 años. Desiertos alimentarios y su relación con la salud de tu corazón El trabajo, desarrollado en el marco del proyecto FONIS-ANID SA23I0032, combinó indicadores georreferenciados de accesibilidad comercial con registros oficiales del Programa de Salud Cardiovascular (PSCV) del Ministerio de Salud a nivel de zona censal. Para ello, los investigadores adaptaron la métrica internacional tradicional —que fija el límite de un desierto alimentario en 1,6 kilómetros— a un radio de 600 metros. Esta distancia representa los 15 minutos de caminata que estima la planificación urbana óptima para que una persona se desplace desde su hogar hasta almacenes, ferias libres o supermercados. “El análisis espacial aplicado en las tres mayores metrópolis de Chile (Gran Santiago, Gran Valparaíso y Gran Concepción), reveló que el impacto de los desiertos alimentarios sobre la salud del corazón varía drásticamente según el territorio”, explica Leslie Landaeta , directora del Doctorado en Bienestar Humano, Salud y Sociedad de Universidad de Las Américas y líder de la investigación, agregando que “el fenómeno está fuertemente marcado por el contexto geográfico y la segregación socio-espacial”. En la Región Metropolitana se identificó una significativa concentración de desiertos alimentarios en áreas periféricas como Puente Alto, La Pintana, San Bernardo, Maipú, La Granja, Renca y Cerrillos . En estas comunas, la pobreza y las deficiencias en la infraestructura urbana limitan severamente el acceso a una buena alimentación. Sin embargo, el estudio también detectó zonas céntricas y de mayores ingresos —como sectores de Providencia, La Reina, Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea — que califican como desiertos alimentarios, aunque en este caso la causa es la extrema lejanía de los comercios saludables, lo que obliga al uso exclusivo del automóvil. Se suma que, en el caso de la ciudad de Santiago, la influencia del entorno alimentarios sobre la salud del corazón no sigue un patrón lineal, sino que varía radicalmente de una comuna a otra debido a la extrema segregación socioespacial, la desigualdad en la red de transporte público y la dispar capacidad de atención en la infraestructura municipal de salud. Por otro lado, en la Región de Valparaíso, la verticalidad y las diferencias urbanas entre el plan y los cerros en comunas como Viña del Mar evidencian que los barrios ubicados en altura más alejados presentan mayores tasas de pacientes con riesgo cardiovascular. En contraste, en la Región del Biobío, las zonas catalogadas como desiertos alimentarios en sectores centrales y periurbanos registraron menores tasas de pacientes ingresados al programa oficial de salud, reflejando brechas en la detección y cobertura. Soluciones estructurales y nuevas estrategias para la salud pública Frente a este escenario, los autores de la investigación concluyen que mitigar las enfermedades cardiovasculares exige ir mucho más allá de la simple apertura de supermercados en zonas vulnerables. Los académicos recalcan que dicha medida no garantiza un cambio real en los hábitos de las familias si no se aborda de manera integral la asequibilidad de los productos, tiempos de transporte y la capacidad del sistema público de salud. Además, a partir de los resultados presentados, se establecen tres orientaciones estratégicas fundamentales para guiar la acción del Estado y los gobiernos locales: regulación y planificación urbana a medida, rediseño de la Atención Primaria y búsqueda activa de casos cardiovasculares directamente en las zonas clasificadas como desiertos alimentarios, y codiseño comunitario y gobernanza local.
Un estudio realizado por académicos de Universidad de Las Américas reveló que las comunas ubicadas en la periferia de la





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