Ángel Calvo Créteil (Francia), 2 nov (EFE).- El instituto Saint Exupéry de la ciudad de Créteil, donde empezaron las protestas de los estudiantes en septiembre, apareció este lunes bloqueado por un grupo de alumnos decididos a continuar el movimiento tras las vacaciones de otoño, pero también con muchos otros dubitativos sobre qué hacer a partir de ahora y una cierta inquietud por este curso. "La mayoría de los alumnos nos apoya", aseguró a EFE Kévin, un estudiante de 17 años, que formaba parte del grupo de alrededor de una quincena que desde antes del inicio oficial de las clases a las 8.00 de la mañana se había colocado delante de los torniquetes de entrada al centro. "Una pequeña minoría que no nos apoya porque les parece que esta lucha no la vamos a ganar nunca. Pero hay que ser optimista y creo que podemos ganar", añadió Kévin. También en torno a los torniquetes había varios de los responsables del instituto, incluido el director, aunque rehusaron hablar con la prensa, al igual que una representante de la Federación de los Consejo de Padres de Alumnos (FCPE, la principal de Francia), que se limitó a explicar que su objetivo es que los estudiantes que quisieran asistir a clase pudieran entrar. El Saint-Exupéry es un instituto de unos 1.500 alumnos, en su aplastante mayoría de familias de origen inmigrante del Magreb y del África subsahariana, ubicado en un barrio muy popular de Créteil, ciudad del antiguo cinturón industrial de París, a unos 15 kilómetros al este del centro de la capital. En el exterior de las verjas, decenas de alumnos se mantenían a la expectativa y algunos se decidían a atravesar el filtro de los huelguistas, sin incidentes particulares, pero bajo la mirada atenta de todos, y en particular de los cabecillas de la protesta. A pocos metros, Junior, un estudiante de 18 años indicó a EFE que él no participaba directamente en la protesta, que estaba observando lo que pasaba y que daba por hecho que por la mañana no iría a clase, pero tal vez sí por la tarde. Junior contó que desde el inicio del movimiento en su instituto (todo comenzó con una huelga de profesores el 17 de septiembre a la que se sumaron a continuación los estudiantes) se habían producido muchos bloqueos. Él, aclaró, había permanecido "ajeno a todo eso" y acudía sobre todo "para ver el ambiente". En cualquier caso, se mostró preocupado por las consecuencias para sus resultados escolares este curso por las clases que han perdido, y en primer lugar de cara a la simulación del examen selectividad que se organiza en diciembre: "Esto va a pesar al final del año", lamentó. Amel, otra estudiante que estaba observando junto a otras amigas, explicó que había acudido por la mañana con la intención de ir a clase, pero las cosas habían cambiado con el bloqueo. "Yo estoy de acuerdo con ellos -dijo señalando a los que lideraban la acción de protesta-. Me parece bien que se muestren las reivindicaciones", señaló Amel, que en cualquier caso no se mostró particularmente determinada respecto a las otras movilizaciones organizadas esta semana, y en particular a la huelga general del jueves. A pocos metros de allí, Aïcha, rodeada de amigas, reconocía a EFE que se había levantado con la idea de ir a clase, pero a la vista del bloqueo se quedaba fuera del centro, en espera de ver cómo se desarrollaban las cosas. Preguntada sobre si se iba a sumar a las próximas convocatorias de paro, Aïcha respondió que ella no forma parte de la dirección del movimiento, pero que en cualquier caso está de acuerdo y apoya las reivindicaciones: "Lo hacemos por nuestro futuro". Todos los alumnos consultados coincidían en que las concesiones hechas por el Gobierno para intentar poner fin a la protesta no son suficientes. Kévin insistió en que lo que quieren son unas mejores condiciones materiales en los institutos que "son bastante insalubres" y "están sucios", pero también una racionalización de los horarios, que en algunos casos se prolongan desde las 8.00 de la mañana hasta las 7.00 de la tarde, lo que supone una gran carga de trabajo. Según el Ministerio de Educación, únicamente 41 de los aproximadamente 3.700 institutos que hay en Francia habían estado bloqueados a primera hora de la mañana, lo que representa el 1 %. Una de las organizaciones de estudiantes, Les Lycéens, habían hecho un llamamiento para llevar a cabo bloqueos desde este lunes, mientras la Unión Sindical de Institutos (USL) y la Unión de Estudiantes han apostado por organizar acciones el martes y el jueves. EFE (vídeo)
Ángel Calvo Créteil (Francia), 2 nov (EFE).- El instituto Saint Exupéry de la ciudad de Créteil, don

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