Hace dos años armaba el borrador de mi segundo libro. Ya traía encima un primer intento, publicado en Amazon, escrito con inteligencia artificial. Y desde el principio, desde ese primer ejercicio, me puse una regla: el prompt tenía que ser una calca del tono que yo quería imprimirle al libro. No me interesaba que sonara a robot. Eso se notaba a kilómetros entonces y se nota más ahora. Me interesaba que sonara a mí. Eso me llevó a un proceso largo: clonar mi voz, revisar estilos, decidir qué elementos marcaban mi forma de escribir y cuáles sobraban. En la introducción dejé escrito, sin letra chiquita, que el libro se hizo con un editor y un ghostwriter de inteligencia artificial. Apunté también que los ghostwriters son una práctica permitida y común en las editoriales, y que si alguien quería ver mis prompts, yo los compartía sin problema. Te cuento esto por la discusión que abrió EL PAÍS con una novela y un detector. Y porque esa discusión no se queda en la literatura: mañana le puede tocar a tu equipo. ¿Qué dice en realidad un 99% de IA? Según la investigación de EL PAÍS, el detector Pangram clasificó como generado por IA el 99% del texto analizado de la novela Donde el agua trabaja , de David Silva Rojas. Ese número mide cuánto texto recibe la etiqueta de IA dentro del análisis. De la probabilidad de que alguien haya hecho trampa, no dice nada. De cuánto trabajo humano hubo detrás, tampoco. El propio artículo reconoce que detectar texto sintético no permite saber qué papel tuvo la persona. Pudo entregar notas que una máquina convirtió en prosa. Pudo reescribir a fondo una primera versión. Pudo delegar casi todo. Un porcentaje no distingue entre esos casos. ¿Un buen detector se puede equivocar? Epoch AI publicó el 15 de julio de 2026 una evaluación independiente: Pangram, en su versión 3.3.2, no marcó como IA ninguno de 495 pasajes escritos por humanos. Pero esa misma evaluación pone un techo de 0.54% a la tasa de error, con 90% de confianza, y revisó una versión anterior a la que se usó en el caso de la novela. Cero errores en una muestra describe esa muestra. Nada más. La ficha técnica de Pangram dice algo parecido con sus propias palabras: reconoce que un error puede causar daño reputacional y sufrimiento emocional a quien lo recibe. Cuando el fabricante te advierte del daño, yo le hago caso. Mi opinión: un detector sirve para abrir una pregunta. Cerrarla con un porcentaje es una mala decisión de gestión. Primero se pide el proceso Imagina que mañana el resultado de un detector llega a tu escritorio con el nombre de alguien de tu equipo. Esto haría yo, siguiendo la ruta metodológica del análisis que revisé. Guardar la versión exacta del detector, la fecha y el archivo analizado. Pedir los resultados completos por segmentos, no solo el número general. Y contrastar con el proceso: borradores sucesivos, historial de versiones, notas, esquemas, intercambios con editores o colegas, y la explicación de la propia persona sobre sus decisiones. Quien trabajó con IA y lo declaró no merece el mismo trato que quien lo ocultó. Yo lo declaré en la introducción de mi libro y habría podido enseñar cada prompt. Si tu equipo sabe que el proceso se puede mostrar, deja de esconderlo. Las reglas tienen que decir qué cuenta como usar IA Según EL PAÍS, las bases del premio exigían declarar que la obra no se había escrito, parcial o totalmente, con herramientas de IA, y preveían descalificar ante indicios o sospechas. Fíjate en la palabra parcialmente. Ahí cabe corregir una coma y también generar un capítulo entero. Lo digo por lo que viví con mis libros: un contenido hecho con inteligencia artificial no puede competir con uno del mismo tipo hecho sin ella. Sería injusto para ambos lados. Por eso los concursos tienen que contemplar obras hechas con IA y definir hasta dónde llega la intervención de la máquina en cada categoría. Tu empresa tiene el mismo problema, solo que sin jurado. Si nadie escribió qué usos son válidos, qué se declara y qué no, cualquier porcentaje se vuelve una acusación en busca de reglamento. Si quieres que tu equipo aprenda a usar la IA con criterio y con reglas claras, eso es justo lo que trabajo en mis conferencias sobre cómo hacer que la inteligencia artificial trabaje para ti , y también en cursos corporativos adaptados a cada equipo. El consejo no pedido de hoy: antes de que alguien de tu organización reciba su primer porcentaje de un detector, escribe qué usos de IA se permiten, cuáles se declaran y cuáles no. Y acuerda que ningún resultado se discute sin ver primero el proceso de quien escribió. ¿Tu organización ya definió dónde termina la ayuda de la IA y dónde empieza el trabajo que se firma con nombre propio?
Epoch AI publicó el 15 de julio de 2026 una evaluación independiente: Pangram, en su versión 3.3.2, no marcó como IA nin




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