Chile es un país de camarillas. No solo sus élites: el pituto, como explica la socióloga Emmanuelle Barozet , es una institución nacional. La meritocracia existe, pero en un ambiente que regularmente conspira contra ella. Cuesta que se impongan el mérito y la capacidad. Y, cuando lo logran, suelen jugar de visita. Hasta que encuentren camarilla y chiringuito, y así se adapten a la liga local. Por eso importa tanto el cartón, incluso más que aprender algo, pues sirve para justificar un favor. ¿Cuáles son las reglas de la liga local? Las “Santiago rules”, variable de las “London rules” del universo de Slow Horses . La primera es nunca criticar las reglas de la liga local. La segunda es siempre defender los intereses del chiringuito propio y a sus miembros (hoy por ti, mañana por mí). La tercera es nunca hacerse responsable de nada. Diluir la culpa, culpar a otros, hacerse la víctima y olvidarlo todo. Eso no es verdad, y si es verdad, no me acuerdo. Así operan los Ventura en Casa de campo , de Donoso, y así funcionan muchas cosas por acá. Una mano lava la otra, y las dos cubren tu… cara. Algo fundamental para mantener operativo un sistema basado en esas reglas es la inutilización del lenguaje. Los chilenos creemos en los intereses, no en las palabras. Las palabras, pensamos, solo sirven para esconder intereses. Por eso el país de abogados: nuestra concepción del lenguaje es litigiosa. Se usa como una pala o un martillo, sin pretensión alguna de verdad. Todo lo que dice un chileno, decía Raúl Ruiz , lo dice estrictamente entre comillas. Si Habermas, al morir, hubiera ido al infierno, habría terminado en Chile. Una de las primeras frases de Andrés Bello al llegar a nuestro país fue “el país prospera; el pueblo, aunque inmoral, es dócil”. Una de las últimas fue “escriba joven sin miedo, que en Chile nadie lee”. Por eso nuestra modernización, como destacaron Cousiño y Valenzuela, no la produjo la política sino la economía. La plata no miente. Esta semana tenemos dos escándalos emparentados en la liga local. El directorio del INDH defendiéndose a sí mismo, luego de ser acusado de politización y mal uso de sus facultades, y los directorios de las AFP defendiéndose a sí mismos luego de pérdidas millonarias en las inversiones de los fondos supuestamente más conservadores. En ambos casos están operando las Santiago rules frente a nuestros ojos. Veamos cómo. En el caso del INDH, Yerko Ljubetic fue parte del directorio anterior de la institución que le hizo la cama a Sergio Micco durante el estallido de 2019 por no jugar según las reglas. Micco, que se supone que era de centroizquierda, se negó a decir que en Chile había violaciones sistemáticas a los derechos humanos: la joya de la corona para quienes querían no solo derribar de la presidencia a Piñera, sino además meterlo preso (“está advertido”, decía un político que después casi lloró en su funeral). Y Ljubetic, a pesar de la historia que lo une con Micco –ambos fueron dirigentes estudiantiles DC que lucharon contra la dictadura–, lo dejó caer. Santiago rules. Cualquiera que lea las memorias de Micco ( Ocurrió en octubre ) sabe que el INDH es un chiringuito de izquierda absolutamente instrumentalizado y podrido. Sus propios miembros lo reventaron porque Micco no les dio en el gusto, y ahora pretenden hacerse los cuchos y las “vístimas”. Nadie asume ninguna responsabilidad en el desastre institucional, partiendo por Ljubetic. Pero la culpa es de la “ultraderecha”. En el caso de las AFP, si Chile fuera Japón estaríamos probablemente presenciando renuncias masivas en los directorios y entre altos ejecutivos, disculpas públicas y reverencias de rodillas. Pero, lejos de eso, el comunicado oficial es “aquí no ha pasado nada”. Como en el capítulo de Southpark sobre la crisis subprime (Villa Margarita), el dinero desaparece, pero es culpa de nadie. Es increíble el tono oligárquico de las administradoras. En vez de hablar y comportarse como campeones de la clase trabajadora que defienden los ahorros derivados de su trabajo y los hacen rendir como rinde el capital (el sueño de Piketty), casi que se ofenden cuando se les exige asumir responsabilidades. Santiago rules.
Las “Santiago rules”, variable de las “London rules” del universo de Slow Horses . La primera es nunca criticar las regl



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