Una modificación genética de apenas dos bases nitrogenadas sobre un genoma de 450 millones logró reducir en un 42% la incidencia de la enfermedad del fruto negro en plantas de cacao cultivadas en laboratorio. El avance, desarrollado por científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania ( Penn State ) tras décadas de investigación, ya cuenta con un acuerdo de licencia comercial con la empresa AgroNetica para llevar la nueva variedad tolerante a enfermedades a los productores de las principales regiones cacaoteras del mundo. El cacao, originario de la selva amazónica, evolucionó como un árbol de sotobosque bajo la cubierta de un dosel tropical. Hoy se cultiva en regiones de África , Asia y América Latina , a menudo en condiciones ambientales muy distintas a las de su hábitat natural. Esa vulnerabilidad lo expone a la enfermedad del fruto negro —provocada por un patógeno similar a un moho—, que por sí sola genera pérdidas estimadas en un 30% de la producción global, según los investigadores. “El cacao evolucionó en un entorno de selva tropical muy estable. Es una planta delicada en muchos sentidos. Los cambios en las lluvias, la temperatura y la humedad pueden afectar la producción , y algunos de esos cambios también pueden aumentar la presión de las enfermedades”, explicó Mark Guiltinan , profesor de botánica hortícola y biología molecular de plantas en Penn State, en declaraciones recogidas por la universidad. La edición genética desactivó un freno natural del sistema inmunitario del cacao En un estudio publicado en 2025 en la revista Plant Biotechnology Journal , el equipo liderado por Guiltinan y Siela Maximova , profesora de biotecnología vegetal en el mismo departamento, utilizó la herramienta de edición genética CRISPR para modificar un gen denominado TcNPR3. Este gen funciona como un freno natural del sistema inmunitario de la planta: al editarlo, los científicos activaron parcialmente la respuesta defensiva del cacao frente a infecciones posteriores. El procedimiento incluyó un paso adicional: tras introducir la edición deseada, los investigadores cruzaron las plantas para eliminar todo el material transgénico —el ADN foráneo asociado a la maquinaria de edición genética—, de modo que solo quedó el cambio genético beneficioso. El resultado es una planta que no se considera un organismo genéticamente modificado (OGM) , en consonancia con los marcos regulatorios de Estados Unidos y la Unión Europea , que tratan ciertos rasgos editados de forma similar a los obtenidos mediante mejoramiento convencional. El mejoramiento tradicional del cacao puede demorar décadas Uno de los factores que agrava la situación es la lentitud del mejoramiento genético convencional. Los árboles de cacao requieren aproximadamente tres años para madurar y producir semillas, por lo que desarrollar y evaluar nuevas variedades puede tomar décadas. Maximova advirtió que el cambio climático representa una amenaza particularmente grave porque las condiciones ambientales se transforman más rápido de lo que las plantas pueden adaptarse de forma natural. “ El clima está cambiando más rápido de lo que estos árboles pueden adaptarse naturalmente . Uno de nuestros objetivos es desarrollar herramientas que ayuden a los mejoradores a responder con mayor rapidez a esos desafíos”, afirmó la investigadora. AgroNetica llevará la tecnología al campo tras ensayos en Hawái y Puerto Rico Aunque los resultados de laboratorio son prometedores, las pruebas de campo están en curso. A través de colaboraciones con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), los investigadores evalúan el desempeño de las plantas editadas en condiciones reales de cultivo en Hawái y Puerto Rico . El siguiente eslabón es la empresa AgroNetica, que obtuvo la licencia comercial de las plantas portadoras de la mutación para tolerancia a enfermedades. La compañía planea probar, escalar y comercializar nuevas variedades de cacao con rasgos mejorados en los países productores. Entre sus líneas de desarrollo figuran también la resistencia al calor y la sequía, la reducción de la acumulación de cadmio, arquitecturas vegetales más compactas que faciliten la mecanización, la aceleración del tiempo hasta la primera cosecha y variedades de cacao sin cafeína . “Se necesitan millones de dólares y muchos años para llevar una nueva variedad de cultivo a los agricultores. Por eso las alianzas con empresas dispuestas a invertir en desarrollo, pruebas y despliegue son tan importantes ”, señaló Maximova. Los desafíos para el cacao no se resuelven de una sola vez Guiltinan y Maximova coincidieron en que la edición genómica y el mejoramiento acelerado serán herramientas cada vez más necesarias ante la presión ambiental creciente sobre el cacao. “Las enfermedades cambian. El clima cambia. Los desafíos que enfrentan los productores siguen en evolución”, afirmó Maximova. “No es algo que se resuelve una vez y se termina. Es un esfuerzo continuo para desarrollar mejores plantas y ofrecer nuevas opciones a los productores”. Para Guiltinan, el acuerdo de licencia va más allá de un hito comercial: es la prueba de que la investigación universitaria a largo plazo puede generar beneficios tangibles para la agricultura. “Si podemos ayudar a los productores a reducir pérdidas, mejorar la productividad y adaptarse más rápido a las condiciones cambiantes, esa es la medida definitiva de éxito”, concluyó.

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