SEÑOR DIRECTOR: El cuidado alternativo es una medida excepcional, decretada por un juez cuando un niño, niña o adolescente no puede permanecer con su familia de origen. Puede concretarse en una familia de acogida o en una residencia. Todos aspiramos a que más niños crezcan en familia y ejerzan ese derecho. La meta del gobierno de aumentar del 70% al 80% la proporción de niños en familias de acogida es correcta. La pregunta es si resulta viable alcanzarla en un solo año. El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 aumenta en 6,9% el gasto en niñez, pero reduce en 12% los recursos destinados al cuidado alternativo, una reducción de $22.000 millones. Para entender la magnitud esa rebaja es equivalente a pasar 2.500 niños de residencias a familias de acogida durante 2027: 8 veces los cerca de 300 casos logrados en lo que va del 2026. Ello supone una capacidad de acogimiento que el sistema aún no ha demostrado tener. Mientras tanto, entre el 50% y el 60% de las licitaciones residenciales quedan desiertas, en parte porque los aportes estatales no cubren los costos de atención. Así, un número importante de residencias continúa con sobrecupos. Fortalecer el cuidado familiar exige planificación y recursos, no recortes anticipados. Mientras no exista una oferta suficiente de familias de acogida, el Estado debe garantizar el financiamiento de las residencias y una oferta suficiente. El derecho a vivir en familia no puede resguardarse a costa de desproteger a los niños que hoy necesitan cuidado residencial. Cristián Alliende Presidente del directorio, María Ayuda Corporación Ignacio Concha Director ejecutivo, María Ayuda Corporación
SEÑOR DIRECTOR: El cuidado alternativo es una medida excepcional, decretada por un juez cuando un niño, niña o adolescen



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