“Cuando hablo de los que admiro hablo de mí. Yo frecuenté a muchos grandes y cada día los veo más grandes, como cuando fui creciendo y vi mejor que nunca a mi padre. Yo creo que nací con el arte. Desde muy chico ya comprendía sin que me lo explicaran” , dijo en alguna oportunidad Virgilio Expósito. El célebre pianista y compositor, referente de la generación del 40 que llevó al tango a su máxima expresión, murió el 25 de octubre e 1997 a los 73 años . Su obra, conformada por piezas memorables como el legendario Naranjo en Flor , sigue siendo venerada por todos los amantes del género. También es recordado por sus declaraciones polémicas a la hora de referirse a sus colegas. Había nacido el 3 de mayo de 1924 en la ciudad de Campana, como fruto del matrimonio de dos anarquistas: Manuel Juan Expósito , pastelero, poeta y autor de obras de teatro, y Rafaela del Giúdice Cafaro . Pero, a los pocos días de vida, se instaló con su familia en Zárate, donde creció. Con su hermano mayor, Homero, conformó desde su más tierna juventud una de las duplas más prolíficas dentro del tango canción. Primero se inclinó por el piano. Corría el año 1938 cuando compuso la música de Maquillaje , con letra de su hermano, que recién fue grabada en 1958 transformándose en un clásico. Aunque algunos aseguranque su primera obra fue Rodando , pieza de la misma época que luego sería interpretada por Libertad Lamarque en Radio Belgrano sin mucha repercusión. Con 16 años, en tanto, formó una orquesta típica junto con Homero y el baterista Tito Alberti. A los 18, formó parte de una orquesta de jazz. Ya con 21 decidió mudarse a la ciudad de Buenos Aires a probar suerte. Y, en poco tiempo, obtuvo el cargo de director de la orquesta de Radio Splendid. Desde entonces, no paró de generar éxitos. A fines de los 50, fue productor discográfico del cantante Billy Cafaro . Luego vivió ocho años en Brasil, donde trabajó para RCA Víctor . Y fue el creador de los sellos discográficos Azur y Pincén . Pero, sin lugar a dudas, su legado tiene que ver sobre todo con su trabajo como compositor. Fue el autor de piezas como Afuera con el sol (1978), Canción de amor a Colombia (1978), Como otras tantas veces (1978), El eco de nuestra soledad (1975), El momento (1940), Entre otras cosas (1965), La línea del destino (1983), Sólo cuando estás conmigo (1989), Tontos (1978). De todas formas, es muy difícil separar su obra de la de su hermano. Virgilio le puso música a letras escritas por Homero como Absurdo (1940), Barquitos de papel (1939), Batilana (1993), entre otros. El bolero Vete de mí (1936), compuesto por ambos, tuvo más de 400 versiones, entre ellas la del compositor y pianista cubano Bola de Nieve, que le valió la proyección internacional y el reconocimiento en Cuba. Tuvo una incursión en el cine como actor, en la película Funes, un gran amor , dirigida por Raúl de la Torre en 1993 y protagonizada por Graciela Borges y Gian María Volonté , donde interpretó un personaje parecido a su padre, quien había sido criado en el orfanato Casa de Niños Expósitos de donde recibió su apellido, pero que era músico y pianista al igual que él. En ese mismo film, además, colaboró con Charly García en la composición de la banda de sonido. En 1995, Virgilio recibió un Diploma al Mérito de los Premios Konex como uno de los cinco mejores Autores de Tango de la década en Argentina. “Se escribe sobre todo con imaginación. Yo nunca sé lo que va a pasar en los temas que escribo, empiezo a escribir y pueden pasar las cosas más inimaginables. Lo que es difícil es plantear un tema en forma clara, y resolverlo”, decía cuando le preguntaban sobre aquello que lo inspiraba a la hora de crear una pieza. Lo cierto es que algunas polémicas declaraciones le valieron el encono de muchos amantes del género. Sobre todo, aquellas que hacían referencia a Carlos Gardel. Por un lado, Virgilio afirmaba que parte de las composiciones del Zorzal Criollo ”habían sido creadas, en realidad, por el músico Alberto Castellanos” . Pero no tenía pruebas para demostrar su teoría, por lo que los gardelianos lo tuvieron en la mira. Como si esto fuera poco, también había puesto en duda la orientación sexual de Carlitos, al asegurar que nunca se le había conocido una novia. Algo que, para la época, era prácticamente una afrenta. Pero el Morocho del Abasto no fue el único blanco de sus críticas. En una oportunidad, también apuntó contra el español Joan Manuel Serrat por musicalizar la obra de otros poetas. “Hay que tener cuidado con eso, la poesía es un género que tiene su razón propia de existir. Es como un pájaro terminado, con plumaje y alas y que vuela sin necesidad de guitarra. Hasta te diría que la poesía ni siquiera debería ser leída en voz alta. Lo que Serrat hizo con el romancero de Antonio Machado, en realidad lo hizo el romancero, que ya de por sí es un canto. Pero cuando él se puso a cantar a Miguel Hernández , lo único que hace es traicionar al poeta y a su poesía, porque se sirve de ella sin comprenderla. Yo creo que antes de ponerle música hay que sentarse a pensar un ratito”, señaló al respecto. Y también criticó a los intérpretes de la música ciudadana de las últimas generaciones. “En el tango se diferencian dos épocas: una de formación y otra de deformación. Aquí comienza mi teoría. En la primera los De Caro, Maffia, Contursi, Manzi, fueron construyendo un altar, piedra por piedra, fue todo un proceso de enriquecimiento, una cultura de la canción que el pueblo conocía y también entendía. Hasta allí la cosa tenía un ordenamiento lógico. Las disciplinas estaban sometidas a los sabedores y el director era el director y el arreglador el arreglador. Después viene la otra época. Es cuando el cantor de tangos se convierte en vedette y comienza a pasar encima de los músicos, de las letras, del director y de todo. Aureolado y aturdido por su propia imagen, como Narciso, reniega de la poesía, deja de someterse, inventa poses, asume un papel de machieta y canta para él, no para la canción creada. De esta deformación se salvan pocos, uno es Edmundo Rivero ”, aseguró. También tuvo objeciones para los espectadores. “Peor, el público de tango se ha estancado. Y así festeja que el cantor siga pateando el suelo como hace cuarenta años, cuando pateaba el escenario porque los que estaban bailando no lo atendían. Entonces el cantor se engolosina y busca el aplauso en el final. Y no le importa que ese final sea bajo, cadencioso, como el de Mi noche triste. Él, igual, pega un alarido y gana un mal aplauso y siembra el desconcierto”, señaló. Virgilio murió en Buenos Aires, a raíz de un aneurisma de aorta abdominal. Una de sus hijas, Mónica , en acuerdo con sus tres hermanos, se ocupa de preservar el legado de toda la familia Expósito en la casa situada en San Martín 324 de Zárate donde creció su padre. Quizá, como una manera de compensarlo por el hecho de que ninguno de sus descendientes hubiera querido seguir sus pasos para dedicarse a la música.
“Cuando hablo de los que admiro hablo de mí. Yo frecuenté a muchos grandes y cada día los veo más grandes, como cuando f





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