“No somos parte de ningún acuerdo administrativo”, recordó la senadora Yasna Provoste (DC), jefa del Comité Unido, añadiendo otro condimento a la convulsionada situación de la Cámara Alta. Si bien el Senado había logrado una estabilidad en los primeros meses del actual período, con Paulina Núñez (RN) en la presidencia, la decisión de la otra bancada opositora –el Socialismo Democrático – de remover al senador Pedro Araya (PPD) de la Comisión de Constitución, debido a sus acercamientos con el Gobierno, provocó una escalada de tensiones. Incluso, en defensa de Araya, algunos en la derecha señalaron que su salida daba por muerto el acuerdo administrativo y de gobernabilidad del Senado, que regula la alternancia en comisiones y en la presidencia y la vicepresidencia de la institución. Ello amenazaba el turno que le correspondería asumir en la presidencia de la Cámara Alta al senador Alfonso de Urresti (PS), en marzo de 2027. Aunque los socialistas –entre ellos el mismo De Urresti, quien habló con Núñez y Javier Macaya (UDI)– desplegaron gestiones con el fin de poner paños fríos y amarrar los apoyos en la derecha, inevitablemente habrá incertidumbre hasta marzo, cuando termine el mandato de Núñez (RN). Sin embargo, el oficialismo está dividido entre quienes prefieren aferrarse a una estabilidad con el PS y quienes creen que se puede construir una nueva mayoría sin la izquierda, rehaciendo la distribución de las comisiones y de los cargos de la testera. Incluso se abrieron negociaciones para sondear fórmulas o nombres que podrían suceder a la actual presidenta de la Cámara Alta. Con un Araya dolido con su bancada, las fuerzas afines al gobierno podrían llegar, hipotéticamente, a 27 votos de los 50 escaños del Senado. Una de las fórmulas es que la UDI asuma la presidencia en 2027, Evópoli en 2028 y los Republicanos en 2029, marginando completamente a la oposición. A juicio del jefe de la bancada republicana, Renzo Trisotti , este caso le puso “una incertidumbre total a algo que estaba totalmente resuelto y zanjado”. “No es conveniente para nadie, ni mucho menos para la democracia chilena, pero tampoco para ningún gobierno, que haya inestabilidad en los acuerdos en el Congreso”, agregó el senador Vlado Mirosevic (liberal), quien confía en que predominarán las “cabezas frías”. No Revueltos y los que Sobran Con la derecha dividida y el apoyo del Socialismo Democrático (PS, PPD y Partido Liberal, también apodado como la bancada de los “Juntos, pero no Revueltos” ), De Urresti dependerá de la postura que adopten los 11 senadores del otro grupo opositor para poder llegar a la testera. Se trata precisamente del Comité Unido (apodado coloquialmente como “el Comité de los que Sobran” ), que reúne a la DC, al PC, al Frente Amplio, a la FREVS y a la independiente Fabiola Campillai . Esta bancada se conformó con un fin instrumental, luego de que sus integrantes se sintieran marginados del entendimiento que lideraron Paulina Núñez (RN) y Paulina Vodanovic (PS), plasmado finalmente en el actual acuerdo administrativo. Gracias al llamado “Pacto de las Paulinas”, Núñez fue elegida en la testera. Además, se estableció que el próximo año la presidencia del Senado recaería en un legislador del PS (De Urresti); luego, en 2028 pasaría a manos de la UDI (Macaya), y en 2029 a Evópoli ( Luciano Cruz-Coke ). Hoy, Macaya y Cruz-Coke son los principales aliados de De Urresti para recuperar el pacto de gobernabilidad, ya que, si el acuerdo se cae, nada garantiza que ellos tengan los votos cuando postulen a la presidencia. Reclamo pendiente El problema es que el piso de votos ya está mermado. De hecho, cuando Núñez fue elegida, solo 39 senadores se manifestaron a favor , dos se abstuvieron ( Vanessa Kaiser y Alejandro Kusanovic ) y 9 votaron en contra. Estos últimos eran en su gran mayoría los votos del Comité Unido, que con ese gesto marcaron su disidencia al pacto. A cinco meses de que tenga que renovarse la mesa directiva y en medio del actual clima de tensiones, la senadora Provoste adelantó que probablemente en el futuro voten “de la misma forma que lo hicimos en marzo de este año . No hemos sido parte de ningún acuerdo con la derecha”. La jefa de esta bancada multipartidista explicó que actualmente están subrepresentados en las comisiones, algo que “nosotros hemos reclamado permanentemente”. Consultada sobre si apoyarían la postulación de otra bancada a la presidencia del Senado, Provoste añadió que “siempre hemos mantenido el mejor de los diálogos, pero creo que aquí se tiene que respetar la proporcionalidad en la representación de los comités y, por lo tanto, después de eso estaremos dispuestos a conversar”. Herida reabierta Si bien la molestia que había en el Comité Unido se había enfriado, la actual polémica inesperadamente reabrió las heridas. En un intenso debate que se dio en la Sala este miércoles, el senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella , justificó por qué Araya aparecía con nombre y apellido en el acuerdo. Explicó que por ello fue aceptado, porque daba garantías a la derecha. Y, como ejemplo, dijo que si al senador Daniel Núñez (PC) “lo hubieran sugerido como presidente para la Comisión de Constitución, probablemente los partidos oficialistas habríamos dicho ‘no estamos de acuerdo’”. Al final intervino la senadora Claudia Pascual (PC). Precisó que no pretendía usar la palabra, pero decidió hacerlo al escuchar a Squella. A su juicio, sus declaraciones confirmaban que existió un veto en contra de su partido y de otras fuerzas. “Ahora me explico muchas cosas. Me explico por qué algunos no fuimos incluidos en las conversaciones”, dijo Pascual, reflotando un malestar no solo con quienes vetaron a ciertas fuerzas políticas, sino también con quienes aceptaron ese veto. Derecha dividida En la derecha, el escenario también está revuelto. Los senadores Andrés Longton (RN) y Squella (Republicano) desahuciaron el pacto administrativo y se declararon en libertad ante la próxima elección de la presidencia del Senado. Araya, además, fue respaldado en la Sala por otros cinco senadores afines al Gobierno: Vanessa Kaiser (libertaria), Enrique Lee (independiente RN), Rodolfo Carter (indep. republicano), Matías Walker (independiente asociado a Evópoli) y Manuel José Ossandón (RN). No obstante, a pesar de la molestia en el oficialismo, que es compartida por el ministro del Interior, Claudio Alvarado , no todos en la derecha están de acuerdo con poner en jaque el pacto de gobernabilidad. De hecho, la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), tomó con cautela la escalada de declaraciones. “Esto no vulnera el acuerdo administrativo... Fue sin nombre y apellido el acuerdo”. La bancada de la UDI también acordó en el almuerzo del martes no mezclar la remoción de Araya con el pacto administrativo. “Nosotros no nos metemos en esta discusión que existe hoy día en la oposición”, señaló el senador y jefe de bancada de la UDI, Gustavo Sanhueza .
“No somos parte de ningún acuerdo administrativo”, recordó la senadora Yasna Provoste (DC), jefa del Comité Unido, añadi



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