MARTES, 3 de noviembre de 2026 (HealthDay News) -- No siempre es fácil llegar al diagnóstico correcto. Algunas enfermedades evolucionan lentamente, otras presentan síntomas poco específicos y muchas pueden confundirse con otras afecciones. El caso de la actriz Christina Applegate, a quien inicialmente le diagnosticaron erróneamente esclerosis múltiple (EM), recuerda que incluso a los médicos les puede resultar difícil encontrar la respuesta correcta. Cualquier persona, con cualquier enfermedad, puede recibir un diagnóstico equivocado. ¿Qué tan frecuentes son los errores diagnósticos? Un error diagnóstico significa que el médico no acertó a la primera: quizá no detectó la enfermedad, hizo un diagnóstico incorrecto o tardó demasiado en identificarla. Ocurre con más frecuencia de lo que se podría pensar, especialmente cuando distintas enfermedades comparten síntomas. · Cada año, alrededor de 1 de cada 20 adultos estadounidenses experimenta 1 error diagnóstico en la atención ambulatoria. Esto equivale a unos 12 millones de personas. · Una estimación anterior indica que aproximadamente 1 de cada 10 diagnósticos probablemente sea incorrecto. Según los expertos, la mayoría de las personas experimentarán al menos un error diagnóstico a lo largo de su vida. · Las tasas de error son similares en distintos ámbitos: alrededor del 6 % en atención primaria, el 6 % en los servicios de urgencias y el 8 % en estudios de autopsias hospitalarias. · Un análisis calculó que, cada año, entre 550.000 y 800.000 estadounidenses mueren o sufren una discapacidad permanente debido a errores diagnósticos. Es importante poner estas cifras en contexto. Con más de 1.000 millones de consultas médicas al año en Estados Unidos, el riesgo de sufrir un daño grave por un diagnóstico equivocado en una consulta determinada está por debajo del 0,1 %. Los investigadores responsables de estas estimaciones subrayan que los pacientes no deben alarmarse ni perder la confianza en sus profesionales sanitarios. ¿Qué enfermedades suelen pasar inadvertidas con mayor frecuencia? La mayoría de los errores diagnósticos afectan a enfermedades frecuentes, no a enfermedades raras. Entre ellas figuran las infecciones, las enfermedades cardíacas y vasculares y el cáncer. Algunas afecciones tienen más probabilidades de causar daños graves si no se diagnostican correctamente: el accidente cerebrovascular, la sepsis, la neumonía, los coágulos sanguíneos (tromboembolia venosa) y el cáncer de pulmón. Los cánceres se encuentran entre las enfermedades cuyo diagnóstico se pasa por alto o se retrasa con mayor frecuencia, especialmente los de colon y recto, pulmón, mama, próstata y vejiga. El infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la sepsis, la embolia pulmonar y la hemorragia cerebral también figuran en esta lista. En atención primaria, las enfermedades que más solían pasar inadvertidas eran la neumonía y el empeoramiento de la insuficiencia cardíaca. Aun así, entre ambas representaban menos del 13 % de los errores, ya que estaban implicadas muchas otras enfermedades. En mi práctica clínica, he observado algunos ejemplos habituales de enfermedades confundidas con otras: · Un cáncer de colon atribuido a hemorroides. · Un trastorno bipolar diagnosticado como depresión. · Un tumor pulmonar interpretado como neumonía en una radiografía de tórax. · Sangre en la orina atribuida a una infección urinaria cuando la causa es un cáncer de vejiga. · Un síntoma nuevo atribuido a una enfermedad crónica preexistente. Por ejemplo, la tos y la pérdida de peso pueden atribuirse a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica cuando, en realidad, la causa es un cáncer de pulmón. Esclerosis múltiple: un ejemplo de errores diagnósticos en ambos sentidos La EM es un buen ejemplo de cómo un diagnóstico puede ser erróneo de más de una manera. · Diagnosticarla cuando no existe: una revisión que reunió estudios de todo el mundo reveló que aproximadamente el 15 % de las personas diagnosticadas de EM en realidad no tenían la enfermedad. Los errores tardaron en corregirse desde unos pocos meses hasta casi 16 años. Las mujeres tenían aproximadamente el doble de probabilidades que los hombres de recibir un diagnóstico erróneo de EM. · No diagnosticarla cuando sí existe: la EM también puede pasar inadvertida al principio. En esos casos, llegar al diagnóstico correcto llevó una media de unos 17 meses. · Enfermedades que se confunden con la EM: las más frecuentes son la migraña, la fibromialgia, los síntomas inespecíficos acompañados de un hallazgo anormal en una resonancia magnética (RM), los trastornos neurológicos funcionales y el trastorno del espectro de la neuromielitis óptica (TENMO). Aproximadamente un tercio de los pacientes diagnosticados erróneamente sufrió daños, a menudo por recibir medicamentos para la EM que no necesitaban. ¿Por qué se producen los errores diagnósticos? Los errores diagnósticos suelen deberse a una combinación de problemas, no a un solo fallo: · Errores de razonamiento: el más frecuente consiste en no considerar desde el principio el diagnóstico correcto. Otro es el «cierre prematuro», que ocurre cuando se llega a una conclusión demasiado pronto. · Síntomas atípicos o poco específicos: los errores son más probables cuando los síntomas son inusuales o no parecen guardar relación con la enfermedad real. · Problemas con las pruebas y el seguimiento: incluyen pruebas que nunca se solicitan, resultados interpretados incorrectamente y resultados anormales a los que no se hace seguimiento. · Presiones del sistema: la falta de tiempo, las cargas de trabajo elevadas, la mala comunicación y las historias clínicas electrónicas mal diseñadas también contribuyen. · Limitaciones de las pruebas: un resultado normal no siempre descarta una enfermedad. Un bulto en la mama puede ser canceroso aunque la mamografía sea normal. Cómo participar activamente en tu atención médica · Lleva un registro de tus síntomas: cuándo comenzaron, cómo han cambiado y cómo has respondido al tratamiento. · Pregunta cómo se llegó al diagnóstico. Por ejemplo: «¿Qué otra cosa podría ser?» y «¿Qué le haría reconsiderar este diagnóstico?». · Haz seguimiento de los resultados de las pruebas. No des por hecho que la ausencia de noticias significa que todo está bien. · Menciona los síntomas que no encajen con el diagnóstico, aunque parezcan no estar relacionados. · Considera pedir una segunda opinión si los síntomas no coinciden con el diagnóstico, el tratamiento no ayuda o la enfermedad es grave o poco frecuente. Pregunta si pueden volver a revisar tus imágenes médicas o preparaciones anatomopatológicas. · Acude acompañado a las consultas para que otra persona te ayude a recordar lo que se habló. ¿Qué debes hacer si los síntomas empeoran? Informa cuanto antes a tu médico si aparecen síntomas nuevos o empeoran los existentes. Pregunta si conviene realizar más pruebas, consultar a un especialista o revisar de nuevo tu caso. Busca atención urgente de inmediato ante signos de alarma como debilidad repentina, entumecimiento, dificultad para hablar, dolor torácico, dolor de cabeza intenso o fiebre acompañada de confusión. No suspendas ni cambies por tu cuenta los medicamentos recetados mientras buscas otra opinión. Haz cualquier cambio de acuerdo con tu equipo médico. Colaborar con tu equipo sanitario Anota tus preguntas antes de cada consulta y explica con franqueza cómo afectan los síntomas a tu vida diaria. Un buen diagnóstico combina tu experiencia con una evaluación médica cuidadosa. Hacer preguntas y pedir que se revise de nuevo tu caso forma parte de recibir una atención adecuada, no es una señal de desconfianza. Más información La AARP ofrece más información sobre los diagnósticos que los médicos pasan por alto con mayor frecuencia. FUENTES: Multiple Sclerosis Journal, 8 de septiembre de 2024; Nature Reviews Neurology, 11 de agosto de 2017; Neurology, 1 de enero de 2019; The New England Journal of Medicine, 24 de diciembre de 2015; Journal of the American Medical Association, 27 de enero de 2023; Journal of the American Medical Association, 26 de julio de 2023; Journal of International Medical Research, 21 de agosto de 2023; Neurology, 27 de septiembre de 2016; JAMA Internal Medicine, 25 de marzo de 2013; BMJ Quality & Safety, 19 de enero de 2024.
La mayoría de los errores diagnósticos afectan a enfermedades frecuentes, no a enfermedades raras. Entre ellas figuran l




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