Una actualización publicada el 23 de octubre por Psychology Today recuperó investigaciones sobre la relación entre edad y bienestar. Esos trabajos indican que la felicidad promedio tiende a descender en la mediana edad y a recuperarse más adelante , con un punto bajo situado cerca de los 50 años. El hallazgo describe tendencias de grupos de población y no permite anticipar el recorrido de cada persona. El economista David Blanchflower analizó datos de 145 países y encontró una curva con forma de U en mediciones de bienestar subjetivo, es decir, en las evaluaciones que las personas realizan sobre su propia vida. El estudio, publicado en la Journal of Population Economics , incluyó muestras de personas menores de 70 años y consideró variables como educación, estado civil y situación laboral. La nota de Psychology Today retomó esa investigación para situar el descenso dentro de una etapa en la que pueden coincidir exigencias laborales, familiares y cotidianas. El artículo advierte que los resultados no identifican una causa única ni convierten la edad en una explicación suficiente de la experiencia personal. Los datos más recientes, sin embargo, obligan a leer ese patrón con cautela. Un informe del National Bureau of Economic Research (NBER) informó que el deterioro de la salud mental entre los jóvenes modificó la relación histórica entre edad y malestar en algunos relevamientos. La actualización del debate permite diferenciar los estudios sobre satisfacción vital de aquellos que miden problemas de salud mental. El análisis en 145 países ubicó el punto más bajo cerca de los 50 años La investigación de Blanchflower, publicada en la Journal of Population Economics en 2021, examinó la relación entre edad y bienestar subjetivo en 145 países, de los cuales 109 estaban en desarrollo. El análisis identificó una curva de U: niveles más altos en etapas tempranas, un descenso hacia la mitad de la vida y una recuperación posterior. El punto más bajo se ubicó alrededor de los 50 años en países desarrollados y en países en desarrollo, de acuerdo con el trabajo académico. La regularidad también apareció en el análisis de países africanos. El estudio no fija una edad exacta ni establece un recorrido emocional idéntico para toda la población. Los resultados tampoco sostienen que la madurez implique necesariamente una crisis. El estudio describe una asociación entre edad y respuestas sobre satisfacción vital dentro de las muestras analizadas. Las circunstancias personales, familiares, laborales y sociales pueden incidir en el bienestar de maneras que ese patrón general no explica. Los datos recientes alertan sobre el bienestar mental de los jóvenes El informe de 2024 del National Bureau of Economic Research, elaborado por David Blanchflower, Alex Bryson y Xiaowei Xu , revisó el cambio en la relación entre edad y malestar. Sus autores indicaron que el empeoramiento de la salud mental de los jóvenes alteró la curva histórica de malestar, que antes solía alcanzar su mayor nivel en la mediana edad. La investigación utilizó datos de Estados Unidos y el Reino Unido, además de examinar indicadores de 34 países durante el período 2020-2024. El informe señala que, desde alrededor de 2011, el malestar mostró una asociación descendente con la edad en algunos conjuntos de datos. La pandemia de COVID-19 agravó esas tendencias en el Reino Unido, según el documento. Los nuevos resultados obligan a distinguir entre satisfacción vital, felicidad y malestar psicológico, ya que no necesariamente siguen la misma evolución con el paso de los años. Según el informe del National Bureau of Economic Research, los patrones asociados con cada etapa de la vida pueden variar según el indicador analizado, la población estudiada y el período considerado. El propio Blanchflower confirmó la desaparición de la curva en un nuevo estudio revisado por pares El informe de 2024 del NBER tuvo una continuidad: en agosto de 2025, Blanchflower, Bryson y Xu publicaron una versión revisada y ampliada en la revista PLOS ONE , titulada “The declining mental health of the young and the global disappearance of the unhappiness hump shape in age”. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que recoge estos hallazgos, el propio Blanchflower admitió su sorpresa al actualizar los datos: esperaba confirmar el patrón clásico y en cambio encontró que, a partir de 2019, son los jóvenes quienes expresan el mayor nivel de malestar. El nuevo análisis amplió la base de datos original: sumó más de 10 millones de respuestas de adultos en Estados Unidos recogidas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) entre 1993 y 2024, el panel británico UK Household Longitudinal Study, que siguió a 40.000 hogares entre 2009 y 2023, y casi dos millones de respuestas del proyecto Global Minds en 44 países entre 2020 y 2025. En ese último conjunto internacional, el 13,4% de los encuestados menores de 25 años superó el umbral de distrés definido por el proyecto, frente a un 5,6% en el total de la muestra. Blanchflower y Bryson extendieron además el hallazgo a Europa Occidental en otro documento de trabajo del NBER publicado en junio de 2025, “Life Satisfaction in Western Europe and the Gradual Vanishing of the U-shape in Age”, que describe una desaparición gradual del patrón también en ese continente. El debate académico sobre la vigencia de la curva en U no está cerrado No todos los especialistas coinciden en que el patrón haya desaparecido. Un artículo publicado en el National Institute Economic Review , firmado por el propio Blanchflower junto a Carol Graham y otros coautores, responde a críticas metodológicas del sociólogo David Bartram y defiende que la curva en U sigue vigente: según ese trabajo, existen 618 estudios publicados que encuentran curvas en U en 145 países, frente a un puñado que no las halla. Los autores citan además evidencia de medidas objetivas, como muertes por desesperación, depresión, estrés y dolor físico, que resultarían más graves en la mediana edad. Un análisis independiente basado en el World Happiness Report , elaborado por la investigadora Hannah Ritchie , encontró que el patrón varía según la región del mundo. Los mayores de 60 años resultaron más felices que los jóvenes, principalmente en países de habla inglesa, como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, además de algunos países nórdicos. En el resto del mundo, incluidos Grecia y Croacia, ocurre lo contrario: los jóvenes reportan niveles de satisfacción más altos que los adultos mayores, y la clásica forma de U casi no se manifiesta en los datos. Los especialistas coinciden en que separar los efectos de la edad, el período histórico y la generación a la que pertenece cada encuestado sigue siendo un desafío metodológico sin resolver en este campo de estudio.
Una actualización publicada el 23 de octubre por Psychology Today recuperó investigaciones sobre la relación entre edad



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