Las últimas horas del ministro de Justicia Fernando Rabat han sido frenéticas. Su decisión de haber cambiado el criterio para acceder a la rebaja de penas a condenados por delitos sexuales contra menores lo hundió en una crisis política que cada día se pone peor. La paz que solía rondar su cartera se transformó en tensión. Tanto en La Moneda como el propio equipo de Rabat saben que el abogado está caminando por la cuerda floja. Rabat, abogado litigante por décadas y experto en litigios civiles, ha tenido que enfrentar uno de los porrazos más grande su carrera. Esta vez no ha sido por algún revés en la corte, sino que por un error político. Con el fantasma de la jurisprudencia reiterada y mayoritaria de la Segunda Sala de la Corte Suprema a sus espaldas, Rabat resolvió la disyuntiva de las rebajas de condenas por delitos sexuales desde una óptica netamente jurídica y, sin prever sus consecuencias, desató una bomba de tiempo que explotó la semana pasada cuando el asunto lo destapó el medio Interferencia. El problema más difícil es que Rabat, de perfil técnico, se vio obligado a entrar a las pantanosas arenas de la política para intentar defenderse y permanecer en su cargo. En esa cancha pocas veces sirve la doctrina, la jurisprudencia, o cierta interpretación jurídica. En la arena política los códigos cambian y, por esa misma razón, el escenario para Rabat es adverso. Su prueba de fuego tiene fecha y hora: miércoles a las 15.00 horas en sala de la Cámara . Hasta allá tendrá que llegar el ministro para exponer ante los diputados y escuchar la intervención de las bancadas. Ahí tendrá que rendir examen ante diputados que llegarán con artillería para cuestionar la reducción de condenas a personas que estaban en la cárcel cumpliendo penas por delitos especialmente sensibles. Este martes, Rabat luego de sostener reuniones en La Moneda y enfrentar a la prensa en una vocería, volvió al ministerio para coordinar a su equipo y preparar su exposición. Para eso convocó a jefes de división y a su equipo más cercano a una reunión ampliada a las 12.00, en la que abordó punto por punto los flancos que deberán enfrentar. El objetivo es que los asesores -sobre todo los de la División de Reinserción Social- hagan el levantamiento de información para que Rabat tenga los insumos para sortear con éxito a los diputados. El aspecto comunicacional es otro asunto que también ha tenido que abordar. Para eso Rabat ha recibido apoyo desde la Secom y el objetivo es sostener un relato alejado de los tecnicismos jurídicos. En La Moneda saben que Rabat pende de un hilo y que ahora depende de él que la crisis no crezca. De hecho en el comité político hubo ministros que manifestaron que una salida pragmática era sacar al titular de Justicia, pero fue el propio Presidente José Antonio Kast quien intervino para descartar esa opción y confirmar el blindaje que ha desplegado estos días. El problema es que varios de los integrantes del comité político han recibido los mensajes de dirigentes y parlamentarios del oficialismo. Estas voces han notificado que la línea de crédito de Rabat se está agotando. Las señales que vienen desde la derecha es que mañana los parlamentarios oficialistas estarán atentos a la exposición de Rabat, pero que todo dependerá de su desempeño en la sala. Desfonde oficialista Ni siquiera en los peores momentos de desempeño de las exministras Mara Sedini y Trinidad Steinert , hubo un coro de parlamentarios oficialistas que de forma tan decidida pidieran su salida como hoy sí lo están haciendo con Rabat. Este lunes, de hecho, la senadora María José Gatica (RN) hizo ver a los ministros del comité político de La Moneda que consideraba que la renuncia del titular de Justicia era “lo mínimo” que se debía hacer. El senador Rojo Edwards , del mismo comité, dijo este lunes en Radio Infinita que “la magnitud del error es tan grande que creo que el ministro no debiese seguir y ojalá que él pueda renunciar para hacerle la vida más fácil al sector y al Presidente”. Esta mañana, dos diputados oficialistas se sumaron a esa exigencia. Omar Sabat , independiente integrante de la bancada UDI, dijo que “el ministro Rabat tiene que dar un paso al costado porque esto está perjudicando al gobierno en general. Él tiene que dejar el ministerio, porque esto es un error garrafal. No hay que olvidar que hay niños y jóvenes involucrados, y hay que protegerlos”. Por su parte, la diputada Claudia Mora , de la bancada de Renovación Nacional, planteó que “la permanencia del ministro Rabat es insostenible. La credibilidad del gobierno está en juego y la magnitud del error no deja otra alternativa. El resguardo de niños tiene que ser un sello incuestionable, y eso ya se manchó, por lo que el ministro debe dar un paso al costado”.
Las últimas horas del ministro de Justicia Fernando Rabat han sido frenéticas. Su decisión de haber cambiado el criterio




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