Este martes los presidentes de los partidos de Chile Vamos (UDI, RN y Evópoli) llegaron intranquilos a La Moneda. En reunión con el biministro Claudio Alvarado (Interior y Segegob), cuestionaron el manejo del gobierno en la crisis desatada por la rebaja de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad y coincidieron que se trataba del peor momento de la administración del Presidente José Antonio Kast. Alvarado -quien escuchó con atención las intervenciones de los tres timoneles Guillermo Ramírez (UDI), Andrea Balladares (RN) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli)- pidió calma. “Estamos trabajando un nuevo diseño político”, explicó el titular de Interior, adelantando que están conscientes del problema político que enfrentan y que están viendo fórmulas para hacer cambios en el equipo ministerial. A la cita, también se sumó más tarde el subsecretario de la Segegob, Gonzalo Arenas . Si bien, Alvarado no lo transmitió directamente, quienes supieron de la cita, entendieron que el nuevo diseño significaría la salida del ministro de Justicia, Fernando Rabat , quien pese a los cuestionamientos transversales por su rol en la crisis de los decretos, ya en más de una ocasión ha recibido el respaldo público de Kast. “La responsabilidad política, no de derecho, la asumí yo, porque soy el Presidente de la República”, reiteró este martes el Mandatario desde Roma. Lo cierto es que la presión por una cirugía mayor en el gabinete se arrastra hace semanas en los partidos y había sido motivo de conversación entre los timoneles con algunos ministros del comité político e incluso el propio Kast. De acuerdo publicó La Tercera hace unos días, el Presidente y su comité político han estado trabajado en un diseño político para el segundo tiempo de gobierno. Sin embargo, en ese esquema no estaba sobre la mesa la crisis por Rabat. Ahora, agregan en el sector, el escenario cambió y hay una presión mayor por cambios. En las colectividades el diagnóstico es claro: el diseño que se planteó para el primer año de gobierno está agotado y el actual momento de la administración -con una aprobación en las encuestas constantemente a la baja y una fuerte crisis económica y de empleo- requiere modificaciones urgentes. Y aunque inicialmente, la decisión era realizar el ajuste durante diciembre u enero pensando en empezar el segundo año de gobierno con nuevos aires -Kast incluso apostaba por retrasarlo hasta marzo-, la crisis Rabat terminó en una mayor presión para un ajuste. P or lo mismo, Alvarado y Arenas fueron claros en sincerar que ellos también consideran que se requieren cambios, aunque no precisaron fecha y recalcaron que es atribución presidencial. Para ello, en los partidos explican que una de las claves que se han conversado es el timing que tenga la acusación constitucional que la oposición presentará contra el titular de Justicia, lo que se espera sea a más tardar la próxima semana. Pero no solo eso, sino que también persuadir al Presidente Kast de hacer un ajuste. Hasta ahora, el Mandatario no quiere hacer cambios y ha puesto su capital político para apoyar a Rabat. El Jefe de Estado ha apostado por implementar algunas modificaciones menores para ganar tiempo y reducir la presión de los partidos. Entre ellas, la llegada de Arenas al gobierno y el nuevo modelo de vocerías. Lo cierto es que, pese a la presión de los partidos y las señales que han transmitido sus propios ministros, Kast no está convencido de la necesidad de hacer un cambio de gabinete. Por el contrario, quienes han conversado con el Mandatario aseguran que su postura es tajante. La preocupación en las colectividades -y que es compartida en La Moneda- es que el libelo pueda significar un quiebre mayor en el sector, considerando la apertura de algunos diputados como Hotuiti Teao (Ind.-UDI) para apoyar el texto. Por lo mismo, en los últimos días en Palacio han estado abocados en intentar ordenar a los parlamentarios, pero los presidentes de partido han sido claros con que hoy no pueden garantizar que haya descuelgues. Una vez ingresada la acusación esperan que empiece a correr la cuenta regresiva para el nuevo ajuste en el gabinete, en el que se espera la salida de Rabat junto a la de otros ministros sectoriales. Así, por el momento, en La Moneda descartan que se esté preparando un ajuste en lo inmediato. “Nadie en el gobierno está hablando o pensando en un cambio de gabinete. Eso solamente corresponde al Presidente”, dijo Arenas consultado por los medios de comunicación este miércoles. En la cita, según quienes conocieron su contenido, las autoridades de Palacio pidieron paciencia a los dirigentes del sector. Fórmulas de los partidos Pero en los partidos -incluso- ya han empezado a sugerir públicamente algunas fórmulas para reforzar el equipo ministerial. Este miércoles, de hecho, el jefe de bancada de RN, Diego Schalper -quien ha sido sondeado por su partido para eventualmente asumir como ministro vocero de gobierno- planteó la posibilidad de recurrir al Congreso para sumar nuevos nombres. “ Se me ocurren un par de senadores y un par de diputados que podrían ser una tremenda contribución y el Presidente si así lo estima, lo vamos a apoyar ”, dijo en entrevista con Tele13 Radio. Ayer, en tanto, tras la reunión con Alvarado, tanto Balladares como Cruz-Coke reafirmaron la necesidad de recurrir a figuras de más experiencia, apuntando a que Chile Vamos ya ha sido gobierno en dos ocasiones. “Hoy día tenemos muchas personas con experiencia política que podrían sumarse, que podrían cooperar en los distintos espacios, nosotros mismos desde los partidos poder cooperar en los gobiernos, creemos que eso es necesario”, aseguró la presidenta de RN. Mientras que su par de Evópoli, recalcó que “requerimos más participación y requerimos también que esos cuadros experimentados, que ya han gobernado también, puedan también prestar la ayuda suficiente a un gobierno con el que Chile Vamos ha sido muy leal”. En paralelo, en los partidos también presionan por algunas modificaciones en ministerio sectoriales. En particular, la cartera de Ciencia es una de las que más miran con atención, pues es compartido el diagnóstico de que bajo la gestión de la ministra Ximena Lincolao no se ha aprovechado todo su potencial y que las controversias de la secretaria de Estado con sus subsecretarios y equipos han enredado más de la cuenta al gobierno. Trabajo -liderado por el ministro Tomás Rau - es otra cartera donde las colectividades esperan que se hagan modificaciones. Aunque no hay una mala evaluación del ministro, dirigentes del sector creen que la actual crisis de empleo requiere de un secretario de Estado con más manejo político y que pueda realmente darle un impulso al gobierno en la materia. En los partidos, además, también se han planteado formulas cómo volver a separar las carteras fusionadas: Interior y Segegob; Minería y Economía, y Transportes y Obras Públicas.
Este martes los presidentes de los partidos de Chile Vamos (UDI, RN y Evópoli) llegaron intranquilos a La Moneda. En reu




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