Estefania Medina Manzano Madrid, 2 nov (EFE).- Mireia Cabañes tenía 7 años cuando le amputaron la pierna izquierda. Desde entonces el deporte se convirtió en su objetivo. Primero el surf, donde logró ser campeona de España y Europa y subcampeona del mundo, y ahora el snowboard, una disciplina en la que espera competir en los próximos Juegos Paralímpicos de invierno de 2030. “Como nunca tengo bastante, mi última locura es dar el salto al snowboard de competición y mi objetivo es muy ambicioso. Me encantaría hacer historia y ser la primera valenciana con y sin discapacidad en llegar a unos Juegos de invierno y lo voy a conseguir”, asegura la atleta en una entrevista con EFE. Cabañes (Valencia, 1987) se desliza con soltura por las pistas del Snowzone de Madrid, la única pista de nieve cubierta de España, en la que entrena desde hace apenas unos meses cuando decidió compaginar el surf, en donde espera coronarse en el mundial de este año, para lanzarse a una aventura mayúscula, la de competir en unos Juegos. “Empecé con el surf. Es un deporte que había querido probar desde chiquitita, pero me faltaban referentes”, asegura. En el mar cosechó sus mayores éxitos hasta la fecha y ahora en la nieve espera mantener una progresión que le haga seguir cumpliendo sueños: “Siempre me dicen que me quito mérito porque yo recalco que soy campeona porque somos pocas, ojalá fuésemos más. O sea, yo desde aquí pido que si muchas chicas con discapacidad lo quieren probar, que yo les ayudo”. Cabañes transmite ilusión y energía a pesar de las jornadas interminables de entrenamiento en la nieve, superando todos los obstáculos para lograr su sueño olímpico. “Al final el deporte yo creo que sana la mente y el físico. Ayuda a superarte, olvidarte de los problemas. Porque yo en surf o en snowboard entro en las pistas y me olvido de lo que tengo fuera. Incluso entro con dolor”, detalla. Mireia Cabañes, ‘edición limitada’ La trayectoria deportiva de la atleta está muy ligada a una historia personal de superación. Cuando tenía 7 años le detectaron un sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer óseo que obligó a amputarle la pierna izquierda y a practicarle una rotoplastia de Van Ness, un tipo de cirugía reconstructiva que le dejó la rodilla en la zona de la cadera y el pie del revés. “Mi vida está del revés. Yo voy como muy a contracorriente de todo el mundo. No me gusta mucho seguir modas. Siempre que veo algún niño le digo: eres como yo, ‘edición limitada’, el resto son todos iguales, nosotros nos diferenciamos y esto está muy guay”, asegura. A pesar de convivir con dolor crónico y de afrontar importantes limitaciones físicas, acabó encontrando en el surf un espacio de desarrollo personal y competitivo. Ahora tiene claro que va a luchar al máximo en una disciplina que es nueva para ella. “Tienes que intentar ver la manera de hacer ese deporte sin que te provoque una lesión, sin que te duela, intentando llevar la mejor técnica para también hacer los mejores tiempos contra otros deportistas. Pero lo primero es la salud. Tengo claro que voy a intentar llegar a los juegos, pero si por el camino veo que peligra me dolerá en el alma pero me tocaría dar un paso para atrás”, apunta. La deportista compagina el deporte con la docencia, con charlas y ponencias en centros educativos en los que enseña a los más pequeños los valores que le llevaron a superar su enfermedad y el miedo al rechazo: “El entrar en la universidad llevaba muletas y la gente pensaba que tenía un esguince y cuando me veían la pierna les decía a todos que me atacó un tiburón (...)”, revela. Ahora echa la vista atrás y siente que no cambiaría nada de todo lo que le ha pasado: “quizás algunos fallos que he cometido personalmente, pero el cáncer lo volvería a tener porque al final soy la mujer que soy ahora gracias a él”, añade. Una vida que también plasma en su libro “Yo puedo” (Plataforma editorial), que acaba de publicar y en el que cuenta su batalla contra la enfermedad. “Con dos piernas y dos brazos no estaría en la élite del surf, ni del snowboard, me está regalando conocer gente maravillosa, eso yo no lo cambio por nada”, concluye. EFE (foto)(video)
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