Ruth del Moral Madrid, 2 nov (EFE).- La Institución Libre de Enseñanza (ILE), que revolucionó la educación y abrió las aulas al exterior para aprender con el entorno, cumple 150 años con un legado que sigue más vigente que nunca y que sirvió de inspiración de la escuela pública. En la sociedad de 1876 -con un 80 % de analfabetismo- poner en valor la figura del maestro, impulsar la lectura, la experimentación y fomentar el pensamiento crítico del alumno fueron los principios innovadores de la ILE: valores por los que hoy se manifiesta el profesorado en favor del reconocimiento de su profesión. El presidente de la Institución Libre de Enseñanza, José García-Velasco, repasa con EFE la historia de aquella escuela que reivindicó la figura del docente y que nació en Madrid impulsada por el intelectual Francisco Giner de los Ríos junto con otros pensadores que habían sido apartados de sus cátedras por no seguir los dogmas oficiales. "Lo más importante es el maestro, debe tener salarios dignos y consideración social, el profesor debe estar reconocido y esa es la apuesta no solo en España sino en todo el mundo", señala García-Velasco tras recordar que la tolerancia, la lucha de las mujeres o la necesidad de cuidar el medioambiente son "legados de la institución que siguen presentes". "Los valores que ha defendido la ILE son universales y atemporales. Defendía una educación neutral, moral. Una escuela como lugar de concordia y de paz", coincide Sara Ramos, especialista en Historia de la educación, renovación pedagógica y educación de las mujeres de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Un modelo de escuela que promovía el conocimiento práctico, donde "había que aprender haciendo" y cuyo objetivo era formar a la persona sin modificar su personalidad. El deporte y la naturaleza formaban parte de la enseñanza explica Ramos a EFE, coautora del libro 'Francisco Giner de los Ríos y su Legado Pedagógico'. Giner de los Ríos buscaba mejorar la sociedad a través de la educación integral y la libertad de conciencia. Los estatutos de la institución dejaban claro que la entidad era "completamente ajena a todo espíritu en interés de comunión religiosa, escuela filosófica o partido político". "Y queremos ser lo que hemos sido: la casa de todos, un laboratorio de ideas, de debate sincero, donde se impulsan valores que son compartidos por votantes de distintos partidos", señala el presidente de la ILE. La institución nació como escuela privada pero inspiró a la pública en su búsqueda por la solidaridad. Por aquellas aulas pasaron Manuel Bartolomé Cossío, discípulo de Giner de los Ríos, Manuel Machado, Julián Besteiro, Ramón Menéndez Pidal, José Ortega y Gasset o Gregorio Marañón. También Federico García Lorca, Luis Buñuel y Dalí vinculados a la Residencia de Estudiantes. "Hay que romper los muros de la escuela", era la frase más repetida por los institucionalistas, recuerda García-Velasco, mientras la profesora de la Complutense incide en que "muchas propuestas que hoy se venden como innovadoras -como entender que la escuela tiene que estar más conectada con la vida del barrio y que cada alumno es singular- vienen de la ILE". No obstante, Ramos lamenta que algunos principios sean difíciles de seguir debido a la carga burocrática que tiene hoy el profesorado. "Se aprendía 'in situ'", recuerda Ramos, visitando jardines, parques, fábricas, museos y hasta cárceles. García-Velasco señala que era "una escuela de ciudadanía" que promovió las primeras leyes sociales y la independencia de las mujeres intelectuales. Antes de fundarse la ILE se crearon las Conferencias Dominicales sobre la Educación de la Mujer (1869) y la Asociación para la Enseñanza de la Mujer (1870), que promovieron su emancipación profesional y su educación gracias al catedrático Fernando de Castro. En la ILE había aulas mixtas y profesorado femenino desde los primeros cursos: La incorporación plena de la mujer era fundamental para una verdadera reforma social", dice García-Velasco, que explica que en 1915 nace la Residencia de Señoritas promovida por la pedagoga María de Maeztu. "Gigantes como Maruja Mallo (artista), Carmen de Burgos (escritora y periodista), estaban allí y no han sido suficientemente reconocidas", señala. Por la Residencia pasaron las parlamentarias Victoria Kent, Clara Campoamor, la periodista Josefina Carabias o la científica Felisa Martín Bravo. De allí surgió también el primer club femenino en España: el Lyceum Club Femenino (1926). La Guerra Civil paralizó de forma temporal la actividad de la Institución Libre de Enseñanza pero no truncó su legado. Volvió a resurgir con la transición, aunque la escuela como tal cerró sus puertas en torno a 1940. "Su actividad no se interrumpió del todo", recuerda García-Velasco porque durante el exilio de los institucionalistas "hubo experiencias impresionantes" que aún perviven en muchos colegios de México. EFE (Recursos de archivo en EFEservicios: 8022469694)
Ruth del Moral Madrid, 2 nov (EFE).- La Institución Libre de Enseñanza (ILE), que revolucionó la ed




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