David Ramiro Redacción deportes, 29 oct (EFE).- Martín Fiz es una leyenda del atletismo mundial. Sus éxitos así lo reflejan. El próximo 1 de noviembre pondrá fin a su estrecha relación con el maratón en Nueva York, una ciudad especial en la que disputará su carrera número 42 de 42.195 metros y, en este caso, lo hará con su hijo, Alex, que debutará en la distancia. Martín Fiz (Vitoria, 1963) puede presumir de ser uno de los deportistas más importantes de la historia de España y, también, de los más queridos, como prueba el continuo reclamo que tiene de carreras por toda la geografía nacional para que vaya a aportar su imagen o dar consejos a corredores populares. Su palmarés es inigualable. Fue campeón del mundo en Goteborg (Suecia) en 1995 y subcampeón en Atenas (Grecia) en 1997; campeón de Europa en Helsinki (Finlandia) en 1994; doble diploma olímpico con un cuarto puesto en Atlanta'96 y sexto en Sídney 2000 y fue reconocido con el premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1997 con el equipo español de maratón. Además, el 22 de abril de 2018 culminó en Londres su reto de ganar los llamados seis 'Majors' (los mejores maratones del mundo) dentro de su categoría al imponerse en la de mayores de 55 años. Ese día, el fondista vasco se convirtió en el primer atleta del mundo con victorias en los seis grandes, después de haber ganado en su categoría en Nueva York (2015), Tokio, Boston y Berlín (2016) y Chicago (2017). Siete años después, en 2025, completó, también con victoria en su categoría, las SuperHalfs, el circuito internacional compuesto por seis prestigiosas carreras de medio maratón: Lisboa (Portugal), Copenhague (Dinamarca), Cardiff (Gales), Praga (República Checa), Berlín (Alemania) y Valencia. Ahora, su nuevo y último reto es despedirse a lo grande en el maratón de Nueva York, una carrera en la que participará por sexta vez. "Soy un hombre de retos y pensando dónde sería mejor despedirme no había duda que Nueva York era el lugar ideal". "No tengo sensaciones agridulces, más bien nostálgicas. Estoy ilusionado por vivir este momento pero no voy a dejar de correr. Voy a seguir haciendo carreras de 5 o 10 kilómetros y medios maratones pero sí que es cierto que por mi forma de ser ya veo que el cuerpo no me da más de sí para un maratón. No estoy en esa tesitura", confiesa a EFE el atleta vitoriano. En Nueva York no se plantea un objetivo de tiempo aunque empezó hablando con su hijo de hacer unas 3h30 y ahora, por las sensaciones y los entrenamientos, igual bajan de las tres horas. En cualquier caso, el tiempo es lo de menos en esta ocasión. "Mi hijo hace su primer maratón y eso también es importante para mi. Lo hemos preparado juntos. Empezamos el 15 de julio y mi idea es llegar al esprint los dos a la vez. Con la experiencia que tengo he tenido que ejercer con él un poco de abogado del diablo porque la gente joven tiene un ímpetu que es bueno pero que también hay que saber controlar", señala. "Lo que sí hemos hecho es un pacto de amigos. Si yo tengo un desfallecimiento él tiene vía libre para disfrutar de su primer maratón, pero si partir del kilómetro 30 le pasa algo, yo me quedaría con él porque lo más importante es llegar juntos. Eso es más importante que el tiempo o un posible récord de categoría", confiesa. El atleta vitoriano calcula que tiene en su piernas más de 300.000 kilómetros corriendo en cincuenta años. "Son muchas batallas y momentos buenos y malos pero el maratón me lo ha dado todo y yo creo que le ha dado también todo". Una de las personas que más se alegra de que deje de correr maratones es su madre. Cuando le contó su intención de correr el último en Nueva York su respuesta fue clara: "ya es hora que lo dejes", le dijo. Su madre, junto a su padre, son dos personas a las que Martín tiene muy presente como atleta. "Si echo la vista atrás veo el esfuerzo que hicieron mis padres para que me dedicara a correr, porque mi familia, incluida mi mujer Ana, me ha acompañado en los momentos buenos y malos". "He recogido los frutos a muchos años de trabajo y por eso es muy bonito cuando la gente me para por la calle y me reconoce el esfuerzo. Me llena de orgullo. Me creo, un poco, el embajador de todas esas personas de este mundo llamado running que están corriendo y que ahora llenan las carreras de cualquier lugar", comenta. Martín Fiz se pondrá en la linea de salida del maratón de Nueva York con las Skechers Élite, unas zapatillas de placa de carbono, de muy poco peso y muy reactivas, que nada tienen que ver con las que empezó a correr hace varias décadas. "Estoy convencido que si hubiéramos tenido en nuestra época profesional zapatillas de esta magnitud hubiéramos estado Abel Antón y yo rozando las 2h03 o 2h04. Todo evoluciona y ahora las zapatillas han llegado a un límite increíble", apunta. El maratón, como carrera de fondo, también ha jalonado la vida de Martín Fiz. En España, no se entiende la distancia sin su figura, igual que sin la de Abel Antón. Nueva York es una despedida a la altura de su leyenda, la de un atleta que ha traspasado la propia línea del deporte para ser parte del imaginario popular de una sociedad que siempre busca ídolos. EFE (foto)
David Ramiro Redacción deportes, 29 oct (EFE).- Martín Fiz es una leyenda del atletismo mundial. Sus &eacu


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